Pilas, Chicharito, pilas

La falta de gol de Javier Hernández, confirmada  con sus múltiples fallas (y atajadones del arquero Tim Howard) en la derrota 1-0 del Tri ante Estados Unidos en el Azteca, debería tenerlo preocupado. Porque no sólo es que prive a la Selección de su poder ofensivo, sino que su carrera empieza a verse comprometida.

A los Chicharitolievers les debe costar trabajo aceptar esto, pero la verdad es que el niño consentido del futbol mexicano, inevitablemente ha dejado de serlo para Sir Alex Ferguson en el Mancherster United. Primero, no  lo dejó  ir con la Selección Olímpica a Londres “para tenerlo descansado” (en versión oficial, pues algunos especulan que el propio Javier desistió, pues sabía que la cosa se ponía fea en el ManUnited), luego trajo para la delantera de los Red Devils a la sensación japonesa Shinji Kagawa y, finalmente, y mucho más contundente, la llegada de la estrella Robin Van Persie. Incluso, se dijo que el delantero mexicano sería moneda de cambio con el Arsenal para reducir el costo del holandés.

Es claro que el señor Ferguson ya no ve aquella arma ofensiva que un día encontró en Hernández, quien sólo aportó 10 goles en la temporada pasada de la Premier League, mientras que Van Persie  se coronó Campeón goleador, con 30 tantos. Resulta muy significativo, que el DT, quien se caracteriza por tener buen ojo para encontrar diamantes en bruto y pulirlos, haya optado por un veterano consolidado como el atacante de la Naranja Mecánica. Denota inseguridad en la producción goleadora que espera Don Alex. 

Por si fuera poco, aparecieron versiones, como la del diario británico Daily Mirror, que afirman que en cuanto se concretó la firma de Robin, el Chicharito pidió su salida del Manchester United a otro equipo protagonista de la Premier para encontrar un lugar donde tenga una posición menos comprometida. Verdad o mentira, creo que Javier la tiene difícil, pero está en él, y su gente, tomar la mejor decisión.

Creo que tratar de huir no habla bien de él. Lo que mejor puede hacer es quedarse y demostrar que ese delantero de calidad que ya conocimos y puede competir con los mejores del mundo en su todavía joven carrera. Ojalá que Javier decida no rehuir la batalla, ganarse ese lugar en uno de los mejores clubes del mundo y no tomar un camino más fácil.

Salir de los Devils, aun cuando Hernández cayera en otro equipo grande, podría dejar la imagen del Chicharito que no quiere ser Chícharo y convertirlo en un trotamundos de pocos minutos, que tal vez podría darnos algunos momentos de explosión con el Tri, pero no detonar una carrera que todavía tiene potencial. Venga, Chícharo, corre el riesgo, ponte las pilas y lucha.

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