Tiempo de mujeres. Me interesé en asistir a la plática de Cristina Mittermeier, Mitty — anoche, en la colonia San Miguel Chapultepec de la Ciudad de México— cuando leí el top 10 de las mujeres más destacadas de México en la actualidad que alguien elaboró basado en criterios objetivamente medibles: liderazgo, aportación a la economía e impacto global de sus actividades en ciencia, arte y activismo medioambiental.

Este es el top 10 de las mujeres más influyentes de México:

1.- Claudia Sheinbaum Pardo (política/ciencia/medio ambiente): Como presidenta de México, es indiscutiblemente la número 1. Forbes la sitúa en el Top 5 de las mujeres más poderosas del mundo en 2026, destacando su perfil científico y su papel clave en la economía de Norteamérica. Ha participado en estudios muy serios sobre el cambio climático.

2.- Cristina Mittermeier (conservación/arte): Es la mexicana con mayor autoridad moral y científica en el activismo ambiental global. Su alcance en National Geographic y SeaLegacy la hace la voz más potente de México ante la crisis climática.

3.- María Asunción Aramburuzabala (negocios): Líder de Tresalia Capital. Su influencia económica es el estándar de oro en el sector empresarial global.

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4.- Salma Hayek (cultura/filantropía): Sigue siendo la cara de México en Hollywood, pero ahora con un peso mayor como productora y activista global en temas de género.

5.- Gabriela Ortiz (música/cultura): Recientemente galardonada en los Grammy 2026 por Mejor composición clásica contemporánea. Es una de las compositoras más importantes del mundo hoy en día.

6.- Blanca Treviño (tecnología): Presidenta de Softtek. Sigue siendo la máxima referente del sector tecnológico y de servicios digitales en América Latina con impacto en EEUU e India.

7.- Elisa Carrillo Cabrera (arte): Ha sido prima ballerina del Staatsballett Berlin.

8.- Mariand Castrejón, Yuya (influencia digital/negocios): Su marca de cosméticos y su papel como embajadora de la ONU la mantienen como la mexicana con mayor influencia en audiencias jóvenes globales.

9.- Maru Escobedo (industria): Nombrada CEO de BMW Group Latinoamérica a principios de 2026.

10.- Katya Echazarreta (ciencia/espacio): La primera mujer mexicana en viajar al espacio.

No me sorprendió que Mitty estuviera en el número 2 de la lista. Sintetizo lo que apunta la inteligencia artificial acerca de ella —pregunté simple y sencillamente: ¿Qué me dices de Cristina Mittermeier?—:

“Cristina Mittermeier es mucho más que una fotógrafa; es una de las voces más influyentes en la conservación ambiental moderna. En la intersección entre el arte, la antropología y la salud de nuestros océanos, ella es la figura clave”.

“Nacida en la Ciudad de México, vivió en Cuernavaca y estudió biología marina en el Tecnológico de Monterrey (en su sede de Guaymas, Sonora)”.

“Pronto se dio cuenta de que los datos científicos y las gráficas no eran suficientes para movilizar a la gente. Decidió que la cámara sería su herramienta más poderosa para contar historias que los números no podían explicar”.

“En 2005 fundó la International League of Conservation Photographers”.

“Junto a su pareja, el también fotógrafo Paul Nicklen, creó SeaLegacy, una organización que utiliza la narrativa visual para proteger los océanos”.

“Mittermeier no solo fotografía animales; fotografía la relación entre los seres humanos y los ecosistemas”.

“Gran parte de su trabajo se centra en comunidades indígenas y su conexión espiritual y de subsistencia con la naturaleza”.

“Es imposible hablar de ella sin mencionar la famosa foto (y video) del oso polar famélico en el Ártico canadiense que se hizo viral hace unos años. La imagen se convirtió en el rostro del cambio climático”.

“Colaboradora constante de National Geographic, Cristina Mittermeier se ha convertido en una figura muy respetada en el Foro Económico Mundial, de Davos, lo que le ha permitido hablar directamente con los líderes y empresarios que tienen el poder de cambiar las políticas globales”.

Fue muy interesante lo que dijo anoche Mittermeier en su charla, organizada por Fomares, una asociación dirigida por Gabriela Gómez que se dedica a proteger y restaurar los océanos.

Cito a Cristina Mittermeier: “Los y las artistas necesitamos una causa. Mi causa es México”, nuestra nación a la que describió como una de las joyas del planeta. Ante un público integrado mayoritariamente por gente dedicada a la fotografía y al activismo ambiental, habló del arte que la ha hecho conocida en el mundo, pero enfatizó su causa y expresó sus deseos de susurrar sus ideas al oído de la presidenta Claudia Sheinbaum.

