Tarzán

piensa que la posibilidad de AMLO para llegar a la presidencia aumentaría

radicalmente, si mientras se expande el apoyo a su candidatura con el diario

trabajo y la preferencia de las mayorías, el líder lograse hacer contacto con

el gobierno de Obama, para exponer su preocupación y su posición, ante el

fracaso de las políticas actuales contra el comercio del narcotráfico y

endurecimiento de las leyes antimigrantes, que también amenazan seriamente a

los estados fronterizos estadounidenses. Que logre explicar con detalle el

Proyecto Alternativo de Nación que impulsa.

Cuatro

razones avalan este pensamiento que no es descabellado, aunque haya sido

expresado por un salvaje:

Si Barack Obama se

considera un demócrata, hay que invitarlo a que lo sea. Si pertenece al

partido de centroizquierda y está enterado por documentación clasificada

del gobierno de Bush, que la elección del 2006 la ganó López Obrador, no

habría razón para negarse a una reunión. Este conocimiento se mantiene en

silencio, pero seguramente no escapa a la relación de Obama con Calderón.

La comunicación con los

Estados Unidos en el tiempo del partido demócrata, debe ser aprovechada

por la permanencia del liderazgo de AMLO. Para ello, el encargado de las

relaciones exteriores del movimiento de resistencia civil pacífica debe

hacer "lobbying" en Washington (alguien como Muñoz Ledo para esta tarea)

hasta lograr una cita con el mandatario estadounidense. Ambos en su

calidad de ciudadanos comprometidos. López Obrador con la paz. Obama, ¿con

la paz o con la guerra? Que se defina.

Al abrirse un canal de

comunicación sin compromisos entre la dos naciones, podría el gobierno de

Obama imaginar que la mente es un paracaídas y que si no la extiende para

comprender que los habitantes de la vecina y autónoma República

Mexicana repudian la guerra que se

libra en sus calles, su propio pueblo caerá en la ingobernabilidad junto

con México. Que no es Colombia.

Sino una candente extensión al sur pegada a su territorio.

Se podría acordar, que en

efecto lo que salvará a México y a Estados Unidos, será esta

transformación de la vida pública y de las políticas internacionales y sociales,

mismas que él, como presidente solidario de Estados Unidos debe promover y

derramar en el resto de Latinoamérica. Aceptando así la necesidad de un

gobierno verdaderamente alternativo dada la extrema situación en México.

¿Sueño

del selvático guajiro?

La

tranquilidad y el progreso de toda una población bien vale el desborde de la imaginación.

Así es como nacen las soluciones.

Pero de

que la lógica acompaña a Tarzán en sus delirios, es una verdad.