"Muy bien, senador", le dijo la dirigente magisterial
Elba Esther Gordillo al legislador de Baja California Sur Francisco Javier
Obregón, "yo lo voy a apoyar con todo para que sea gobernador: con dinero,
con los operadores electorales que ganaron Puebla para Moreno Valle, con tiempos
de televisión... Lo que sigue ahora es que vayamos usted y yo a ver a Peña
Nieto, porque me la voy a jugar con Peña Nieto..."
El senador Obregón, del Partido del Trabajo, un hombre honrado,
del que nadie habla mal en Baja California Sur, comprometido con el movimiento
de Andrés Manuel López Obrador, interrumpió a la líder del Sindicato de
Maestros: "No, señora, no se confunda usted, estoy dispuesto, para
rescatar a Baja California Sur, a ser candidato a gobernador por una coalición
entre Nueva Alianza y Convergencia, pero yo estoy con López Obrador, no puedo
ir a ponerme a las órdenes de Peña Nieto..."
Elba Esther Gordillo, ante la aclaración del senador, cortó por
lo sano: "Pues así no se puede, senador, yo me la voy a jugar con Peña
Nieto...", insistió.
Lo anterior ocurrió la semana pasada, lo he confirmado con
varias fuentes del PRD, y en seguida voy a dar el contexto político.
Para nadie es un secreto que Baja California Sur, donde
probablemente existe la tierra más cara de México, ha entrado en la peor
dinámica electoral, que amenaza con hacer crisis. El gobernador, Narciso
Agúndez, del PRD, ha encabezado el peor gobierno posible, caracterizado por la
falta de obras de infraestructura y por las invasiones de predios en las
exclusivas playas de Los Cabos. Al final de su periodo, como un regalo a los
inversionistas del sector turístico, impuso como candidato a gobernador por el
perredismo a la persona que más ha apoyado las invasiones, el ex secretario de
Gobierno, Luis Armando Díaz. Además, y esta es la cereza del pastel, Agúndez
impuso como candidato perredista a la alcaldía de Los Cabos a su hermano
Antonio.
Eso provocó la renuncia al PRD del popular político
sudcaliforniano Marcos Covarrubias, quien ya es candidato del PAN a gobernador.
Provocó también la renuncia a su militancia perredista del ex gobernador y ex
líder nacional del PRD Leonel Cota. Este último ha decidido buscar la alcaldía
de Los Cabos, para lo cual negoció una coalición entre Convergencia y Nueva
Alianza.
Al principio avanzaron muy bien las pláticas entre Cota y los
dirigentes de Convergencia y Nueva Alianza. Tan bien que decidieron aspirar no
sólo a ganar la presidencia municipal de Los Cabos, sino la gubernatura. Después
de sondeos realizados entre la población en general y, sobre todo, entre
empresarios inmobiliarios y hoteleros, llegaron a la conclusión de que el
candidato ideal a gobernador era el ya mencionado senador Obregón, del PT.
Este, a pesar de que su partido apoya al candidato perredista, aceptó
participar por Convergencia y Nueva Alianza en el entendido de que no milita en
ninguno de estos dos institutos políticos, que lo haría sólo por rescatar a
Baja California Sur y, desde luego, sin deslindarse del movimiento de López
Obrador.
Evidentemente Elba Esther Gordillo se confundió con el senador
Obregón. Lo consideró un ambicioso vulgar y se llevó la sorpresa de que en la
política hay, todavía, personas con principios.
Obviamente, la coalición entre Nueva Alianza y Convergencia no
se dio en Baja California Sur. Todavía hay tiempo para que Cota y Obregón
busquen ser candidatos por cualquiera de estos partidos. Está claro que Obregón
no irá por el partido de Elba Esther. Ojalá Leonel Cota, que ha sido un destacado
hombre de izquierda, no caiga en la tentación del pragmatismo y termine en
brazos de la mafia política.