Cada árbol que plantamos representa una oportunidad para recuperar nuestros bosques, cuidar el agua y dejar un mejor lugar para quienes vienen detrás de nosotros.

Por eso fue tan importante sumarnos, desde el Estado de México, a la Jornada Nacional de Reforestación convocada por nuestra presidenta Claudia Sheinbaum y nuestra gobernadora Delfina Gómez.

Presidentas y presidentes municipales, diputadas y diputados, regidoras, regidores y muchas personas que compartimos una misma preocupación salimos a hacer algo muy sencillo, pero también muy importante: plantar árboles.

Ahora, hay una idea que sería importante resaltar: reforestar no termina cuando ponemos un árbol en la tierra. En realidad, ahí comienza el trabajo. Porque lo más importante es hacer lo necesario para que sobrevivan.

Hay que cuidarlos, darles seguimiento, proteger el suelo donde crecen y, sobre todo, recuperar poco a poco los ecosistemas que durante muchos años hemos perdido. Esta visión es importante y afortunadamente ya está tomando fuerza.

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Desde el gobierno de México se impulsa una estrategia de restauración ambiental que busca recuperar ecosistemas dañados y sumar el esfuerzo de autoridades, comunidades y organizaciones.

En nuestro Estado de México también se están desarrollando acciones que no se limitan a plantar árboles, sino que incluyen la recuperación de suelos, la captación de agua, la conservación de los bosques y el acompañamiento para que las reforestaciones realmente funcionen.

Y esto es especialmente importante porque existe una relación que muchas veces olvidamos: sin bosques, cada vez tendremos menos agua.

Los bosques ayudan a captar la lluvia y permiten que una parte del agua se infiltre en el suelo. Por eso, cuando perdemos nuestros bosques, también ponemos en riesgo nuestras fuentes de agua.

Cuidar un árbol, entonces, va mucho más allá de conservar una parte bonita de nuestro paisaje. Es cuidar el agua que necesitamos en nuestras casas, proteger nuestras comunidades frente al deterioro ambiental y pensar en el futuro de nuestros hijos.

Por eso programas como Bosques de Agua y los esfuerzos de restauración hidrológica y forestal son tan importantes para el Estado de México.

Pero tampoco podemos pensar que todo depende del gobierno. Recuperar nuestros bosques necesita del esfuerzo de todos: gobiernos que hacen su trabajo, municipios comprometidos, comunidades involucradas y ciudadanos conscientes de que cuidar el medio ambiente también depende de nuestras acciones diarias.

La Jornada Nacional de Reforestación fue una gran oportunidad para demostrar que cuando existe voluntad podemos trabajar juntos por una misma causa. Ahora viene la parte más importante: cuidar lo que plantamos y que esos árboles crezcan para que nuestros bosques se recuperen. Así, el agua encontrará nuevamente espacios para regresar a la tierra.

Y que dentro de algunos años podamos mirar hacia atrás y comprobar que aquella jornada no fue solamente una buena acción, sino el inicio de algo que realmente transformó nuestro entorno.

Plantar un árbol siempre será una buena noticia. Pero cuidarlo, verlo crecer y convertirlo en parte de un bosque vivo será maravilloso.