Estamos en un momento clave para la fiscalización del sector público en México. El periodo de David Colmenares Páramo al frente de la Auditoría Superior de la Federación está por concluir, y en el poder legislativo ha iniciado el proceso para definir quién llevará las riendas de este órgano hasta el año 2034.
Hay varias candidaturas serias. Este martes mencionaré la de Emilio Barriga Delgado, economista graduado en la Universidad Cristóbal Colón de Veracruz, con estudios de maestría en El Colegio de México —la Universidad Autónoma de San Luis Potosí le dio un doctorado honoris causa—.
En El Colegio de México el señor Barriga Delgado pertenece a la generación de economistas del equipo técnico financiero de la 4T que ha trabajado desde el gobierno de AMLO, en el entonces Distrito Federal, hasta hoy mismo en la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, a saber: Edgar Amador, actual secretario de Hacienda y exsecretario de finanzas del DF; Victoria Rodríguez, gobernadora del Banco de México y exsubsecretaria de egresos de la SHCP y del DF; Raquel Buenrostro, secretaria Anticorrupción y Buen Gobierno; Arturo Herrera, funcionario del Banco Mundial y exsecretario de Hacienda y de Finanzas del Distrito Federal; Gerardo Esquivel, académico y ex subgobernador del Banco de Mexico, entre otros.
Por cierto, todos ellos alumnos de Carlos Urzúa, quien durante mucho tiempo fue el profesional de la economía más importante del proyecto de izquierda, pero lo abandonó en un lamentable acto de traición —tristemente, la traición es algo que ha caracterizado a la política mexicana desde siempre: si no a diario, con excesiva frecuencia vemos a toda clase de personajes defeccionar, una situación que si ya no espanta a nadie, no deja de ser del peor gusto; afortunadamente, no es el caso del resto de economistas de la generación de Barriga aquí mencionados, que permanecen leales al movimiento—.
Emilio Barriga, llegó a la Secretaría de Finanzas del Distrito Federal en 2002 y permaneció ahí hasta 2018. En esta dependencia fue tesorero durante siete años. Al principio de su carrera en el DF tuvo la responsabilidad de que los ingresos que el gobierno federal le transfería al capitalino fueran ministrados en tiempo y forma, esto en un contexto político complicado dada la ríspida relación política, en ese entonces, entre el gobierno local de izquierda y las presidencias del PRI y del PAN.
Un ejemplo de lo anterior: en 2007 el jefe de gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, interpuso una controversia constitucional contra las reformas a la Ley de Coordinación Fiscal que modificaron los criterios de distribución de las participaciones federales, los cuales afectaron drástica y sensiblemente los ingresos federales del DF. El economista Barriga fue el perito responsable de defender la hacienda pública de la ciudad capital en esta controversia.
Siendo tesorero, Emilio Barriga modernizó la Tesorería al transformarla de presencial a eminentemente digital: pasó de tener poco más de 3 mil puntos de pago en 2012 a más de 9 mil en 2018. Asimismo, se digitalizaron un número considerable de trámites. Un caso emblemático fue la puesta en marcha del sistema de autenticación biométrico de voz, el cual permitió a los adultos mayores acceder a beneficios fiscales, como el descuento significativo en el pago del predial mediante una simple llamada telefónica.
Con estas medidas, la Ciudad de México se convirtió en la entidad federativa con la mayor fortaleza financiera del país, siendo la que menos dependía de las trasferencias federales.
Emilio Barriga se incorporó en 2018 a la Auditoría Superior de la Federación, ocupando el cargo de auditor especial del gasto federalizado, es decir, era el responsable de auditar a las entidades federativas, municipios, instituciones de educación superior estatales y demás entes públicos subnacionales.
Barriga implementó en la ASF un programa de modernización digital en los procesos de auditoría gubernamental. Por ejemplo, en 2020 se reformó la Ley de Fiscalización y Rendición de Cuentas de la Federación para darle respaldo legal al mundo de las auditorías digitales, creando la figura del Buzón digital de la ASF y otras herramientas, como la firma electrónica, que permitieron realizar auditorías de manera remota con el uso de algoritmos con inteligencia artificial que analizan grandes repositorios de información (big data).
En el caso de las entidades federativas, Barriga implementó el modelo de la auditoría universal, es decir, a todas las entidades federativas se les auditan todos sus recursos federales, sin excepción. Con esto, se eliminó la discrecionalidad para decidir a quién sí se auditaba y qué se auditaba.
Antes de 2024 en ningún periodo se habían auditado todos las municipios de una entidad federativa al mismo tiempo. Para la revisión de la cuenta pública de ese año, Emilio Barriga dejó su cargo auditando la totalidad de los municipios de 19 estados.
Emilio Barriga tomó la decisión de renunciar a la ASF para, en una lógica de evitar conflicto de intereses, poder participar en el proceso de elección de la nueva persona titular del organismo. Es un buen candidato. Desde luego, surgirán otras candidaturas, buenas y malas: habrá oportunidad de analizarlas.


