Después de tantos años de discursos y promesas, la lucha contra la corrupción comienza a mostrar señales de que puede pasar de las palabras a los hechos.
La actuación de Aureliano Hernández Palacios Cardel al frente de la Auditoría Superior de la Federación está marcando una nueva etapa en la fiscalización del dinero público. Las investigaciones sobre posibles irregularidades en el INE, los OPLES, la UNAM, así como en gobiernos municipales y estatales, y también en grandes empresas, envían un mensaje que durante mucho tiempo hizo falta: nadie debería estar por encima de la rendición de cuentas.
Más de 9 mil millones de pesos pendientes de aclarar en la segunda entrega de la Cuenta Pública 2025 y nuevas investigaciones de oficio reflejan una ASF que está ampliando el alcance de sus revisiones y ejerciendo sus atribuciones.
No es exagerado preguntarse si México está viendo el surgimiento de un nuevo zar anticorrupción. Un auditor que parece dispuesto a investigar sin importar a quién incomode.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha hecho del combate a la corrupción una de sus banderas. Hoy, con un auditor que está dando señales de actuar en esa misma dirección, comienza a perfilarse algo que la ciudadanía lleva años esperando: que la lucha anticorrupción vaya en serio.
Porque combatir la corrupción no es solamente decirlo: es investigar, llegar hasta el fondo y hacer que haya consecuencias.
