A continuación descubriré (o redescubriré, ya que Maquiavelo
lo plantó hace casi 500 años) el hilo negro con respecto al creciente uso de
militares para protección de Calderón. Cabe señalar, antes de proseguir, que la
cantidad de militares es directamente proporcional al miedo de Calderón.
Calderón se ganó el repudio de gran parte de la población
con el fraude electoral de 2006. Sin embargo, en lugar de ganarse la confianza
y admiración perdida y aquella por adquirir, optó -- inconsciente, ignorante e
ilusamente, supongo -- por hacerse despreciable y odioso para un número mayor y creciente de personas.
Sin embargo, no es el odio popular el motivo que hace que Calderón ande rodeado
de militares sino lo que produce el odio del pueblo: el riesgo de la
conspiración. Quiero aclarar que no estoy haciendo un llamado a una
conspiración en contra de Calderón, sino que sólo hago notar el motivo que hace
que Calderón siempre esté rodeado de nanas .Prosigo.
Maquiavelo señala: "Hace odioso [...] el ser expoliador y el
apoderarse de los bienes y mujeres de los súbditos [...] Hace despreciable el
ser considerado voluble, frívolo, afeminado, pusilánime e irresoluto [...]."
Hago la sigueitne interrogante: ¿Qué autoridad moral puede infundir un personaje
que es y ha sido manipulado por codiciosos empresarios, ambiciosos políticos y
demás despreciables personas? Esta simple sentancia echa por la borda algún
apoyo incondicional de Calderón, ya que no se ha ganado simpatía alguna dentro
de la clase potentada de nuestro país.
Calderón, por más intentos que hace, no logra fingir -- no se
diga adquirir -- cualidades fundamentales,
así consideradas por Maquiavelo, que logren afianzarle como figura de
autoridad. Dichas cualidades son la "grandeza, valentía, seriedad y
fuerza". La grandeza, por más ayuda de
sus asesores de imagen, no logra aparentarla debido a su apariencia
desfavorable que refleja siempre la gran carga emocional sobre él. La valentía
no aparece (ni aparecerá, como lo demostraré después) debido a que siempre anda
con miedo y rodeado de militares. La fuerza es aparente, ya que no ha
podido marcar la agenda política de
nuestro país - quien lo hace se apellida
López Obrador -- ni controlar la guerra que desató al principio de su "mandato".
La seriedad, la poca seriedad que pudo haber inspirado, se fue por laborda con
las declaraciones a la prensa sudamericana en alusión al narcotráfico, al
afirmar que el café, y no el narcotráfico, le quita el sueño.
La carencia de dichas cualidades conlleva la carencia de
autoridad, que causa la falta de respeto, y es la falta de respeto el incio del
descontento y odio popular hacia un gobernante (Calderón, en este caso) y el
principio del creciente temor del gobernante hacia el pueblo, ya que, como
señala Maquaivelo "En lo que refiere a los súbditos (sic) [...] ha de cuidar
que no conspiren secretamente; pero de este peligro puede asegurarse evitando
que lo odien o desprecien [...] empeñándose por todos los medios en tener
satisfecho al pueblo."
¿Está fundamentado el miedo de Calderón? Sin duda. Las
carencias, injusticias y despojos hacia el pueblo han despertado un descontento
de tales proporciones que es natural sentir temor por su persona debido a una
consipración en su contra. Sentencia Maquiavelo:
"[...] un príncipe, cuando es apreciado por el pueblo, debe
cuidarse muy poco de las conspiraciones; pero que debe temer todo y a todos
cuando lo tiene por enemigo y es aborrecido por él. [...] los príncipes sabios
siempre han procurado no exasperar a los nobles (en este caso, los oligarcas y
patrones que lo pusieron en el poder) y, a la vez, tener satisfecho y contento
al pueblo."
Mi consejo para Calderón (y seguramente también el consejo
de Maquiavelo, si estuviese dentro de su gabinete o círculo cercano): por su
bien y por el bien del Estado que preside, cambie la línea política y
económica, cese los ataques a las clases productoras del país, encuartele a la
tropa y pacifique el territorio. Sea garante de justicia hacia los desposeídos
y corte, de tajo, la ambición de aquellos que tanto daño han hecho a nuestro
país.