Todo proceso electoral representa un reto mayúsculo para cualquier estructura partidista. De hecho, quienes están más presentes y bajo la dinámica de participación pueden tener un papel trascendental. Digamos que Morena, como tal, puso en operaciones la misma estrategia que implementó en su momento Andrés Manuel López Obrador. A través del Consejo Nacional, en efecto, se conoció a detalle la ruta que se seguirá para escoger a coordinadores de la defensa del voto. Más o menos para julio, luego de que se apliquen las encuestas de opinión pública, sabremos con nombre y apellido quiénes irán en la primera línea de batalla. Ya dijimos que eso, ahora que se vive un clima álgido, dependerá mucho del trabajo territorial que realicen cada uno de los protagonistas. Algunos de ellos se las han ingeniado para organizar asambleas y foros de participación donde se promueven los avances sustanciales de la 4T. Eso, a la par de ir haciendo un efecto positivo para la presidenta, marca la pauta para ir acaparando la atención de los votantes.

El simple hecho de ir haciendo un proceso de esa naturaleza nos dice muchas cosas ahora que las piezas del ajedrez se mueven estratégicamente. Como sabemos, los vientos soplan a favor de Morena en la mayoría de las entidades que estarán en disputa. Siendo así, debemos enfatizar que, para el caso, habrá un dominio muy superior de mujeres en la encuesta definitiva.

Recuerdo haber escuchado a la presidenta decir que, para lo que se avecina, será muy gigante el número de mujeres abanderadas en puestos de elección popular. Ante todo: la consigna que llevó a la mandataria a Palacio Nacional sigue resonando fuerte. La ley, en efecto, es muy clara en decir que el equilibrio en la paridad de género se tiene que asegurar. Estamos de acuerdo en que se jugarán 17 gubernaturas. Para cuadrar perfectamente cada una de las posiciones, obviamente, se debe cargar un poco la balanza hacia un lado. Si esto es así, que suena muy lógico, serán nueve mujeres y ocho hombres los que aparecerán en las boletas.

Serán tareas de las dirigencias nacionales de los partidos que integran la coalición de ir preparando las condiciones; o sea, el método para definir a los representantes. Sabemos que Morena, al menos eso ha trascendido, irá en la mayoría de los enclaves con el Verde y el PT.

Nos hemos enterado, por el tema del nepotismo, de que San Luis Potosí irá en solitario con la estructura del PVEM. Los demás casos, que se resolverán por cuestionarios o por consenso, queda claro, nos permiten anticiparnos a lo que puede llegar a ocurrir. Muchos querrán participar, de eso no hay ninguna duda. Será, de hecho, una lista inmensa de aspirantes que llegarán a la cita previa de registro. Aunque será un verdadero dilema destrabar algunos puntos de la geografía, sabemos que la dirigencia nacional de Morena prepara algo así como oportunidades o, de plano, premios de consolación como el que ocurrió en las llamadas corcholatas. Es más, ha quedado comprobado que esa dinámica sirvió de mucho para sellar la unidad de los presidenciables.

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Y como empieza a hacerse cada vez más notoria la presencia territorial de hombres y mujeres en el mosaico preelectoral, lo que nos toca asumir, al menos por el juicio de una cantidad importante de encuestas, es poder hacer un balance de quienes tienen esa posibilidad de llegar a la coordinación de la defensa del voto. Es de suma importancia, por ejemplo, que cada una de las entidades vaya visualizando a los protagonistas para ir armonizando el ambiente que, de por sí, está al rojo vivo en muchos puntos, sobre todo por la guerra sucia y el fuego amigo que siempre abren pequeños frentes y resquicios. Todo eso, desde luego, obliga a las direcciones de los partidos a actuar rápido, básicamente canalizando la atención en los detalles que siempre aparecen y que, de cierta forma, pueden estar llenos de incógnitas e incertidumbres.

Eso, por un lado, no significa que vaya a suceder una hecatombe como la propia prensa conservadora ha ido anunciando. La idea de nombrar coordinadores de la defensa del voto a mediados del año apresurará a que las estructuras cierren filas y, de paso, tener todo un periodo de organización y trabajo territorial. De hecho, el tiempo es apremiante como para desperdiciarlo. Morena, en ese sentido, aprovechará al máximo cada uno de los meses para ir afianzando a sus representantes populares. De ese modo, las opciones para la izquierda, precisamente ahora que los números son claros, nos arrojan con mucha razón y lógica una lista que, de concretarse esas tendencias, servirá para ratificar los pronósticos que hemos realizado.

Si bien esto puede moverse por diferentes circunstancias, tenemos la sensación de que, en su inmensa mayoría, la metodología confirme el preludio que hemos realizado, eso sí, guiándonos por encuestas de prestigio como la de SDPnoticias. De ese modo, y a estas alturas, estamos convencidos plenamente de ello. En ese orden, dada la relevancia y la buena utilidad de los porcentajes, podemos decir que, por la ventaja que han ido acumulando, este puede ser el proyecto de Morena para las elecciones intermedias del 2027.

En Baja California, por ejemplo, Julieta Ramírez luce imparable; en Baja California Sur la balanza se inclina a favor de Milena Quiroga; en Sinaloa, uno de los estados más morenistas, todo apunta a la senadora Imelda Castro; para Nayarit, que revalidará el triunfo de la izquierda, los planetas se han alineado a la causa de Héctor Santana; eso mismo ocurre en Querétaro, donde Santiago Nieto luce imparable; en Aguascalientes, una vez más, repetiría Nora Ruvalcaba; para Colima todo cuadra a la imagen de Rosi Bayardo; en Guerrero, pese al tema de nepotismo, Félix Salgado es inmensamente el preferido del grueso de la población; en Campeche, sobra decir, Pablo Gutiérrez se perfila, lo propio que Gino Segura en Quintana Roo; sirva de ejemplo el caso Tlaxcala, en la que la legisladora Ana Lilia Rivera acumula una ventaja de dos a uno en cualquier escenario; eso mismo pasa en San Luís Potosí con Rosa Icela Rodríguez, titular de Gobernación; y qué decir de Nuevo León, donde ha tenido una importancia sustancial el anuncio que hizo Tatiana Clouthier de ir en busca de la gubernatura. Ella, sin ir más lejos, domina el ejercicio interno con una distancia muy holgada; lo mismo acontece en Chihuahua, en la que es muy probable que sea un hombre quien abandere la coalición. Siendo así, el mejor posicionado es Cruz Pérez, el alcalde de Ciudad Juárez. Al medir esa proporción de la que hablamos, también dos varones apuntalan los enclaves de Zacatecas y Michoacán.

Todos ellos y ellas, por el porcentaje que les favorece en las encuestas, pueden sentirse protagonistas o, de plano, casi casi coordinadores de la defensa del voto en Morena.