Aún me cuesta trabajo creer la noticia
de 72 indocumentados asesinados a manos del crimen organizado. Según las
primeras indagatorias, por negarse a ser sicarios de los Zetas. Tal suceso ha
causado revuelto a nivel internacional, sin embargo a mi criterio, el gobierno
federal parece muy tranquilo e ignora las levemente críticas de los países
centroamericanos.
Todos buscamos un culpable, exigimos
que caiga el peso de la ley sobre quienes cometieron semejante crimen de
asesinar a 58 hombres y 14 mujeres de una manera cruel y despiadada. Ahora no
conforme con esa noticia, en la capital de Tamaulipas (la cual soy originario)
cimbran el terror y pánico al detonar dos coches bomba. El primero de ellos en
las instalaciones de Televisa del Golfo, y el segundo en las oficinas de
Tránsito municipal. Me queda la duda: ¿Por qué en Televisa si ellos no informan
de todo lo que pasa en él Estado?, pero bueno, esa interrogante es difícil de
contestar.
Retomando el tema de los
indocumentados, ¿cómo es posible que atraviese tanta gente por nuestro
territorio sin que las autoridades se den cuenta?, obviamente porque las
autoridades de SRE se encuentran coludidas en el tráfico de personas, tanto los
federales, ejercito y demás encargados de vigilar "nuestra seguridad".
El motivo por el cual hago esta
acusación es por vivencia propia, sin embargo falta un culpable que nunca se
señala y son transportes de pasajeros. Sí, esas líneas de autobuses que se
dirigen a muchos destinos del territorio nacional y que tienen por nombre ADO,
Senda, Omnibus de México, ETN, entre otras.
Son en muchos de los casos las líneas
de transporte, las permiten que puedan circular los indocumentados, debido a la
misma corrupción de los choferes y/o empleados. La falta de regulación en la
venta de boletos, no permite conocer el origen de la persona o si dice su
nombre real. Si tan solo todos presentáramos una credencial oficial con
fotografía, al menos en las líneas de autobuses decrecería el número de
indocumentados que se transporta por este medio.
Tal como les dije anteriormente, lo
dicho lo baso en una experiencia personal. Hace tiempo, viajaba cotidianamente
al Distrito Federal, por cosas académicas. Hacia el recorrido de Ciudad
Victoria al D.F. en autobús, en un principio por ETN, después por Omnibus. En
muchas de las ocasiones, todo transcurría normalmente. En algunas otras, el
personal de la Policía Federal o Ejército te despertaba con la luz directo a la
cara, solo para preguntar de dónde vienes y para dónde vas.
Ya en la cotidianidad de los viajes,
el ser despertado no me causaba mayor problema, solo me limitaba a responder
con amabilidad. Sin embargo un día me llamo la atención un suceso que me hizo
pensar en la corrupción que existe en todos los niveles y en las mismas
empresas de transporte.
Un día que iba de regreso a la capital
tamaulipeca, en una parte del camino me dirigí al baño y en los autobuses Omnibus,
tienen separados los baños con una puerta entre los asientos. Fatal fue mi
sorpresa al ver a un joven sentado afuera de los baños, escondido, temeroso.
Cruzamos miradas por varios segundos y debido a mi sorpresa y necesidad de
orinar, no cruce palabras con ese joven extraño. Salí del baño, volví a ver al
joven, abrí la puerta que divide los baños y los asientos y me fui a mi lugar.
En lo que caminaba a mi asiento note que aun quedaban varios lugares vacios y
lógicamente me hizo pensar que algo estaba mal.
Transcurrió el viaje, olvide al joven
que se encontraba escondido entre los baños, hasta que nuevamente fui y lo
volví a ver, en las mismas condiciones. Nuevamente hice caso omiso y me fui a
mi lugar. Llegamos a un reten de Federales, increíblemente estaban pidiendo la
credencial de elector por pasajeros. Creí que hasta ese entonces había llegado
el fin de ese joven temeroso escondido en los baños.
El federal llegó hasta la parte de
atrás, a punto de abrir la puerta que divide los baños de los asientos, en eso
el chofer rápidamente se acerca al federal susurrándole algo en el oído y
entregándole "algo". El Federal únicamente aluzo hacia el baño sin asomarse,
solamente hacer "su trabajo". Increíble el hecho, sin embargo el suceso paso de
igual forma en un reten militar.
Llegué a mi destino, no supe más del
joven temeroso y escondido entre los baños. No sé si llegó hasta Reynosa, que
era el destino final del autobús. Sin embargo, no sólo debemos de culpar a las
autoridades, sino también exigirles a los dueños de las empresas de autobuses
que pongan ciertos candados a la venta de boletos. Por lo menos, pedir una credencial
para verificar datos.
La impunidad en éste país es
impresionante, al menos en nuestro bello Estado de Tamaulipas, no pasa nada,
pero al final existe una verdad que todos callamos.