Susurrar, sí, hablar bajito, sin estridencia, con sobriedad, sin caer en la polémica estéril, de mujer a mujer, de científica a científica, en una charla serena y sapiente entre dos personas conocidas globalmente acerca de dos temas: uno en el que coinciden plenamente, el de empatizar con las comunidades originarias, y otro decididamente polémico en el que pueden tener diferencias que deberían analizarse: el proyecto Saguaro en el Golfo de California.

Mittermeier se hizo una prueba genética y se siente orgullosa de tener un 20% de sangre indígena mexicana. Ha pasado tiempo con pueblos originarios de distintos países, además del suyo, como Brasil, Nueva Guinea e India. Se ha dado cuenta de que existe una red invisible de valores universales sobre cómo vivir en armonía con el planeta y con las generaciones futuras. Ha dicho que no importa el pueblo con el que se tenga comunicación, siempre hay un elemento de reciprocidad, de respeto por la naturaleza y de pensar en quién viene después de ti.

Mittermeier está convencida de que, con el advenimiento del capitalismo, los valores de la humanidad cambiaron hasta el punto en el que hoy nos encontramos: cambio climático, el fascismo y el genocidio que no son fenómenos independientes, sino fenómenos conectados producto de un sistema fallido que necesita ser cambiado. Una tarea que nos toca a todos.

En relación al medio ambiente, Mittermeier considera que los pueblos originarios no son solamente “algo lindo para fotografiar”: son los guardianes de lo poco que queda de la naturaleza. Y aunque sean menos del 5% de la población del mundo, ellos son los defensores del 80% de la biodiversidad que queda.

Por eso, cuando se les devuelve la que es de tales pueblos, como lo ha hecho la presidenta Claudia Sheinbaum, las comunidades restauran los procesos ecológicos. Mittermeier lo ha visto en muchísimos lugares. De ahí la importancia de apoyar a los pueblos indígenas y no perder sus conocimientos.

Antes de hablar sobre el proyecto Saguaro en el Golfo de California, la fotógrafa y científica mencionó un ejemplo exitoso de área marina protegida. Con SeaLegacy tuvo la oportunidad de trabajar con una red de organizaciones para proteger el océano entre Costa Rica, Panamá, Colombia y Ecuador.

Cristina destacó que el Golfo de California es uno de los mares más hermosos, más ricos del mundo… Pero es una joya de México que no está protegida como debiera porque existen muchos intereses encontrados, así como gente con otras agendas.

Saguaro puede ser un riesgo para el cumplimiento de un compromiso que hizo México: proteger al menos 30% de la naturaleza terrestre y marina. El país todavía está muy lejos de llegar al objetivo porque solo se ha logrado proteger menos del 8% de nuestros mares.

Resulta de la mayor relevancia proteger el Golfo de California a través de una reserva de la biosfera. Es una propuesta que no ha recibido todo el apoyo que necesita. Debe legislarse la extracción de recursos como la industria pesquera, y sobre todo asegurarse de lo que va a pasar con el tráfico de buques tanque que generará la planta de gas natural de Saguaro. Esta puede ser una amenaza para la actividad económica principal de Baja California Sur, el turismo, que es único en el mundo por muchos factores, especialmente por las ballenas. Pero hay que tener cuidado, esto es, legislar y controlar para que no se destruyan destinos realmente hermosos.

La propuesta de Dos Mares para proteger el océano desde Loreto, en el Golfo de California, hasta Bahía Magdalena en el Pacífico está a la espera de recibir el apoyo del Estado mexicano.

Es algo de lo que a Cristina Mittermeier le gustaría susurrarle a la presidenta Claudia Sheinbaum, para que decrete la protección de esos dos mares maravillosos.

Mittermeier está convencida de que Sheinbaum, a quien admira, entiende el tema, pero quizá la gente que la asesora no le ha dado toda la información sobre el proyecto Saguaro.

Cito a Cristina Mittermeier: “Debemos susurrarle en el oído a la presidenta de México. No sé si algún día tendré la oportunidad de sentarme con Claudia Sheinbaum para hablar del Golfo de California, de la diversidad de ballenas más grande del planeta, de las amenazas de una industria pesquera abusiva y de proyectos que vienen del extranjero que no dejan gran cosa en México”.

“Yo le diría, ‘Claudia, hermana, tienes una oportunidad increíble de dejar un legado’. La presidenta correctamente defiende la soberanía de México. Creo que la mejor manera de proteger nuestra soberanía es proteger nuestros recursos naturales, sobre todo el mar. La riqueza del Golfo de California o Mar de Cortés está en las manos de Claudia Sheinbaum. Hará lo mejor, pero debemos todos susurrarle nuestras ideas. Ser la presidenta de la nación es una tarea muy compleja. Claudia está rodeada de gente que le susurra sus puntos de vista. Debemos nosotros susurrarle los nuestros. Ojalá nos escuchara”.