Lo que comenzó como la renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), se ha ido transformando de una severa disputa comercial a un espectáculo geopolítico que raya en lo ridículo; esto por la reciente decisión del gobierno estadounidense de renombrar mediante orden ejecutiva al Lago Ontario como “Lake America”, esto en medio de un bloqueo en las negociaciones de aranceles cruzados entre Estados Unidos y Canadá. Esta noticia podría parecer una simple anécdota mediática para consumo electoral interno, sin embargo, representa un síntoma alarmante de la volatilidad diplomática que hoy domina el comercio en Norteamérica y para lo cual trataré de definir algunos puntos críticos de la anatomía del choque entre Washington y Ottawa:
- Guerra de aranceles: Estados Unidos ha impuesto tarifas agresivas al acero, aluminio y productos agroalimentarios canadienses, provocando represalias de Ottawa por miles de millones de dólares.
- Diplomacia de la provocación: La retórica sobre el Lago Ontario busca presionar políticamente, pero ha terminado congelando los canales formales de negociación.
- Fragmentación del bloque: Romper la confianza con el principal socio norteamericano debilita la ventaja competitiva regional frente a bloques como la Unión Europea o Asia.
Ahora bien, dentro de esta pelea arancelaria considero que hay una llamada de atención directa para México, es decir, no podemos asumir un rol de espectador pasivo como el tercer país del Tratado, ya que la escala de tensión evidencia que el T-MEC es abiertamente vulnerables ante impulsos proteccionistas; por lo cual creo que México puede realizar algunas acciones para evitar caer en esta trampa:
- Diversificación acelerada: Reducir la dependencia del mercado estadounidense promoviendo acuerdos comerciales con la Asia (en particular con China), la Unión Europea y América Latina, en particular con Brazil como lo ha venido haciendo la Presidenta Claudia Sheinbaum.
- Cero enganche en batallas de narrativa: Mantener una diplomacia institucional pragmática y fría, evitando caer en provocaciones mediáticas o disputas simbólicas que descarrilen los acuerdos comerciales.
- Blindaje de la integración industrial: Demostrar cuantitativamente a los sectores productivos estadounidenses que las tarifas a México encarecen los costos para el propio consumidor en Estados Unidos.
Como conclusión de esta nota de opinión, el episodio del Lago Ontario es una advertencia directa sobre la estabilidad económica de la región y para México, la lección es clara: ante la incertidumbre constante, la mejor defensa es una combinación de diplomacia firme, un frente unido con socios clave y la diversificación de nuestras opciones comerciales a través de potenciar el desarrollo interno energético, alimentario y tecnológico.
