Hace poco tiempo intenté comprar en una farmacia de un Walmart de la Ciudad de México 5 cajas de antibióticos con 5 diferentes recetas, todas a nombre del mismo paciente. El encargado de la farmacia me dijo que no me podía vender los 5 antibióticos, a pesar de que le expliqué que soy médico y que es mi decisión comprarlos así.

Eso sucede muy frecuentemente en México, donde los encargados de las farmacias creen tener más conocimientos que los mismos médicos. Por eso no fue tan fantasiosa la iniciativa de que el personal de enfermería pudiera también recetar medicamentos, ya que lo hacen los encargados de las farmacias todos los días al creer que saben cómo hacerlo mejor que nosotros.

Le comenté al gerente del Walmart en cuestión mi inconformidad por la negatividad de dicha persona para venderme los 5 antibióticos y le expliqué que los compro así principalmente por la continua elevación de precios de los medicamentos en general, que ocurre en nuestro gran país.

Y aprovechando que dichos antibióticos tienen fechas de caducidades de hasta dos años, conviene comprarlos así, ya que los aumentos de precios en ese periodo de tiempo son bastante considerables, repito.

El gerente estuvo de acuerdo que finalmente su empresa Walmart iba a generar ganancias económicas con la venta de 5 antibióticos. Le puse como ejemplo que si un cliente compra 300 botellas de vino no significaba que se los iba a beber inmediatamente, que se pueden guardar e ir consumiendo a su tiempo.

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Y lo más interesante es reconocer que Walmart va a ganar siempre con sus ventas en México, y que dichas ganancias van a llegar finalmente a los Estados Unidos, a sus arcas, independientemente de la autorización o no del actual Tratado de libre comercio llamado “T-MEC”.

Así de incongruente es la realidad macroeconómica actual.