Don Quijote en Londres

No me gusta el teatro. Es decir, no es que propiamente me disguste: simplemente no acostumbro ver representaciones teatrales de ningún tipo. El tiempo y el dinero —bienes escasos— que dedico al entretenimiento están ocupados en otras actividades.

Llámenme naco, si quieren, pero prefiero el futbol. Es decir —conste, después del ciclismo por etapas que disfruto tanto en la TV—, el fut, la música clásica y los tangos son mis pasatiempos preferidos.

El caso es que una persona me envió la nota del Financial Times sobre alguna obra basada en Don Quijote que se presenta en el teatro Garrick de Londres.

La cabeza del artículo me pareció atractiva porque habla de “peleas de comida”, es decir, los actores avientan pan y ello gusta al público. El arte teatral ha llegado a niveles de perfección impensables en otros tiempos.

¿Es invencible el futbol global?

Aunque el tema me pareció interesante, mientras leía en mi computadora sobre Don Quijote en Londres vi de reojo por ahí un comentario sobre futbol del señor Janan Ganesh, columnista especializado en la política estadounidense que los fines de semana publica sobre asuntos culturales en el Financial Times. Así que mi lectura dejó al teatro y se fue al fut.

Janan Ganesh dice que el futbol tiene todas las características de lo invencible, pero se pregunta si el dominio de este deporte en el negocio mundial del espectáculo deportivo durará para siempre.

Como bien dice el columnista, ningún otro negocio relacionado con actividades deportivas tiene la potencia del futbol. Pero…

Los grandes equipos se unen para tener su propia liga

Si entiendo bien lo que dice el colaborador del Financial Times, le preocupa lo que Der Spiegel reveló hace días y que yo no sabía: “que Barcelona, Bayern Munich, Manchester United y otros súper clubes europeos aspiran a formar su propia competencia”.

Busqué en Der Spiegel esa nota y la encontré, pero no pude leerla ni siquiera auxiliado por el traductor de Google ya que solo está disponible para suscriptores.

No voy a pagar una suscripción más. Ya bastante dinero invierto en Proceso, Financial Times y Reforma (que me da acceso a El Norte, de Monterrey, y Mural, de Guadalajara).

Por buena suerte, en internet, si se tiene paciencia, uno termina encontrando gratuitamente la información que necesita. Busqué y encontré esa nota en Marca, de España:

√ El “fin de la Champions League podría estar más cerca que nunca”. 

√ “Ya hay acuerdo entre 16 grandes equipos del futbol europeo para crear una Superliga europea a partir de 2021 que acabará con la máxima competición continental tal y como lo hacemos hoy en día”.

√ “Real Madrid, Barcelona, Manchester United, Bayern Múnich, Juventus, Chelsea, Arsenal, PSG, Manchester City, Liverpool y Milan, como equipos fundadores, y Atlético de Madrid, Borussia Dortmund, Olympique de Marsella, Inter de Milan y Roma, como invitados, serán los clubes que formarán parte de esta nueva competición”.

√ “Esos 16 son los que han firmado el acuerdo y están dispuestos a abandonar la Liga de Campeones y adentrarse en una nueva aventura deportiva”.

En otras palabras, dice Janan Ganesh, “el Real Madrid ya no jugaría contra el Valencia o Sevilla”. Jugaría nada más contra grandes equipos.

¿Eso es malo? Para el público de Valencia y Sevilla, seguramente sí. Para el público global, probablemente no.

Jugar en el Estadio Azteca o en el de los Rayados

Los grandes equipos europeos, que son los más seguidos en el mundo, tienen otros planes, como organizar juegos en América y Asia.

¿Eso es malo? Creo que no. Es lo que hacen los gringos al llevar partidos de futbol americano a Europa y a México.

Pronto en el Estadio Azteca se enfrentarán las escuadras de Kansas City y Los Ángeles. Si puedo, y si además me cumplen una invitación que me hicieron, ahí estaré.

Aunque el citado colaborador del Financial Times admite que resulta probable que Apple y Netflix estén dispuestos a pagar mucho dinero por los derechos de transmisión del futbol de los grandes equipos europeos, algo le lleva a pensar que los cambios planteados en este deporte podrían acabar con la invencibilidad del futbol: “La música clásica, la poesía y, en varios países, la religión son cosas fundamentales para la vida, hasta que no lo son”.

Janan Ganesh sospecha que el futbol como negocio global no se romperá, pero sin duda es “rompible”. Termina su artículo diciendo que en los últimos años todos hemos sido educados en la convicción de que todo es, a final de cuentas, perecedero.

Quizá el hecho de marginar tanto el estatus local de las ligas de futbol termine por arruinar a este deporte, pero la tendencia parece irreversible.

Ya se verá qué pasa con el negocio del futbol en el largo plazo. Por lo pronto, debemos hacernos a la idea de que será cada día más global y menos local.

La Federación Mexicana de Futbol tendrá que trabajar para tener éxito en los nuevos tiempos.

Deben venir los equipos de futbol de Europa a jugar en los grandes estadios de México, a saber: el Azteca, de la capital del país; el de Monterrey (en realidad está ubicado en el municipio de Guadalupe, como el Cerro de la Silla, pero…), cuyo nombre por cierto me desagrada ya que está asociado a la usura, Estadio BBVA Bancomer, y el de Las Chivas, que según leí en alguna parte tiene un nombre oficial espantoso: Estadio Akron, ¡por una empresa de lubricantes!

El avión que ni Obama

Para motivar a los equipos europeos a venir con frecuencia a México sería buena idea prometerles que se les enviará el avión que ni Obama tenía.

Es que si ni Obama no llegaba a tanto, menos aún el Real Madrid, el Manchester, el Bayern Múnich, la Juventus, etcétera.

Apuesto a que Cristiano Ronaldo se sentirá soñado y más descansado que nunca en cuanto viaje en el avión que el presidente López Obrador entregaría a la Federación Mexicana de Futbol en ceremonia espacial en el Hangar Presidencial. 

Ya lo dijo Andrés Manuel, ese avión “no es cualquier cosa” porque tiene “mucha fama”.

AMLO lo dijo: “Es un avión cómodo, tiene una alcoba, tiene restaurant, tiene espacios amplios. Es un avión con capacidad, si se tratara de hacerlo comercial, para 280 pasajeros, es un avión importantísimo. El que lo quiera comprar, yo se lo entregaría, haríamos una ceremonia y viajaría en un avión muy importante… No solo es lo que cuesta el avión, el valor del avión, la utilidad del avión, la comodidad del avión. Es la fama”.

¡Es la fama, cabrones! 

La Federación Mexicana de Futbol debe adquirir el avión que AMLO vende para usarlo como gancho comercial. No habrá equipo europeo que se resista a usarlo.

En una de esas, hasta a los grandes equipos de México los dejan jugar en la nueva súper liga de Europa solo por el placer de ver aterrizar al avión que ni Obama tenía en el Aeropuerto de Barcelona-El Prat; en el Aeropuerto Internacional Franz Josef Strauss, de Múnich;, o en el Aeropuerto de Turín-Caselle.

En esas ciudades y en todas las otras de Europa nunca han visto algo tan espectacular como el avión que, nomás por su fama, le dio varios millones de votos adicionales a la izquierda mexicana.

Bueno, pues, ahí dejo la idea. La fama del avión da para eso y para mucho más.