Marino cruza el Atlántico en velero para poder ver a sus padres

Juan Manuel Ballestero
Juan Manuel BallesteroVicente Robles/AP

Juan Manuel Ballestero decidió atravesar el Atlántico, de Portugal a Argentina, para poder ver a sus padres luego que los vuelos se cancelaran.

La pandemia del Covid-19 nos ha dejado toda clase de historias, algunas trágicas; pero otras positivas, como es el caso de la siguiente, donde el marino Juan Manuel Ballestero atravesó el Atlántico en velero para poder ver a sus padres.

Ballestero se encontraba en Portugal al momento que se declaró Estado de Emergencia por la enfermedad, esto provocó que se quedara varado en aquél país sin la posibilidad de regresar a su casa en Argentina, pues se cancelaron todos los vuelos.

Juan Manuel Ballestero
Juan Manuel BallesteroVicente Robles/AP

Ante esto, no lo pensó dos veces y decidió atravesar todo el océano con un velero de poco más de 8 metros con el fin de volver a ver a sus padres. Así que se llenó de provisiones, alistó la ruta y zarpó de Porto Santo el pasado 24 de marzo, dos días después de que le impidieran salir en avión de Europa.

El marino señala que tenía miedo de no volver a ver a sus padres Carlos Ballestero, de 90 años, y Nilda Gómez, de 82, si el coronavirus llegaba a Argentina, pues se imaginaba un escenario parecido a la guerra, tomando como referente lo sucedido en países europeos.

Su velero casi se destruye en el camino

Obviamente, una empresa de este tamaño implica varios riesgos y dificultades; Juan Manuel Ballestero reconoce que estuvo a punto de ver destruida su embarcación. 

Señala que cerca de Victoria, en Brasil, el velero casi se voltea debido al oleaje, sobretodo por una ola que lo golpeó en un costado; el barco prácticamente quedó de lado y el arraigo de un cable se rompió, por pura suerte no perdió el mástil.

Juan Manuel Ballestero
Juan Manuel BallesteroVicente Robles/AP

Hay que mencionar que Ballestero tiene una amplia experiencia en el mar, pues trabaja como pescador en Alaska y el Atlántico Sur, además de ser jefe ocasional de veleros oceanográficos que buscan ballenas o de organizaciones ecologistas.

Aunque ya se pudo comunicar con sus padres en Argentina, no los ha podido ver debido a que debe de cumplir 15 días en aislamiento; no obstante, ya pudo ver a su hermano, quien fue el que lo recibió cuando llegó a Mar del Plata.

Con información de The New York Times.

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