¿Vieron 'Making a Murderer'? Pues seguramente esta historia les sonará familiar y les pasará lo mismo que con el documental de Netflix, van a llorar de tristeza y alegría a la vez.
Y no, no es seamos bipolares, pero tanto el caso de Steven Avery como el de Ricky Jackson nos han hecho derramar un par de lágrimas.
El segundo, por ejemplo, nunca olvidará los 39 años que pasó en prisión por un delito que no cometió. ¿Así o más trágico? es como para cortarse las venas.
Rick fue sentenciado a cadena perpetua al ser considerado culpable de asesinato con agravante por la muerte de un hombre a la salida de una tienda en Cleveland.
Los hechos ocurrieron en 1975 y en ese momento el fallo del juez se basó en el testimonio de un niño de 12 años.
Cuando Jackson cumplió 58 años, ese menor que ahora ya es un adulto, se retractó de su declaración y aceptó que jamás presencia dicho crimen.
Entonces, se retiraron los cargos, lo dejaron en libertad y un tribunal ordenó al estado de Ohio pagar a Rick un millón de dólares para compensar los daños.
Al cuestionarlo sobre qué piensa acerca de la persona que lo envió a la cárcel por 39 años, esto fue lo dijo:
Con información de ABC.
