Mucha gente razonable (la mayoría profesionistas serios no conspiracionistas anti-vacunas que tanto abundan) desconfía de las nuevas vacunas contra el Covid-19. Afirman que nunca se pondrían una. Médicos muy reputados, amigos míos, me dicen que las vacunas no son seguras. ¿Tienen razón? No. ¿Tienen motivos para desconfiar? Tampoco.

Pero antes de responder a estas preguntas, formulo al lector una pegunta más general: ¿son seguras las vacunas? Casi todas las que vienen de EUA, sí. Y eso se explica por el procedimiento de controles para aprobar vacunas en nuestro vecino país del Norte: se trata de controles muy estrictos y pasan por innumerables etapas públicas, a ojos vistos de todo el mundo.

El lector me responderá que estos controles llevan años para su cabal verificación y que en cambio, la vacuna contra el Covid-19 se aprobó milagrosamente en unos cuantos meses, de forma urgente. ¡Tiempo insólito que levanta suspicacias!

Sin embargo, cuidado, esto tiene una explicación, que es la siguiente: el gobierno de EUA y los países miembros de la Unión Europea invirtieron como nunca antes decenas de millones de dólares. Solo en la administración de Donald Trump (que ahora Joe Biden duplicará) se destinaron cifras desorbitantes a la investigación científica lo mismo en laboratorios públicos como en privados. Fue una asociación sin precedentes en la medicina en un asombroso esfuerzo global. Y no olvidemos lo más importante: se compraron vacunas por adelantado, para generar recursos dirigidos a la investigación.

Aunque no lo dice públicamente, AMLO aceptó la exigencia de su amigo Trump (antes de las elecciones norteamericanas), de comprar vacunas por adelantado. O lo que es lo mismo. probar las vacunas masivamente en México. ¿Esto nos puso en riesgo a los mexicanos? Francamente no. Y es que la aprobación de cualquier vacuna transita por una serie de fases que son como férreos candados contra la más mínima irregularidad. La primera fase se da exclusivamente en los laboratorios. Ahí se hacen los ensayos correspondientes. La segunda fase son los ensayos pre-clínicos, es decir, con animales. Y al final los ensayos clínicos donde ya participan directamente seres humanos voluntarios.

La fase donde entran seres humanos se divide en tres etapas: la primera con decenas de voluntarios, la segunda con cientos y la tercera con miles. Con la vacuna del Covid-19 se empalmaron en la segunda mitad del 2020 las etapas de la tercera fase.

Mientras tanto, la Food and Drugs Administration de EUA (FDA) emitió una aprobación de emergencia de las vacunas, acelerando el proceso legal. Esta aprobación puede ser revocada en cualquier momento, pero no fue el caso y por lo pronto, se eliminaron los previsibles burocratismos. En México (para que lo sepan mis lectores), el equivalente a la FDA es la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS).

En otras palabras, la verdad es que tendrían que ponerse de acuerdo millones de personas de todo el mundo, para conspirar en favor de una vacuna falsa que fuera aprobada contra todas las medidas sanitarias de más de 30 países.

Si aún así no te quieras poner la vacuna, estás en tu derecho. Pero yo que tú, sí me la ponía. Solo en mi círculo cercano, han muerto 4 amigas y 12 amigos míos desde que se anunció la pandemia aquí en México en Marzo pasado. Por favor, no quieras incrementar con tu vida esta fúnebre cifra.

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