10 de
junio, 2010
A un
día de dar inicio la Copa FIFA Sudáfrica 2010, me dirigí al centro comercial y
de negocios más grande de esta ciudad: Mandela Square. Ha sido aquí donde nos
hemos congregado miles y miles de personas para una pre-celebración en la que
todos los asistentes tienen en común el más sincero júbilo y demuestran un
verdadero amor por el balompié de sus naciones.
Argentinos,
Brasileños, Holandeses, Británicos, Franceses, Hondureños, y unos cuantos de
otros países, cantando al pié de la estatua al prócer nacional, Nelson Mandela,
y regalándose sonrisas honestas unos a los otros. Sudafricanos, gallardos
huéspedes, dándonos a todos la más cordial bienvenida y participando por igual
en los cantos y porras, impulsando a sus queridos Bafana Bafanay profesando que el resultado del partido de mañana a
las 16:00 horas, tiempo local, tendrá un marcador final que verá al cuadro de
casa llevándose los tres puntos.
Sin
embargo, el grupo más nutrido, y que no dejó de hacer sentir su presencia a lo
largo de la tarde, hasta entrada la noche, y aún al pié del cañón al comienzo
del nuevo día, es el contingente Mexicano. Entre la cacofonía de todas las
canciones, batucadas, y porras de impulso que cada país entonaba, se podía
distinguir fuerte y claro el fervor en unísono de el "Cielito Lindo", y del
"México Lindo y Querido" acompañados por un mariachi que vino a hacer que
nuestros corazones se fundieran en uno solo. Una sensación que le erizó la piel
a todos los de Sangre Azteca y que con el paso de las horas dejó muchas
gargantas hechas trizas; y aseguran todos que mañana se cantará con doble
enjundia,
Existe
amor a la camiseta del Tricolor, y también existe una fuerte creencia que se
puede llegar lejos en esta Copa. Yo, personalmente, tengo un optimismo con
muchas reservas; sin embargo, justo después de mi llegada a Mandela Square realicé
una rápida encuesta entre los asistentes, preguntándole a casi doscientas
personas cuál era su pronóstico para el partido: el 50% asegura un 3-1, favor
México. Y aunque mentiría si no dijera que me gustaría ver un marcador final de
ese tipo, se me hace demasiado abultado, y no refleja la gran ventaja que
tendrá la oncena local con el empuje de su público.
Aún
así, la emoción con la que me vi rodeado el día de hoy es innegable. Si el
parámetro para poder levantar la Jules Rimet fuera el apoyo y la entrega de una
afición, entonces que alguien le hable a Sepp Blatter para decirle al cuerpo
organizador que ya mejor váyanle grabando a La Copa en letras de oro el nombre
de México.
El país
entero se ha volcado a la ciudad de Johannesburgo y entre violines que lloran
"El Son de La Negra", "El Sinaloense", y "Jalisco, No Te Rajes" nos damos
cuenta que hoy, aquí, no existen Americanistas o Chivas, Santos o Choriceros;
hoy, aquí, no hay Sureños o Regios, Tamaulipecos o Michoacanos. Hoy Todos Somos
Mexicanos.
Yo voto
porque ése sentimiento no se quede en Mandela Square, ni en Soccer City; voto
porque ése espíritu de unidad lo llevemos de regreso a casa y no sólo apoyemos
a nuestro Tri para que hagan su mejor desempeño en Sudáfrica, sino para que
todos nosotros construyamos juntos un México de nuevo fuerte, cohesivo y digno
de generaciones por venir.