Los mineros, que se ven en buena condición, pero delgados y sudorosos por los 30 grados de temperatura relataron su vida en el refugio de 6 x 9 metros en donde se encuentran, a casi 700 metros de profundidad mediante una cámara de video que les fue enviada.
Para pasar el tiempo, los mineros juegan dominó y se reparten el trabajo. Uno de ellos hace de doctor, otro coordina las labores de rescate con las personas de la superficie e incluso uno, Víctor Segovia, se tomó la tarea de llevar un diario con todas las vicisitudes que atraviesan los sobrevivientes.
Los mineros se ven con buena moral e incluso, depsués de mandar saludos a sus familias, se dan tiempo de cantar el himno de Chile al final del video.