A 30 años del Congreso de la UNAM

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Cabe recordar que entre 1983 y 1986, el movimiento estudiantil universitario se encontraba todavía en recesoEspecial

El evento se concretó luego de una huelga estudiantil que estalló en 1986

Entre el 14 de mayo y el 5 de junio de 1990, se llevó a cabo el Congreso de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Un acontecimiento singular e histórico que se realizó justo hace 3 décadas en la Máxima Casa de Estudios de la nación. El evento se concretó luego de una huelga estudiantil que estalló en 1986, como respuesta a la verticalidad con la cual se quiso imponer el “Plan del Rector Jorge Carpizo”, que buscaba eliminar, entre otros aspectos, el “pase automático reglamentado” y “elevar las cuotas de ingreso y reinscripciones” en la universidad pública de mayor peso en el país. La UNAM destaca, a nivel nacional, tanto por la formación de profesionales y especialistas como por el hecho de contribuir con el mayor volumen de investigaciones científicas, humanísticas y tecnológicas, además de realizar actividades relevantes de divulgación y extensión culturales.

 

Breve relatoría de los hechos

Cabe recordar que entre 1983 y 1986, el movimiento estudiantil universitario se encontraba todavía en receso después de la difícil coyuntura que atravesó de aparente “desmovilización”, sin embargo, éste despertó tres años después al tomar fuerza vigorosa, justo en contra de las medidas impuestas (aumento de cuotas universitarias) por el Rector Jorge Carpizo. Así se produjo la emergencia del movimiento del Consejo Estudiantil Universitario (CEU) que, en 1986, protagonizó una singular revuelta en la UNAM, con resultados favorables para la vida institucional, como la realización del mencionado Congreso Universitario de mayo-junio de 1990, y que vio nacer a importantes dirigentes estudiantiles y sociales Hoy algunos de ellas y ellos trabajan como académicos en la misma universidad, o se dedican profesionalmente a la política.

Entre 1986 y 1987, luego de un diálogo público en el que participaron estudiantes y autoridades universitarias (en enero de 1987), como resultado de las negociaciones para levantar la huelga, se creó y desarrolló la Comisión Organizadora del Congreso Universitario (COCU), que se encargaría de sentar las bases del evento, con el aval del Consejo Universitario, órgano principal de gobierno de la UNAM.

Así lo describe Lenia Batres, activista de ese movimiento: “Los estudiantes logramos comunicar por qué no tenían justificación académica ni política las reformas a los reglamentos generales de Pagos, de Inscripciones y de Exámenes aprobadas por el Consejo Universitario el 11 y 12 de septiembre de 1986. La Rectoría gastó millones de pesos en inventar la imagen de estudiantes "violentos", manipulados por "fuerzas ajenas a la universidad" y "fósiles" del CEU. Pero no pudieron contra el perfil de estudiantes creativos, inteligentes y racionales que ya se había reflejado en aquellos diálogos y que a través de marchas, mítines, huelga y Congreso Universitario transmitimos hasta el fin del movimiento. La fuerza de la razón estaba ya de nuestro lado, como dejó constancia Carlos Mendoza en (un documental del) Canal 6 de Julio.” (1)

Posteriormente, hubo elecciones para determinar a los integrantes de la COCU. Algo inédito en la vida “regular” de la institución. Por otra parte, durante el año 1990 se celebró otra elección para seleccionar a los congresistas que participarían en el evento; el Congreso finalmente se llevó a cabo en las instalaciones del Frontón cerrado de CU. Se eligieron, así, a representantes de los distintos sectores que componen a la Universidad: Docentes, estudiantes, investigadores y técnicos académicos, autoridades y representantes de los trabajadores administrativos.

“El 29 de noviembre de 1989, dos años después de iniciados sus trabajos, la COCU acuerda, por unanimidad, que el Congreso se integraría por 848 delegados, de los cuales: 318 representarían a los académicos (37.5%), 318 a los estudiantes (37.5%), 106 a investigadores (12.5%) y 53 a trabajadores administrativos (6.25%), todos ellos elegidos por la comunidad universitaria, además de los 47 directores, el coordinador de los CCH y cinco representantes del Rector, es decir, 53 miembros de las autoridades (6.25%). El 6 de diciembre siguiente, la COCU acuerda que el Congreso Universitario se realizaría del 14 de mayo al 6 de junio de 1990.” (misma fuente)

“El 15 de marzo de 1990 se elige a los delegados al Congreso. Participan como candidatos: 216 investigadores para 106 lugares; 792 maestros para 318; 879 estudiantes para 318 posiciones. De un padrón de 328 mil 676 votantes, acuden a las urnas 128 mil 123 académicos y estudiantes, cerca del 40%… El CEU gana 210 de los 318 espacios de representación de los estudiantes en el Congreso, es decir, el 66.45% del total.” (misma fuente)

 

