En México, según el portal de Trading Economis, la tasa de desempleo se ubica en el 2.5% de la Población Económicamente Activa (PEA) en abril de 2026, lo que equivale aproximadamente a 1.5 millones de personas sin ocupación, situación que es preocupante, ya que nadie quiere ser parte de esa estadística, aunque es importante destacar que, según datos de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) del gobierno federal, se informa que de acuerdo con las cifras correspondientes al mes de enero del reporte de desempleo publicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), nuestro país registró una tasa de desocupación de 2.6%, colocándose como la nación con el menor nivel de desempleo entre las 38 naciones que integran este organismo internacional.

Conozco la funesta sensación de vivir en el desempleo, aunque gracias a Dios haya sido en contadas ocasiones y por poco tiempo; esos minutos, horas, días, semanas o meses se te hacen eternos, parecieran años o siglos. Interminables y desesperantes se vuelven las noches ante la angustia de no saber cuándo encontrarás trabajo, ver que tus ahorros se empiezan a agotar, y más triste y desesperanzadora es la situación cuando sabes que de ese ingreso económico depende tu familia para comer o para tener un hogar, pero ¿qué se puede hacer ante una circunstancia como esa cuando las opciones se agotan y todo parece un callejón sin salida?

Precisamente un buen amigo, profesor universitario de nombre Sergio Pérez Moo, que conocí hace casi una década en una universidad pública, está atravesando lamentablemente por una situación así, puesto que, desde hace un par de meses, por una situación legal en la universidad en la que él trabaja, fue separado de su cargo, y desde entonces se ha convertido en una situación desgastante y caótica, derivado de que la aplicación de justicia es extremadamente lenta y engorrosa en nuestra nación. Sin embargo, el profe Moo, como es conocido, no se rindió y buscó alternativas para salir del atolladero en el que se encuentra.

Profesor despedido

Una de esas opciones por las que optó fue recurrir al trabajo informal, por medio de impartir asesorías, talleres, cursos y clases a estudiantes por fuera del sistema, situación por la que, a pesar de ser un excelente docente, es insuficiente su ingreso para cubrir los gastos corrientes, así que acudió a algo que muy pocos hacemos pero que deberíamos apelar más, a nuestra creatividad e ingenio para podernos autoemplear, y así es como surgió el proyecto de: “Profesor Despedido”, donde el profe Pérez Moo realiza desde su lado más artístico proyectos de tiras cómicas, videoclips y también foros encaminados al arte, ciencia y tecnología; por eso apelo a la magia del internet y de mis lectores para que lo hagan conocido y más gente consuma de sus servicios.

Hagamos de verdad famosos a quien aporte algo de valor a la sociedad y no a influencers frívolos y vacíos.

X: @evilmoo1