Hace algunos días, a través de este espacio de opinión, mencionamos la importancia de seguir fortaleciendo los tratados comerciales para las partes que corresponde efectuar esa tarea. Ese paso, afortunadamente, se dio en suelo estadounidense con el equipo negociador. Fue, a grandes rasgos, la presentación formal y el arranque oficial de los trabajos bilaterales que habrán de acercarnos a la firma definitiva de un tratado comercial que es de suma relevancia para ambas naciones. Con todo esto, viendo las circunstancias, podemos decir que hay un proyecto de trabajo muy avanzado. Aquí podemos realizar un pequeño paréntesis en decir que, como tal, México dio el primer paso al llevar a cabo la primera ronda de revisiones del T-MEC en presencia del Departamento de Comercio y, mejor aún, con el embajador Jamieson Greer. Para ello, básicamente, lo que conocimos, toda la premisa, se necesitó de mucho diálogo previo y encargo operativo con numerosas reuniones que, si pudiéramos ponerles un calificativo, resumiríamos que fueron eficientes.

Otro de los aspectos más sustanciales, ahora que se sellará la segunda ronda, fue la postura abierta y la flexibilidad para seguir armonizando este clima propicio para firmar un acuerdo comercial histórico como siempre hemos anticipado. Hay que aclarar el por qué: partimos de la premisa de las enormes tensiones que se vivieron a priori. No podemos negar que, a principios de la gestión, se elevaron esa posición delicada por las amenazas latentes de desaparecer la figura del Tratado Comercial con Estados Unidos. Técnicamente, no es tan sencillo: hay ordenamientos normativos que nos ligan y, que por lo tanto, no podían ser ignorados así nomás. Siendo así, lo que más repercutió, además de los buenos oficios de Claudia Sheinbaum, fue la sobriedad con la que actuamos; es decir, mantuvimos la cabeza fría como en algún momento lo pidió la propia jefa de Estado. De ese modo, uno de los grandes potenciales que sacamos a flote fue la paciencia de la que nos hemos vuelto inseparables.

Eso, al final de cuentas, hizo que la balanza se equilibrara para sostener reuniones. Como se sabe, estos días se irá desarrollando una ronda de pláticas para cruzar información sustancial en la forma en cómo se diversificará todo el esquema que forma parte del T-MEC. De ese modo, al menos de nuestro país, sabemos a la perfección quiénes integran ese equipo negociador y los alcances que tendrán. La tarea principal de ellos, además de garantizar mejores condiciones que otros procesos, es abrir las puertas a más inversiones que vengan a robustecer nuestra economía, que de por sí está en un despegue constante, básicamente porque hemos sacado muchas ventajas que se han traducido en áreas de oportunidad.

Al margen de lo que pueda suceder, que será histórico, como hemos adelantado, todo esto es una enorme vitrina para mostrarle al mundo que somos una economía fuerte y vigorosa. Eso es, a su vez, decisivo para organizar de manera coordinada todos los quehaceres que se abordarán en la segunda ronda del T-MEC. Las reuniones previas con sectores importantes en México, por ejemplo, siempre son una opción, mayormente para conocer nuestro potencial, lo mismo que las áreas de oportunidad de las que hemos hecho énfasis ahora que la industrialización, una de nuestras principales cartas de presentación, está en su pleno apogeo. Basta ver los índices enormes que alcanzamos en exportaciones, lo mismo que en inversiones extranjeras. Somos una nación que, a la par de generar las condiciones de confianza, tenemos entornos propicios para la integración productiva. Eso, como uno de los méritos de esta fase crucial, nos pone en el terreno de la competitividad al mostrar de lo que somos capaces de hacer cuando nos decidimos a adaptarnos a los cambios globales y vertiginosos, fundamentalmente acentuados en el corazón del T-MEC.

Con este diagnóstico breve que hicimos, a la par de mostrar las capacidades que una vez más nos pondrán a prueba, se abordarán las sesiones técnicas con la presencia del embajador Jamieson Greer, que, precisamente hoy, está en suelo mexicano para sostener reuniones al más alto nivel con la contraparte. Los contenidos que se pondrán sobre la mesa, está claro, son los asuntos que se habían acordado con antelación, como las reglas de origen, cadenas de suministro y políticas comerciales con más coordinación en nuestra área. Esto cubrirá áreas clave de la economía, incluyendo la electrónica, los dispositivos médicos, el sector farmacéutico, el sector automotriz y la industria del aluminio y acero, por nombrar algunos. Todo esto, desde nuestra perspectiva, será solamente el parteaguas para sellar un acuerdo histórico que, a nuestro juicio, le hemos dado una interpretación del trabajo arduo de Claudia Sheinbaum, lo mismo que las secretarías de Estado y esa consigna que cargamos sobre los hombros de ser una nación de avanzada que se adapta a la perfección al universo global.

Notas finales

Vaya mensaje de paz que lanzó la presidenta constitucional de México en Barcelona, España. Y eso, siendo una costumbre, fue motivo para recibir el respaldo de todos los gobernadores emanados de Morena y la coalición Seguimos Haciendo Historia, que lanzaron mensajes en apoyo. Entre ellos, desde luego, están Mara Lezama, Ricardo Gallardo, Julio Menchaca, Clara Brugada, Lorena Cuéllar, Delfina Gómez, Alejandro Armenta, Rubén Rocha, Marina del Pilar, Salomón Jara, Joaquín Díaz Mena, Américo Villarreal, Alfonso Durazo, Eduardo Ramírez Aguilar, Indira Vizcaíno, Margarita González Saravia, Miguel Ángel Navarro, Layda Sansores, Evelyn Salgado, David Monreal, Víctor Castro, Rocío Nahle, Javier May y Alfredo Ramírez Bedolla. Este último, por cierto, estuvo de manteles largos el pasado fin de semana al inaugurar el teleférico en la ciudad de Uruapan, que será, además de un mecanismo innovador de movilidad, un emblema de que en la cuarta transformación se trabaja arduamente para darle brío al país.