Mi experiencia en el Congreso como docente

Durante el Congreso Universitario de la UNAM, en 1990, conocí a las doctoras Annie Pardo, Monserrat Gispert y Rosaura Ruiz, quienes fueron mis compañeras, entre otras mujeres universitarias valiosas, en la mesa de Investigación de aquel evento extraordinario en la vida de la máxima casa de estudios. Todas ellas personas inteligentes y cordiales, de trato personal amigable. También recuerdo con agrado al doctor Serafín Mercado, psicólogo, compañero de curul. Y a personajes destacados de la vida universitaria: Alejandro Pisanti, Andoni Garitz, Ángel Díaz-Barriga, Rolando Cordera, José Narro Robles, Adolfo Gilly, Julia Carabias, Juan Ramón de la Fuente, quien posteriormente sería Rector de la UNAM.

Como parte del anecdotario, diré que durante el Congreso me reencontré con un viejo amigo de la Secundaria 16, Pedro Lobo Domínguez, quien era uno de los representantes de la Facultad de Derecho. También recuerdo con afecto al Ing. Ismael Huitrón Márquez, profesor y representante de la ENEP (hoy FES) Aragón.

 

El inevitable balance

Han pasado 30 años desde que se celebró ese importante evento de carácter académico y político-institucional, en el que se analizó a fondo a la Universidad, tanto en su estructura como en su accionar cotidiano; se llevaron a cabo fuertes discusiones, debates y posicionamientos sobre los órganos de gobierno, la normatividad interna y su conexión con la vida académica cotidiana (ahí se crearon, por consenso, los Consejos Académicos de Área); y se adoptaron nuevos estilos de diálogo y comunicación al interior de la Casa de Estudios pública, nacional. La UNAM salió fortalecida, sin duda, del Congreso. Considero que, desde entonces, la UNAM se renovó, aunque en 1999, el conflicto entre estudiantes radicalizados y una rectoría rígida, propiciaron una huelga larga y desgastante, pero que dio como resultado la contención de las iniciativas privatizadoras y elitistas en la UNAM.

Es interesante anotar que, como apunte, de estos 30 años posteriores al Congreso, “...el CEU ha dado académicos, científicos, cineastas, músicos, escritores, pintores, actores, periodistas, políticos... Muchos de los activistas del Consejo Estudiantil Universitario destacan en las diversas actividades a que se dedican. ¿Dónde habrán quedado los estudiantes que apoyaban al ala conservadora? En fin, esa es otra historia.”

 

Un libro sobre el Congreso

En 1991, la Mtra. Arlette López Trujillo, en ese entonces directora de la Escuela Nacional de Estudios Profesionales (ENEP, hoy FES) Iztacala de la misma Universidad, me invitó a participar en la elaboración de algunos textos para la edición de un libro de fotografías (cuyo autor es el compañero Jesús Ávila), sobre el Congreso, que justamente llevó por título: “Imágenes del Congreso Universitario” (ENEP Iztacala, UNAM, 1991). Los siguientes son algunos fragmentos del prólogo del libro mencionado, que originalmente fue preparado por el Dr. José Giral, ex director de la Facultad de Medicina, y que puso a consideración de los editores. El material quedó en mis manos y esto fue lo que generamos para esa publicación de hace 29-30 años:

“En este testimonio nos reconocemos todos, en imagen o en idea, en acción o en intención; aquí nos identificamos como lo que siempre ha sido la Universidad, un gigantesco crisol en búsqueda de la mayor grandeza intelectual de México... El Congreso fue un ejercicio de libertad, de toma de conciencia y de innovación, cuyos acuerdos reforzarán, indudablemente, el vigoroso y positivo papel de la UNAM en la vida nacional... El Congreso es historia, apunta hacia ella, y trata de trascenderla; con él se inició un nuevo orden, un horizonte distinto, para la educación superior en el país”.

Fuente consultada:

(1) http://leniabatres.blogspot.com/2011/11/el-ceu-alegria-triunfo-intenso.html

“(Para más detalles, ver La disputa por el campus: poder, política y autonomía en la UNAM, de Imanol Ordorika Sacristán; Entrada libre. Crónicas de la sociedad que se organiza, de Carlos Monsiváis; Una visión de las luchas por el reconocimiento en el México contemporáneo, de Ernesto Isunsa Vera; La democracia en la calle: crónica del movimiento estudiantil mexicano, de Gilberto Guevara Niebla; Cronología del movimiento estudiantil 1986-1987 y Congreso Universitario de 1990, de Miguel Ángel Farfán Caudillo; Cronología del Movimiento Estudiantil de 1986-1987, de Arturo Acuña, e Imágenes del Congreso Universitario: 14 de mayo al 5 de junio, 1990, de Arlette López Trujillo, José de Jesús Ávila Ramírez y Juan Carlos Miranda Arroyo.)”

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@jcma23

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