El sistema de partidos sigue creciendo en nuestro país. Eso es, hasta cierto punto, un aspecto que podemos considerar plural y democrático en el término político. De hecho, ha sido un tema que no ha provocado mucha algarabía, especialmente por lo que significa un partido que, de manera clara, será opositor al gobierno de la 4T. Somos México, en efecto, tiene una estructura variopinta, no de una ideología, sino de detractores del propio lópezobradorismo. El problema de todo ello es que sucede lo mismo: ese tipo de expresiones solo engrosan la lista de grupos que atacarán la gestión de la presidenta Claudia Sheinbaum. Inclusive, al mismo tiempo nos daremos cuenta de ese contexto. Puede ser, llanamente, una situación natural la que se dé, sobre todo cuando no pueden actuar distinto. El sábado, en efecto, se apresuraron a mostrar su verdadera narrativa, mayormente cuando se controla toda la plataforma de un partido desde el conservadurismo.

Basta ver quiénes integran las filas de un partido que ha nacido con detractores del movimiento, inclusive muchos de ellos, en su momento, militantes activos del PRD, para saber el fin. De hecho, muchos de ellos se han refugiado en las nuevas nomenclaturas de un partido claramente de derecha. Se ha repetido la misma historia si hacemos un recuento de las últimas expresiones que han brotado a lo largo de este periodo contemporáneo. Desde luego que la principal misión es la supervivencia. Para ello, primero, tendrán que aguantar la enorme presión de lo que significa. Una cosa es constituir un partido, donde siempre hay anomalías en los padrones electorales, y otra es sostenerlo en el terreno de la competitividad. Son dos aspectos totalmente diferentes como para pensar en una larga vida como institución.

Así como nació Somos México, así desaparecerá en esa lista infinita de partidos que, movidos por las prerrogativas y el techo presupuestal que se les asigna, se mueven solo para proyectar propaganda en contra del gobierno constitucional. Basta ver los discursos que esbozaron el fin de semana pasado que, por si fuese poco, estuvo plagado de personajes cuestionables que están dispuestos a seguir atacando las acciones que lleva a cabo el gobierno. Por eso las reacciones son mínimas. Está a la vista de todos que Somos México, en definitiva, será un aliado incondicional del PAN. Su génesis está allí. No figuran como un partido que tomará sus propias decisiones, sino que se moverán de acuerdo con los intereses de los grupos potentados del país. Aunque se autodenominen centro, formarán una alianza con el PAN en las elecciones intermedias del 2027. Eso los debilitará más, porque llegarán a expensas de lo que la sociedad diga en las urnas. Es algo totalmente distinto, pese a lo difícil que es formar un partido y darle el carácter constitutivo.

Hablando claramente, Somos México no tiene futuro. Se enfrentará a una sociedad totalmente volcada a favor de un proyecto de nación que encabeza la presidenta de México. Ocho de cada diez personas respaldan incondicionalmente a la Cuarta Transformación. Además de ello, Somos México no tiene una agenda que defienda los intereses del colectivo, sino de los particulares. Eso, como tal, hará que terminen agotados y señalados por el grueso de la ciudadanía porque no podrán desmentir su verdadera vocación de derecha por más que lo nieguen. Detrás de todo ello, desde luego, está el propio Lorenzo Córdova, uno de los personajes más criticados por sus extralimitaciones cuando fungió como presidente del INE.

No es que queramos desacreditarlos, sino que ellos mismos se han puesto bajo la lupa del escrutinio público y, lo peor de todo, se han mostrado de cuerpo entero por lo que verdaderamente representan. Su propietario es Acosta Naranjo, actual presidente nacional, que militó por años en el finado PRD, que no hace falta hacer una relatoría, cuando todos sabemos que se arrodilló ante el Pacto por México y los designios de Enrique Peña Nieto. Por eso se diezmó el perredismo a escala nacional. Eso mismo le sucederá a Somos México. No tiene agenda; no tiene un proyecto de nación; no tiene estructura orgánica ni mucho menos una columna vertebral para sostenerse en esta dura batalla de supervivencia. Ellos dicen que ya están aquí, que era lo más difícil; sin embargo, así como nacieron, así sucumbirán ante la maquinaria del partido guinda que, tan simple como eso, tiene el cariño de una sociedad entera.