Opinión

Víctimas y victimarios, la denuncia, pedofilia y pederastia; Tú, ¿les crees a tus hijos?

Nadie nace sabiendo soportar el dolor, ese proceso largo y angustioso se convierte en algo cotidiano a base de golpes, morales, físicos, psicológicos…
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Por Divagante -April 13, 2021 at 12:58 pm CDT

Habrá quienes se vayan secretos a la tumba ante la vergüenza o el temor de exponerse y sentirse más vulnerables, tras ser víctimas de abuso.

Casos expuestos a redes sociales; hemos sido testigos en los últimos años de las denuncias que muchas mujeres han hecho; el gran precursor para muchos fue el movimiento mundial #MeToo, la gran pregunta que la mayoría formula es:

¿Y por qué hasta ahorita, por qué en redes si aquí no es ministerio público?

El proceso que lleva a cabo la víctima de abuso es particular e individual, habrá quienes se vayan con esos secretos a la tumba ante la vergüenza o el temor de exponerse y sentirse más vulnerables de lo que ya son al interior de su comunidad, muchos otros están amenazados de múltiples maneras…

Algo espantoso es decir la verdad y que nadie te crea, pero decir la verdad y que tu propia madre te juzgue es peor que morir… 

“Desde chiquilla era bien cuzca” “Siempre andaba enseñando las piernas desde la escuela; se lo merecía” “Tú te lo buscaste; ¿para qué entras al cuarto de tu tío, primo, abuelo, hermano?” “Eres una mentirosa (o) él no pudo hacer eso”, “No le digas a nadie, nadie te va a creer”…

Un ser pequeño no tiene la capacidad de saber que es lo bueno y que es lo malo, máxime cuando la falta de amor reinó desde antes de su nacimiento, el tocamiento de un ser querido, venerado, admirado no debiera llevar más intenciones que el abrazo cariñoso, pero la evidencia demuestra que el gran porcentaje de la violencia sexual, con o sin penetración, sucede puertas adentro de los hogares y en la mayoría de los casos es perpetrada por un familiar.

Un caso icónico en los Estados Unidos fue llevado a realizar un documental —Chil of rage, A history of abuse, “Hijos del odio, una historia de abuso”— que consiste en un compilado de entrevistas con la pequeña Beth Thomas filmadas por el Dr. Ken Magid, un psicólogo clínico especializado en el tratamiento de niños severamente abusados.

En el se narra y comparte la historia clínica de la niña Beth Thomas, abusada por su padre biológico desde que tenía unos pocos meses, la madre biológica de Beth murió cuando ella tenía 12 meses de edad, y junto con su hermano Jonathan— recién nacido— quedaron a cargo de su padre. El sádico padre abusó de Beth durante los siete meses siguientes, todo lo anterior sucede hasta que los niños fueron retirados por el departamento de asistencia social. Los pequeños hermanitos fueron adoptados por una pareja —Un pastor y su esposa— que no podía tener hijos, pero a ellos no les fue otorgado ningún tipo de información sobre el abuso que habían sufrido.

La niña recordaba todo a la temprana edad de 5 años, recordemos también que, siete meses al menos duró su calvario, guardando a esta temprana edad; 1 año 7 meses todo lo sufrido, lo peor fue que a partir de lo vivido, la niña desarrolló instintos asesinos brutales, de la misma manera ella ejercía violencia al hermano menor, le golpeaba los testículos, le enterraba agujas, llegó a lastimarlo con un cuchillo y lo penetraba con su dedo… sí, todo lo que a ella le hicieron ella lo repetía en su menor hermano…

El caso fue famoso y relevante para un minucioso estudio psicología y psiquiatría… Los padres adoptivos al paso de los días se fueron percatando de la problemática enorme que padecía la pequeña y la violencia que ejercía sobre su pequeño hermano, al grado de tener que cerrar su habitación con llave pues en las noches ella quería matarlo, ya en la secuencia de sesiones grabadas con el médico, la niña narra cómo su intención era también matar a sus nuevos padres…

Beth Thomas actualmente tiene 35 años, y en 2015 publicó un audio-libro junto a su madre adoptiva Nancy, titulado «More Than A Thread Of Hope», en el cual relata su lucha.

