Un estudio publicado en la revista ?Investigación sobre la Eszquizofrenia? encontró que tener un gato es ?significativamente más común? en las familias con hijos que posteriormente podrían ser diagnosticados con esquizofrenia u otra enfermedad mental grave.
La investigación, realizada desde 1982, analizó los comportamientos de 2125 familias, encontrando que 50.6% de las personas que posteriormente desarrollaron esquizofrenia tuvieron un gato en su niñez.
Estos resultados son similares a otros que se llevaron a cabo en los noventa, se informó.
Aunque la incidencia de esquizofrenia entre las personas que participaron en el estudio es baja, existen teorías sobre la correlación entre poseer un gato y la aparición de esta y otras enfermedades mentales.
Los investigadores creen que el parásito Toxoplasma gondii, podría ser la causa de estas enfermedades. De acuerdo a E. Fuller Torrey, un científico que participó en el estudio, el parásito entra al cerebro y forma quistes microscópicos.
?Creemos que después se activa en los últimos años de la adolescencia y causa enfermedades, afectando probablemente los neurotransmitores?, agregó.