México es un país
que siempre tiene en las agendas de su política exterior una mejor situación
laboral, económica, vaya, de dignidad y cuestión de derechos humanos hacia los
migrantes que expulsa el país hacia los Estados Unidos.Siempre, sin
importar el presidente en función, querrá un mejor trato a los migrantes,
siempre se buscará trabajar con el país vecino del norte, sea este demócrata o
republicano, negociación para el tema migratorio.
Pero, ¿qué pasa de
la frontera sur? México es un país que exige medidas migratorias para el norte
pero se olvida totalmente de los vecinos del sur y sus pésimos tratos hacia los
migrantes, con policías migratorios corruptos que se la pasan extorsionando,
denigrando a nuestros compañeros centroamericanos, haciéndolos menos que
humanos.
¿Con qué calidad
moral se enfrentará México ahora a los presidentes centroamericanos y al
presidente brasileño?
Es necesario ver
las políticas que se tienen en México hacia el migrante centroamericano, es más
que necesario hacernos un análisis de conciencia porque no es justo que se
estén haciendo reclamos a leyes como la LeySB1070, la famosa Ley
Arizona. Claro, está bien el hacer las críticas por leyes de este tipo, pero
también necesitamos volver los ojos hacia abajo y criticar las medidas llevadas
por las patrullas fronterizas.
Estos problemas de
la migración en México y las repercusiones por parte de organismos como la OEA,
el gobierno de El Salvador y entre otros.El problema es que los 72
migrantes es la ineptitud de los agentes migratorios, la policía localy
en general la infraestructura en contra del crimen organizado que se ha
empezado a hacer transnacional. Sean los Zetas o sean los Maras Salvatrucha.
No es cosa del
momento, no es un problema que surgió de la nada, es un problema que lleva
muchísimos años presentes en nuestro país, el maltrato y abuso físico hacia los
centroamericanos que usan a México como trampolín hacia los Estados Unidos,
haciendo lo mismo que los miles de mexicanos que son expulsados por faltas del
oportunidades en el país; buscar un mejor futuro para su familia.
Podemos tomar como
ejemplo el caso del ocho de agosto, tal y como lo reporta el historiador y
periodista de La Jornada Jalisco, donde aproximadamente a media noche, en
Buenavista Apasco, municipio de Macuspana, Tabasco, fueron asesinados tres
migrantes hondureños, entre ellos dos hombres y una mujer a manos de un grupo
de una supuesta banda mexicana unida a los Maras Salvatrucha
Los migrantes
sufren de violencia bastante cruel sean Maras o Zetas, como en el caso de los
72 asesinados de Tamaulipas todos los días, son asaltados o secuestrados,
golpeados y asesinados. Son medidas que toman los grupos del crimen organizado
haciendo sufrir a los que se van de sus países, dejando familias y sueños,
despojándolos de su vida y su dinero.
¿Qué será de todos
los migrantes que son asesinados y dejados sin nada para sobrevivir? ¿Qué será
de esos migrantes que no alcanzan los titulares y sus vidas pasan
desapercibidas, que sólo se consideran perdidos y no se hace nada?
Por ejemplo, hay un
reporte del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal
donde se denunció que cada año en México hay 20,000 secuestrados en México por
grupos criminales. Para varios sectores de la sociedad éstos temas son
irrelevantes, no los toman en cuenta en su preocupación, la indiferencia ante
la injusticia y la impunidad es más grande cada día que pasa sin acto alguno en
contra de esta violación de los derechos humanos.
Tan grave es el
asunto que el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia penal
piensa necesario la integración de las fuerzas de paz, o sea, de los cascos
azules de las Naciones Unidas. No es descabellada la idea, es necesario alerta
la magnitud de las víctimas de secuestros, extorsión y asesinatos.
Por esto es
necesario que la sociedad civil tome carta en el asuntos para dejar de lado la
indiferencia y la nula solidaridad que tenemos los mexicanos hacia nuestros
hermanos centroamericanos, pues al final todos vivimos y buscamos lo mismo,
seamos de otro país, de otra zona, de otra cultura.Bien lodijo
Eugéne Ionesco: "Las ideologías nos separan, los sueños y la angustia nos
unen". Es fundamental un llamado a las autoridades mexicanas para hacer algo y
dejar atrás las impunidades, injusticias y violaciones a los derechos humanos.
El gobierno
mexicano nunca ha tenido este asunto bajo control y ya se están viendo las
demandas de otras organizaciones. Totalmente deplorable que se llegó hasta este
punto máximo de violencia e intolerancia hacia los migrantes. Las demandas del
sistema internacional ya llegaron, sólo es hora para que el gobierno mexicano
les haga caso y se ponga a reparar el desastre hecho en la frontera sur que
trajo tan catastróficos desenlaces.
Para finalizar,
como dice Manu Chao enfatizando la situación del migrante: Solo voy con mi
pena/ sola va mi condena/ correr es mi destino/ por no llevar papel. Me dicen
el clandestino/yo soy el quiebra ley/