Parece que nos quieren chamaquear.
Apenas dos días después de recibir su registro oficial ante el Instituto Nacional Electoral (INE), Somos México presentó su primera propuesta visible para las elecciones de 2027: destinar el 20% de sus espacios de candidatura a madres buscadoras, defensores de derechos humanos y activistas de diversas causas. El anuncio fue hecho por su presidente, Guadalupe Acosta Naranjo, desde el Monumento a la Revolución en la Ciudad de México.
Pues sí, parece que nos quieren chamaquear, ver la cara o dar atole con el dedo, ya que nos surgen interrogantes urgentes sobre sus verdaderas intenciones.
La experiencia enseña a ser escépticos, o dicho en forma popular, la burra no era arisca.
En México, no es la primera vez que fuerzas políticas prometen abrir sus filas a la “sociedad civil” y los resultados dejan mucho qué desear, no siempre por culpa de estos grupos, si no por los oportunistas que quieren colgarse de sus causas para atraer reflectores y, sobre todo, votos.
Esto no es nuevo, lo malo es que cuando se accede, los partidos políticos los terminan aislando, limitando su voz, incluso obligándolos a someterse a las líneas partidistas una vez que obtienen el cargo. No se vale.
Las madres buscadoras representan una causa con enorme respaldo social, su dolor es auténtico y su labor extraordinaria.
¿Podrán estas candidatas mantener su autonomía? ¿No corren el riesgo de ser usadas como “banderas” mientras las decisiones importantes siguen en manos de las estructuras tradicionales del partido?
Y lo peor: hasta el momento, Somos México no ha detallado los criterios de selección para ocupar estos espacios: ¿serán elegidas por los propios colectivos o impuestas desde la dirigencia?
Sin reglas transparentes y vinculantes, la cuota del 20% corre el riesgo de convertirse en una maniobra de mercadotecnia política, más que en una transformación real.
De llegar a aceptarse esta propuesta, me parece que hay más riesgos que beneficios para las buscadoras y activistas, pues no necesitan pertenecer a un partido político, mucho menos a Somos México, para continuar con su labor.
Así las cosas, el verdadero éxito no se medirá por cuántas candidaturas se anuncian, sino por cuántas de estas personas logran mantener su independencia, impulsar reformas efectivas y, sobre todo, rendir cuentas a quienes las respaldan.
Si Somos México no cumple con garantizar condiciones reales de participación, solo quedarán exhibidos como lo que son, unos marrulleros capaces de todo con tal de conservar el registro y obtener votos, lo que lleva aparejado una buena cantidad de millones que caerán a sus bolsillos. Qué barbaridad.

