Conocí no hace mucho a un tipo, que desde el primer minuto que hablé con él dijo ser víctima de violencia doméstica por parte de la mujer de la que se estaba divorciando.
Me enseñó fotos donde él aparecía golpeado, además de unos chats donde ella lo mandaba soberanamente al diablo.
Quería narrar su historia alegándome que era preciso, incluso necesario, que el mundo entero supiera que las mujeres también llegan a ser violentas con sus parejas.
Una verdad incómoda, claro que sí. Hay mujeres que también agreden física o verbalmente. Esto lo viví muy de cerca cuando un exempleado fue apuñalado por su esposa mientras dormía. Felizmente no lo mató, pero cuando le propuse que fuéramos a denunciar, se negó. Qué pena, me dijo. Quedaré ante todos como un mandilón.
Creo que fue el machismo lo que le impidió denunciar. Le pudo más el miedo a ser juzgado, que las heridas que marcaron para siempre su cuerpo físico.
Cuento todo esto para hablar de un tema que se viralizó en días pasados: En Coahuila, Esthela Guadalupe fue vinculada a proceso penal por violencia familiar en su modalidad de violencia vicaria, ese tipo de violencia en donde el hombre utiliza a los hijos e hijas para separarlos del hogar materno, causarle daño, enfrentarlos a ella o incluso impedir el contacto. Además, se señala que en un alto porcentaje de situaciones, las madres son sentenciadas por delitos que califican como “inventados” y quedan privadas de su libertad, lo que genera verdaderas tragedias donde las mujeres pierden la tranquilidad y se ven separadas de sus hijos.
En el caso de Esthela, un juez consideró que la evidencia presentada por el Ministerio Público cumplía con los requisitos para avanzar en la investigación.
Se trata del primer caso en el estado donde un hombre es reconocido como posible víctima de este delito.
Pero recordemos que la Suprema Corte dejó muy claro en 2025 que esta figura legal aplica exclusivamente cuando la víctima es una mujer. No incluye hombres quienes, por cierto, se han sentido discriminados al no ser tomados en cuenta en esta legislación.
Muy desmemoriados resultaron los juristas en aquel estado, tanto, que tuvo que salir a explicar Citlalli Hernández Mora, titular de la Secretaría de las Mujeres, que la violencia vicaria solo está dirigida a proteger a las mujeres.
Por medio de un video publicado en sus redes sociales, Hernández Mora puso sobre la mesa cómo está clara la definición de la violencia vicaria en la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia: se trata de aquella que se hace a través de otra persona, apuntando contra hijas, hijos, familiares o allegados, ya sea que haya habido una relación de matrimonio o convivencia, y con el fin de hacer daño a una mujer.
Citlalli enfatizó que ninguna autoridad debería usar esta figura legal para beneficiar a ningún hombre, y aclaró que esto no es discriminación ni deja a los varones desprotegidos. ¿Por qué? Porque existen otros tipos de figuras penales en materia de violencia familiar que ellos pueden acudir para buscar protección.
La secretaria dijo claro y fuerte que el delito se aplicó de manera errónea en ese caso. Por eso, su objetivo es ponerse en contacto con todos los congresos locales para que en cada una de las entidades la ley sea la misma y no haya confusiones.
Y no solo eso, también va a buscar a la Fiscalía General de Coahuila, porque considera que acusar a la mujer de este delito “violenta el principio constitucional”. Además, agregó que van a hablar con el Tribunal Local para que se arregle esta injusticia de una vez por todas.
Ojalá que esto funcione y ya no pasen más cosas así. Dije al principio que es real que hay hombres que sufren violencia familiar, pero también es innegable que la misoginia de algunos juzgadores intentan manipular a conveniencia una legislación creada para proteger a la mujer, junto con sus hijos e hijas, de sujetos abusivos y abusadores, que ahora se quieren colocar en el papel de víctimas.
Por cierto, algo en Coahuila no anda bien.
Hace poco supimos del caso de un abogado que se cambió de género para no dar pensión alimenticia a su hija de cuatro años de edad e incluso pidió que su asunto fuera atendido con perspectiva de género, colocándose en el papel de víctima y afectando judicialmente a su expareja, quien vive un periplo desde entonces.
¿Las leyes que protegen a las mujeres están siendo o pueden ser utilizadas en nuestra contra? No debería, pero en algunos casos podría ser así.
Celebro que la titular de la Secretaría de las Mujeres aclare este lamentable asunto en Coahuila y en casos que ocurran atrocidades de ese tipo en cualquier rincón del país, se frenen conforme a derecho.
Ya estuvo bueno de abusos.



