Telefónica quiere salir de México. Tiene comprador, anunció un acuerdo por 450 millones de dólares y hasta considera prestar dinero para concretar la operación. Pero hay un pequeño problema, fuentes cercanas a la negociación señalan que la propia compañía española no habría entregado toda la información necesaria para conocer el estado real del negocio que pretende vender.
La contradicción resulta difícil de ignorar. De hecho, en abril, Telefónica anunció la venta de Movistar México a Melisa Acquisition, consorcio encabezado por Oxio y Newfoundland Capital Management. Desde entonces, la operación continúa pendiente, pese a contar con autorización de competencia.
Bloomberg reveló que la multinacional incluso evalúa financiar parcialmente al comprador. Sin embargo, el monto del eventual préstamo y la fecha de cierre siguen sin estar claros.
Pero el verdadero problema podría encontrarse antes de cualquier discusión sobre financiamiento: ¿cómo cerrar la compra de una empresa si el vendedor no proporciona toda la información indispensable para conocer lo que realmente se está adquiriendo?
No se puede exigir una compra a ciegas.
En cualquier adquisición empresarial, la transparencia financiera y operativa es una condición fundamental.
Un comprador necesita conocer los activos, las deudas, las obligaciones contractuales y los riesgos que asumirá. No basta con anunciar un precio y esperar que la operación avance.
Si se confirma que Telefónica mantiene pendiente información sustancial, el cuestionamiento es serio: la empresa estaría contribuyendo al retraso de una desinversión que ella misma considera estratégica.
La situación resulta todavía más cuestionable cuando se contempla un préstamo del propio vendedor.
¿De qué sirve discutir cuánto dinero está dispuesto a financiar Telefónica si todavía existen interrogantes sobre la información necesaria para respaldar el valor del negocio?
No se trata únicamente de encontrar recursos para pagar 450 millones de dólares. Se trata de determinar si el comprador dispone de los elementos suficientes para evaluar aquello por lo que está pagando.
La prisa por salir no sustituye la transparencia
Telefónica ha dejado clara su intención de abandonar México y concentrarse en otros mercados. Es una decisión empresarial legítima.
Lo que no resulta defendible es que una operación de esta magnitud pueda avanzar sin información suficiente para sustentar sus condiciones.
El señalamiento de las fuentes cercanas a la negociación requiere una aclaración de la compañía. También es necesario conocer qué información estaría pendiente y si su ausencia afecta directamente la valoración o el financiamiento.
Porque el problema no se resuelve simplemente prestándole dinero al comprador.
Una compraventa de 450 millones de dólares necesita transparencia antes que soluciones financieras.
Si Telefónica quiere desprenderse de Movistar México, debe contribuir a que el proceso pueda evaluarse con información completa y verificable.
De lo contrario, la operación corre el riesgo de convertirse en una negociación prolongada, donde el precio está anunciado, el comprador identificado y el financiamiento sobre la mesa, pero las condiciones fundamentales siguen sin resolverse.
Telefónica parece tener mucha prisa por salir de México. Lo que falta por aclarar es por qué, al parecer aún no están todas las cartas sobre la mesa.
Dicen los que saben que tiene vigentes contingencias con el SAT (es decir... le adeuda millones al fisco) y podría ser una razón para no abrir información. Tome nota.



