Estamos muy cerca de alcanzar los objetivos que se trazó la presidenta constitucional para que México, dado los cambios sustanciales de la innovación en un mundo global, alcance el nivel óptimo que tiene, por su potencial, una economía en despegue y, lo mejor de todo, con una capacidad de producción que permita aumentar los ingresos, generar fuentes de empleo y seguir hacia adelante para mantenernos con una rentabilidad competitiva. De hecho, nuestra nación, desde que se puso en funcionamiento el Plan México, ha alcanzado objetivos que son, por supuesto, motivos para presumir. Para ser más precisos, basta ver el enorme catálogo de productos que se elaboran aquí. Eso, que no es más que un síntoma del talante con el que contamos, comienza a ser crucial porque hay, de norte a sur, una campaña a favor de lo que se produce aquí.

Hecho en México, lo voy a decir así, es de los aspectos o estrategias del gobierno que más me han llamado la atención. Todo eso, que además nos llena de orgullo, es una ventaja inmejorable o, mejor dicho, una vitrina para encontrar áreas de oportunidad, ya sea para consumo personal o mecanismos que nos ayuden a satisfacer nuestras necesidades. Y como esto viene a ser parte de las políticas públicas a nivel federal, es doblemente meritorio saber que, dentro de muy poco, se irán concretando prototipos que, de pies a cabeza, son planeados, elaborados y puestos a disposición por las manos mexicanas. Semejante noticia, por ejemplo, significó ver la presentación de Halcón 2.1: una aeronave que tiene la insignia distintiva. De hecho, no solamente se dio a conocer, sino que se probó en los aires, lo que permitió comprobar su autonomía y su rendimiento.

Esa experiencia, dicen los que tuvieron la fortuna de probar su capacidad y motor, fue única considerando que eficientará tiempos y distancias. Entonces ese hábito de seguir impulsando el talento mexicano, –podemos decirlo así–, comienza a ser no solo el reflejo de que se está trabajando, sino de que son áreas de oportunidad para mejorar la calidad de vida de muchas familias que, detrás de todo esto, elaboran piezas y hasta el más mínimo detalle para que la prioridad de alcanzar un auge como potencia y con dinamismo, abra las puertas para la exportación. Todo eso, por añadidura, trae muchos rasgos que están sujetos a normativas constitucionales y fiscales.

Con esas medidas de regularización, desde luego, se puede decir que será todo un éxito la puesta en marcha del primer camión construido por manos mexicanas. Estamos hablando de Taruk. En efecto, la entidad de Quintana Roo, para ser precisos, será el primer territorio en poner en operación ese medio de transporte para uso público.

La propia gobernadora de Quintana Roo, a través de sus redes sociales, hizo el importante anunció que, déjenme decirles, me llenó de alegría. De entrada, no son de esas noticias cotidianas que podemos leer en los medios de comunicación, sino todo lo contrario: son aspectos cruciales que están marcando un precedente sustancial con el proyecto de transformación. A nivel nacional, desde luego, eso también es un revulsivo que ayudará a optimizar los costos y, de paso, aminorar el impacto del medio ambiente. Y no solo eso, también contribuirá a la generación de fuentes de empleo porque es, de cada aspecto y accesorio, con elementos hechos en México. Tal será la dimensión de lo que esto provocará que, en el mejor de los casos, será punta de lanza para continuar con esa visión de cerrar la brecha de desigualdad.

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Además de Quintana Roo, lo sabremos, muy pronto veremos a Taruk circular por ciudades importantes, en especial aquellas que se están adaptando a los cambios de la movilidad, pues otros de los aspectos diseñados en este proyecto, es inhibir los costos de transporte, especialmente para estudiantes y adultos de edad avanzada. Entonces cuando sea necesario o las condiciones lo permitan, este medio de transporte puede tener, con una estrategia correcta, una distribución a gran escala. He ahí, sin duda, la gran relevancia porque estaremos hablando de exportaciones que, dada la política, contribuirán a esos rasgos inherentes a los que aludimos en los fragmentos de esta columna.

Imaginemos a Taruk, un camión 100% eléctrico, adentrándose en mercados de otros países. Eso sería genial. De hecho, eso es parte de las políticas que se diseñaron en el Plan México o, de plano, en la insignia Hecho en México. El fin, con la ayuda del consejo coordinador empresarial, es impulsar una estrategia para proyectar nuestros productos hacia otras latitudes. Todo esto, en definitiva, es primordialmente sustancial para el proyecto de la Cuarta Transformación, sobre todo si tenemos una gama vasta de recursos naturales; es decir, aprovechar al máximo para que, de la mano, traiga consigo empleos, oportunidad y, por ende, mejoramiento de la calidad de vida de las familias.

Y cuando cubrimos las necesidades de otros países, naturalmente, sabemos que nuestros productos tienen ese impacto porque, a la par del objetivo, son elaborados con mucha calidad, innovación y tecnología. Somos, sin ir más lejos, una locomotora que sigue abriendo camino y, con ello, convertirnos en una potencia mundial, tal y como detalló la presidenta en ese orden jerárquico de prioridades. Por eso Taruk, sin lugar a dudas, es el mejor ejemplo de cómo avanzamos, sobre todo de elementos que constituyen minuciosamente su elaboración, como el camión eléctrico que, de pies a cabeza, tiene rasgos Hecho en México. Todo ello, al ser un prospecto para ser exportado, abrirá todo un compás de oportunidades.

Notas finales

Ya que hablamos del orgullo nacional, sobra decir, que importante fue recuperar la rectoría de Pemex ante los constantes cambios constitucionales que ha hecho el proyecto de transformación.

Con un patrimonio como ese, y con la erradicación de la corrupción que fue perpetrada por los gobiernos neoliberales, el programa de Pemex se ha vuelto más integral; es decir, alcanza para más.

En Chiapas, por ejemplo, Petróleos Mexicanos de México entregó, ni más ni menos, un donativo de 100 millones de pesos. Eso, sumado a las gestiones del gobierno de esa entidad, ayudarán a proyectos de infraestructura, seguridad, salud y educación. Todo es, sin duda, un trabajo de colaboración y solidaridad con las causas que más aquejan a la población civil, sobre todo si se prometieron desde los tiempos de campaña.