August 15, 2019 03:27

“Toma chocolate, paga lo que debes”. El nuevo chachachá del SAT

Margarita Ríos-Farjat
¿Que la puso Romo en el SAT? Falso. Ella fue invitada por AMLO y solo por AMLO. A Ríos-Farjat la descalifican en las columnas de parte de quienes no quieren tomar chocolate...internet

El que nada debe, nada teme

Escandaloso. En dos sexenios la condonación de impuestos evitó el pago de 400 mil 904 millones de pesos a la gente más rica de México. Ello de acuerdo a un reportaje de Proceso elaborado a partir de datos proporcionados por el Sistema de Administración Tributaria.

No en balde, los más grandes empresarios —y los no tanto— están no solo temerosos, sino abiertamente enojados de que la actual administración haya anunciado que prohibirá la práctica de otorgar beneficios fiscales a grandes contribuyentes. Sin duda, los que deben se han puesto como “gatos patas arriba” a defender lo que es francamente y con justicia indefendible.

En largos caminos, se conocen a los amigos

Desde el inicio de su (muy) largo recorrer hacia la Presidencia, AMLO ha estado acompañado de ciertos personajes, el más antiguo compañero, Octavio Romero, de Pemex. Otros, en cambio, López Obrador los ha conocido durante el último trayecto (seis años), depositándoles su confianza en razón de su trayectoria y reputación. Margarita Ríos-Farjat, Eugenio Nájera y Alfonso Romo —en orden de aparición en el trayecto del presidente— son tres de esos casos. Los tres regios, por cierto, pero no necesariamente con el mismo origen.

Pero hay quienes insisten en hacer caso omiso de ese hecho. Tan es así que, como pieza central de la batalla de munición de alto calibre que han emprendido recientemente no pocos hombres de negocios y políticos del pasado —utilizando a Carlos Urzúa, ex secretario de Hacienda, y su salida de la dependencia— se ha sembrado y alimentado el rumor de que el jefe de la oficina de la Presidencia, Poncho Romo, no solo impuso a Margarita Ríos-Farjat a cargo del SAT, sino que a través de ella se ha dedicado a “vengarse” —por supuestos celos y resentimientos— de algunos “grandes contribuyentes”. En algunos corporativos de Monterrey, por ejemplo, están convencidos de esa locura. Sobran los diablos con capacidad para inventar historias.

Dos errores que, además de sembrar la desinformación y la duda en el correcto proceder tributario del actual gobierno federal, se les revertirán —irónicamente— a los mismos que siembran esas grillas. Es, para ellos, una batalla perdida.

En casa de Margarita, ella pone y ella quita

Pocos saben —y aún menos quieren darse por enterados— de que por su perfil de honestidad, pulcritud en el trabajo y hasta por ser poco conocida en el medio (sí, así de específica fue la selección), a Ríos-Farjat la eligió y la puso el mismísimo presidente López Obrador al frente del SAT. Léase bien: la nombró AMLO y solo AMLO. El señor Romo y otros personajes de la 4T se enteraron ya que la decisión estaba bien firme.

Tan fue así que el propio AMLO fue quien (como se conoció ampliamente desde un inicio) instruyó revisar las leyes de los órganos desconcentrados para realizar una reforma que a todos abarcara y que eliminara, entre otras cosas, el impedimento para Margarita Ríos-Farjat de ocupar la titularidad del sistema tributario. 

Por cierto, quien instruyó y empujó la reforma para el SAT por indicaciones del presidente electo de México, fue precisamente Carlos Urzúa. Reitero, en ese entonces, a Alfonso Romo ni siquiera se le había informado del tema...

Más les valdría a todos los contribuyentes del país entender que López Obrador le ha otorgado Ríos Farjat un “cheque en blanco”; es decir, ella acuerda directamente con el primer mandatario sin intermediarios, y eso incluye al ahora secretario de Hacienda, Arturo Herrera, y al coordinador del gabinete federal. Desde luego, tampoco informaba al renunciado Urzúa lo que no debía informarle. ¿Indisciplina? No, simple acatamiento de una instrucción presidencial: en las cosas del SAT, solo el SAT.

Dar cuenta clara con paga, es de persona honrada

Una nota de El Economista de este martes 16 de julio sintetiza bien el origen de la “politiquería” —palabra que se ha puesto de moda— contra la titular del SAT: el sistema tributario en los primeros cinco meses del año registró la mayor productividad de su historia. En efecto, “recuperó en auditorías más de $70 por cada peso invertido”. Un incremento importante, notable si se le compara con el dato del último trimestre del 2018 cuando la rentabilidad fue de 58.8 pesos.

Seguramente la mayor eficiencia se debe a mejores métodos de trabajo pero también —y sobre todo— a que no ha habido favores a los de siempre, los famosos grandes contribuyentes que en realidad son “mini aportantes”.

Son los empresarios de mayor tamaño, que por supuesto están más que molestos de se les obligue, con revisiones perfectamente legales pero que incomodan a tan ilustrísimos ciudadanos, a hacer lo que más alergia les produce: pagar impuestos.

De ahí los ataques a la titular del SAT, que ojalá no se arredre y siga haciendo bailar a todos el rítmico e inolvidable chachachá de la Orquesta de Aragón: “Toma chocolate/ paga lo que debes/ paga lo que debes/ paga lo que debes”.

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