Hay algo de muy pinche en la columna de Ciro Gómez Leyva de hoy domingo 8 de febrero de 2026. En Excélsior, se burló —así lo interpreto—, con ácida ironía del “conmovedor tesón con el que la presidenta Sheinbaum ha asumido la misión de enviar ayuda humanitaria a Cuba”.

Al final de su texto, Gómez Leyva, al referirse a otras personas de la 4T, abandona la ironía ácida y pasa al dardo emponzoñado o a la invectiva disfrazada de recomendación turística. Dice el periodista que la gente de izquierda en México puede ayudar a Cuba vacacionando ahí en primavera: “La Semana Santa les da a los Noroña, Monreal, López Beltrán, Yunes, la oportunidad de respaldar a los cubanos y, al mismo tiempo, sumarse al esfuerzo notable en el que, contra viento y marea, contra Trump y sus duros, se ha empeñado la presidenta Sheinbaum”.

No sé dónde vacacionará Ciro en Semana Santa, seguramente en algún lugar cercano a Madrid, la ciudad en la que reside. Noroña, Monreal, López Beltrán podrían recomendarle alquilar un coche o manejar el que en esa ciudad posea para visitar lo que fue Numancia, a unas dos horas de Madrid. Para que vuelva a escribir, como en otros tiempos, con elemental respeto a un pueblo, el cubano, que no tiene la culpa de estar en medio de la lucha entre la dictadura de Cuba y el asedio de Trump, quien imita al romano Escipión Emiliano, quien construyó un muro muy grande para que no entrara ni un grano de trigo a Numancia. Un hecho histórico parecidísimo a la asfixia petrolera decretada en la actualidad por Trump contra el pueblo cubano. Como sugirió Luis Hernández en La Jornada, de lo que se trata es de rendir a la población por hambre, lo mismo que en los tiempos de la resistencia numantina.

No hubo gloria, sino vergüenza histórica, para Escipión Emiliano —un tipo mucho menos valiente que su abuelo adoptivo del mismo nombre—. En la derrota definitiva de Numancia, después de 20 años de asedio, Escipión no usó la espada para vencer a los numantinos. Este militar de Roma, la superpotencia de la época, no enfrentó a sus enemigos cuerpo a cuerpo, sino que los debilitó por inanición. La gloria fue de los vencidos, quienes ni siquiera en el momento final perdieron la dignidad: incendiaron la ciudad y no pocos se suicidaron antes para no ser esclavizados.

Las ruinas de la legendaria Numancia se encuentran en la actual provincia de Soria, en la comunidad autónoma de Castilla y León, a unos 200 kilómetros de Madrid, España.

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Dado que Ciro Gómez Leyva es hoy un orgulloso habitante madrileño puede, en coche, en tren, autobús y hasta taxi, visitar en Semana Santa el lugar de la resistencia numantina, para que comprenda que, a veces, hay pueblos que no se rinden ante el enemigo más poderoso.

Algo sentirá el periodista al ver los cimientos de las casas y el espacio reducido donde miles de personas prefirieron el suicidio al cautiverio tras un año de hambre.

No discuto si Cuba es una dictadura: lo es. Lo que molesta es ironizar con la tragedia de la sociedad cubana. La gente de la isla, como en la antigüedad la de Numancia, es la que está poniendo el sufrimiento por hambre, mientras que los gobernantes de ambos bandos pelean... y hasta se ponen de acuerdo desde sus propios intereses.

Un mínimo de respeto al pueblo de Cuba. Su sufrimiento no debe ser visto ni como broma para descalificar rivales ideológicos ni como pieza en el tablero de ajedrez de la geopolítica.

Cuando Ciro vea los muros de Escipión Emiliano en Soria, quizás su próxima columna sobre la asfixia en Cuba tendrá un tono menos satírico y más empático, más humano respecto de la población civil que ya no tiene nada en la isla.

¿Qué opciones tiene Ciro para llegar a Numancia desde Madrid?

En coche: Tiempo estimado: 2 horas y 30 minutos. Distancia: Unos 243 kilómetros. Ruta: Se toma principalmente la A-2 (Autovía del Nordeste) hacia Medinaceli y luego la A-15 (Autovía de Navarra) en dirección a Soria.

En transporte público (combinación de autobús/tren y taxi). Autobús: La empresa ALSA ofrece servicios frecuentes desde el Intercambiador de Avenida de América en Madrid hasta Soria (aproximadamente 2 horas y 30 minutos). Tren: Salir de Madrid-Chamartín (aproximadamente 3 horas). Tramo final: Una vez en Soria, se puede tomar un taxi hasta el yacimiento en Garray (menos de 10 minutos) o incluso caminar por una senda junto al río Duero si se busca una experiencia más contemplativa, más mística, lo que no le vendría mal al columnista.

¿Costo? Entrada general: 8 euros (adultos de 18 a 64 años). Como Ciro es más viejo, pagará 6 euros. Si acude en martes entrará gratis, aunque no tendrá servicio de visita guiada).