Un individuo con actitudes patológicas es reconocido, el historial habla por sí solo, y si no ha sido sometido a terapia y dado de alta, dudo mucho que se haya rehabilitado de la noche a la mañana el caso llevado y traído en redes ahora; Frida, hija de Alejandra Guzmán tiene muchas aristas, los “todólogos” en las redes sociales ya se han encargado de “dar diagnósticos variados” y contrario a lo que marca la ética profesional y la deontología; algunos “profesionales” se han atrevido a lanzar juicios al aire…

Algo que sí queda muy claro en la respuesta que desde la plataforma de instagram Frida le da a su madre, Alejandra Guzmán, al poner los puntos sobre las “íes”, cuando recuerda y menciona los golpes, violaciones y vejaciones que su abuela Silvia Pinal recibió del presunto violentador, Enrique Guzmán, Ex esposo, padre y abuelo respectivamente; y para nadie fue noticia nueva, ya que la misma abuela, Silvia lo expuso con lujo de detalles, en la serie televisiva que lleva su nombre y en la cual comparte la historia de su vida.

El 75% de los abusos a infantes suceden dentro del seno familiar, muchas familias prefieren guardar el secreto por vergüenza, conveniencia, por temor al victimario.

El año pasado, con la finalidad de acrecentar el conocimiento en el área humana decidí tomar un diplomado sobre Psicología Jurídica, he de comentarles que si por mi fuera lo instalaría como materia obligatoria al menos en la fase de estudios superiores, al contar con maestros peritos especializados en la materia y en pleno ejercicio de su carrera al interior de instituciones gubernamentales, el horror de las historia narradas con la finalidad de reconocer tanto a víctimas como a victimarios es inenarrable…

Por eso comparto la tristeza como sociedad ante la indolencia que se muestra y lo poco que se avanza para lograr la protección de la víctima que decide denunciar, sean niños o adultos, porque han de saber que las violaciones no sólo se dan en mujeres y niñas, a últimas fechas los pequeños varones también han sido parte de la creciente estadística, se han dado caso de varones adultos, los cuales por vergüenza extrema prefieren callar.

¿Qué dicen los especialistas?

Se define el abuso sexual a menores como la actividad encaminada a proporcionar placer sexual, estimulación o gratificación sexual a un adulto, que utiliza para ello a un niño/a, aprovechando su situación de superio-ridad. Consideramos además que existe abuso sexual cuando se dan las circunstancias de asimetría de edad entre víctima y agresor, lo que supone una diferencia de aproximadamente cinco años; cuando existe asimetría de poder, pues el abusador es el que controla o tiene algún tipo de autoridad con respecto a la víctima; cuando aparece asimetría de conocimientos pues se supone que el que abusa utiliza su astucia, y cuando existe asimetría de gratificación.

Las formas más comunes de abusos sexuales a menores son: el incesto, la violación, la vejación y la explotación sexual. Algunos de estos comportamientos por parte de los agresores pueden consistir en exhibir sus órganos sexuales, tocar, besar, o manosear a los menores, conversar con ellos de forma obscena, exhibir películas pornográficas o fotos, hacer fotos de los menores desnudos, inducirlos a realizar actividades sexuales o eróticas, etc., todo ello con el objetivo de obtener una gratificación sexual.

Las consecuencias son diferentes si el abusador es un FAMILIAR, un extraño u otro niño (aunque se habla de abuso cuando el agresor es significativamente mayor que la víctima o cuando está en una posición de poder o control sobre ella); también es diferente si la relación sexual ha sido violenta o no. Los abusos en familia suelen ser más traumáticos, ya que para el niño suponen además sentimientos contradictorios en cuanto a la confianza, la protección, y el apego que esperamos y sentimos con relación a nuestros propios familiares. Dr. Antonio Alejandro Duvalier Haro.