Dice el diario Reforma: “Una golondrina no hace verano... pero cinco ya marcan una tendencia. El despido de Marx Arriaga como director general de Materiales Educativos de la SEP se da en el contexto de la salida de sus cargos de al menos otros cuatro cuadros cercanos al ex presidente Andrés Manuel López Obrador. Se trata de las ‘renuncias’ de Alejandro Gertz a la FGR y de Adán Augusto López en la coordinación de senadores de Morena, así como las ‘sustituciones’ de Francisco Garduño al frente del INM, y de José Antonio Romero en la dirección del CIDE“.

Si Reforma sugiere un rompimiento con el pasado, se equivoca. Lo que está en marcha, me parece, es algo parecido al experimento con las piernas del extraordinario ciclista Remco Evenepoel que en su equipo, Red Bull – BORA – hansgrohe, no se atreven a realizar.

Evenepoel, ganador de grandes vueltas, competencias clásicas, medallas olímpicas y mundiales, tiene evidentes limitaciones en la montaña, que se manifiestan no solo frente a los dos campeones del Tour de Francia que siguen activos —Tadej Pogačar y Jonas Vingegaard—, sino también cuando aparecen otros grandes escaladores, como su actual compañero de equipo, Florian Lipowitz.

Remco se debilita en la montaña por la poderosa masa muscular que adquirió en sus años de futbolista, deporte que practicó en muy buen nivel antes de dedicarse al ciclismo. Dan Lorang, su entrenador en Red Bull, comentó en la revista Knack que Evenepoel “tiene más masa muscular que los verdaderos escaladores”.

En ciclismointernacional.com afirman, sobre este caso, que “el cuerpo y el físico de un jugador de futbol dista mucho del arquetipo de un ciclista profesional. Si bien Evenepoel hizo la transición entre una disciplina y otra a una joven edad, hay un vestigio que lo podría estar perjudicando en la alta montaña: la masa muscular de sus piernas. Red Bull – BORA – hansgrohe, su nueva escuadra, admite este problema, pero teme que su solución podría traerle consecuencias negativas”.

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En el equipo saben que podrían hacerle perder esa masa muscular, pero temen que si ocurriera Remco perdería la potencia que le ha llevado a triunfar en numerosas carreras importantes, sobre todo contrarreloj. Ya se verá lo que pasa con ese ciclista que el próximo lunes se enfrentará al mexicano Isaac Torito del Toro en el emirato de Abu Dabi.

El caso de Remco Evenepoel en la política del segundo piso de la 4T

Sin dar nombres, para que no sea grilla, describiré algunos perfiles de políticos cuyas piernas de futbolista les impiden subir con ritmo competitivo la montaña del poder actual, el encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum. Son personalidades que desarrollaron muy musculosas piernas de futbolista en el primer piso de la izquierda mexicana en el poder o antes, en otras actividades, culturales o académicas, e inclusive en otros partidos. Veamos.

1.- El luchador callejero en tiempos de institucionalidad. Mucha gente de la 4T surgió de la protesta, el activismo de base o la oposición ruidosa. Su fortaleza es la confrontación. Algo que estuvo bien en el pasado lejano —tiempos del desafuero— y aun en el pasado reciente, primer piso de la 4T, ya no es tan útil en la época de la consolidación del proyecto teniendo ya muy cerca la discusión del tratado comercial con Estados Unidos y Canadá, el Mundial de Futbol, la complejidad de la relación con Donald Trump, la agresividad de la ultraderecha mexicana que busca abiertamente a su Maximiliano en el extranjero, etcétera. Al luchador callejero, cuyo instinto es el choque, le sobra masa muscular para aquellas confrontaciones, pero es una fuerza que representa un lastre en la etapa de la gobernanza basada en la organicidad.

2.- El tecnócrata en tiempos de humanismo político. Habrá todavía en distintas dependencias perfiles de profesionales, sobre todo de la economía, que se formaron en administraciones anteriores y en escuelas como el ITAM. Su rigor técnico, sus títulos académicos y la frialdad analítica con la que ven la compleja realidad social, no tienen cabida en el segundo piso de la 4T que, desde hace rato —inclusive desde el primer piso— aprendió a dominar la técnica sin abandonar el humanismo que caracteriza a la izquierda. Estos tecnócratas tienen capacidad de gestión —masa muscular—, pero les falta lo más importante, la musculatura emocional del escalador de las grandes transformaciones de la política. No conectan con el electorado, son distantes y elitistas, situación de plano inaceptable.

3.- El barón territorial frente a la política digital. Si bien la búsqueda del voto casa por casa no ha dejado de ser muy importante, debe complementarse con las herramientas de las redes sociales. No son totalmente eficaces los liderazgos que construyeron su poder mediante el control de estructuras físicas, sindicatos o clientelas locales, y no saben hacer otra cosa. Las estructuras territoriales son excesivamente caras de mantener, así que deben apoyarse, para aligerar sus costos, en campañas digitales, algo que los políticos solo eficaces en el territorio no saben hacer. Las antiguas maquinarias de movilización siguen siendo necesarias, pero ahora solo son útiles si se vuelven más veloces en el ciberespacio.

Así que, para no perder agilidad, seguirán los cambios en el segundo piso de la 4T. El gobierno de izquierda entra en una fase de entrenamiento de durísima alta montaña, que es donde se ganan o se pierden las grandes competencias. Los cambios en su estructura no buscan negar el origen —la presidenta Sheinbaum siempre reconocerá el trabajo de AMLO—. Más bien, de lo que se trata ahora es de perder la masa muscular que tanto ayudó en otra etapa de la lucha de izquierda, y que hoy, impide actuar con agilidad.

Lo que se busca es aumentar la flexibilidad y la destreza que el nuevo tiempo político exige. La reingeniería interna en la 4T que todo el mundo observa, no es una ruptura ideológica, sino una depuración estratégica. Si se hace con el cuidado y la calma que estos procesos exigen, beneficiará no solo a la izquierda, sino a todo México.