La modelo Catt Gallinger, residente de Canadá, ha pasado las últimas semanas documentando los terribles daños que un tatuaje ocular le produjo a su ojo.

El proceso implicaba que le debían inyectar color a su membrana derecha, pero el resultado no fue el esperado y la joven de 24 años ahora está perdiendo la vista.

Según cuenta, poco después de tatuarse su ojo comenzó a expulsar la tinta morada, comenzó la irritación, y su visión de volvió se borró. 

De acuerdo con los médicos, el problema se originó desde que la tinta se diluyó incorrectamente y se inyectó de más. Por si fuera poco, los medicamentos empeoraron la hinchazón. 

Así, la chica se vio forzada a visitar a un cirujano que le recetó otro tipo de pastillas y le programó una operación con la que se espera que pueda lucir como antes. 

Por el momento Catt ha puesto en pausa su carrera y aconseja a sus miles de seguidores que antes de someterse a un procedimiento de ese tipo, investiguen muy bien la carpeta del tatuador y platiquen con anteriores clientes.