El que trabaja, el que lucha día a día por llevar a los suyos el
pan y alguno que otro satisfactor, no tiene tiempo de darse por enterado de los
acontecimientos de los poderosos, de los que mandan.
A quien le importa la muerte del doctor Torre Cantù, creo que únicamente a aquellos que tenían la esperanza de
obtener un cargo en lo que iba a ser su administración y desde luego a sus
correligionarios.
Le echarán la culpa de este homicidio al supuesto crimen
organizado, a los narcos, en fin siempre habrá un grupo de malandros a quien
acusar, pero pregunto que no habrá otros grupos de poder interesados en ese
homicidio, quien se va a beneficiar con esa muerte, con un poco de tiempo nos
daremos cuenta y como siempre Juan Pueblo ni se enterara ni le importara,
porque a la gente de bien no le importa ese tiene que trabajar para comer, va
al día.
Ahora no fue un secuestro, simplemente segaron la vida del
candidato priìsta, a este había que fulminarlo antes de que les ganara la
gubernatura, del lado azul también hay grupos de poder capaces de eso y mas,
sino pregúntenselo ahora que aparezca.
Dicen los que saben que fue un ataque calculado y planeado,
llevado a cabo con perfección miliciana, ejecutado sin dudas y con frialdad.
En fin, nuevamente vemos al desgobierno incapaz de proteger a
nadie, ni siquiera a los miembros de su propia camarilla.
Durante el priato, la oposición de izquierda ponía a los muertos,
ahí esta el recuerdo de aquellos michoacanos que murieron asesinados durante el
movimiento cardenista de 1988, en ese entonces eran los enemigos, pero ahora no
importan los colores, entre socios se matan y aniquilan.
La guerra contra el narco,
no ha tenido ningún beneficio, no habrá un vencedor, si en cambio perderemos
como siempre y lo que nadie se ha atrevido a poner en blanco y negro es que esa
guerra fomentada por los vecinos del norte nos esta llevando poco a poco a
perder soberanía que al que se supone le debe interesar cuidar, es claro que no
le importa, pero que intereses cuida entonces?, desde luego no los de los
mexicanos. En efecto a los gringos no les interesan sus viciosos, ellos los
fomentan; el comercio de las armas es de ellos y, la intervención en nuestro
país la solapan sin pudor alguno.