La ofensiva contra el gobierno es de nueva cuenta sistemática de parte de los medios conservadores. De hecho, no hace falta citar a todos aquellos periodistas que, desde hace tiempo, se han declarado detractores del proyecto de transformación. Eso, por lo menos en la etapa del PRIAN, no sucedía. En aquel entonces, recuerdo, había una total sumisión a los designios presidenciales. Es verdad: la agenda ha estado marcada por algunos acontecimientos que sucedieron la semana pasada. El Departamento de Justicia de los Estados Unidos, sin pruebas contundentes, exhortó a las autoridades de nuestro país a procesar al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha. Él, de hecho, ha solicitado licencia ante el congreso, lo cual es, desde un ángulo, una medida sensata para enfrentar la andanada con responsabilidad. De ese modo, no hay que especular nada hasta que no se demuestre lo contrario; es decir, hay una presunción de inocencia, mayormente cuando no se han aportado elementos como citó la propia Fiscalía General de la República.
Creemos que, en definitiva, se trata de una coyuntura política para socavar lo que aconteció en Chihuahua. Todo eso, que nos sorprendió a muchos, sí estuvo al margen de la ley, principalmente al vulnerar lo más sagrado de una nación democrática como la soberanía. La propia Maru Campos, que no ha querido asumir su responsabilidad, no aclara con precisión los detalles que salieron a la luz pública sobre la presencia de agentes de la CIA. Hay, de entrada, todo un entramado de mentiras y fabricaciones que, para colmo, el panismo avala y defiende. No nos extraña su posición, máxime al arrodillarse ante otros gobiernos extranjeros. Pero, más allá de eso, la derecha insistirá en que hay una crisis de gobernabilidad que impacta negativamente en la administración de Claudia Sheinbaum. Ni una cosa ni la otra: el proyecto de transformación, de norte a sur, luce sólido ante los enormes retos que enfrenta un gobierno en turno.
El de Claudia, por supuesto, se ha dicho garante de la propia constitución y de las leyes. Ella lo ha dicho fuerte y claro, no encubre a nadie más allá de los colores partidistas. Lo ha demostrado con la labor eficiente que lleva a cabo Omar García Harfuch. Él mismo, en coordinación con otras entidades y fiscalías, ha dado golpes contundentes a las actividades al margen de la ley. Siendo así, no deja de llamar poderosamente la atención que la oposición ponga en tela de juicio el deber irrestricto que la jefa de Estado ha dejado claro. De hecho, ella ha tomado el mandato popular con la mayor de las responsabilidades, eso sí, actuando con rectitud y en apego al Estado de derecho. Tan es así que, en su inmensa mayoría, la población piensa que nada se ha quedado en el discurso como sí pasaba en las administraciones neoliberales. Aquí, de plano, no hay simulación ni opulencia. Sheinbaum es, además de una profesional en su cargo, una mujer de firmes convicciones en la división de poderes.
Por eso la población, de muestras de cariño y afecto, la arropa en todas las entidades, incluyendo aquellas que son gobernadas por la propia oposición. Ha hecho, sin ir más lejos, las cosas de la mejor manera posible. Eso es lo que le incomodó y pone los pelos de punta a la oposición. Los paraliza el simple hecho de que una mujer, erguida desde el gobierno, sea implacable en su labor. Por eso se han puesto a sembrar intrigas y una estrategia que, como fin, tiene la encomienda de desestabilizar la gobernabilidad. Sí, lo hacen con una ferocidad desde algunos medios que, desde hace décadas, son serviles al PRIAN; sin embargo, la presidenta, que dispone de una herramienta infalible que da legitimidad, se llama el respaldo del pueblo de México. Esa inmensa mayoría, a conciencia, sabe a la perfección el tamaño del compromiso que signó Sheinbaum en tiempo de campaña. Eso lo vemos en las giras donde tiene conocimiento de las causas. Es más, se da el tiempo para atender las inquietudes de ciertos sectores u organismos sociales que piden audiencia. Aunque eso no lo admita la oposición, nosotros, hombres y mujeres, estamos convencidos de que hay un gobierno legítimo que habla por sí solo.
No hay, por lo menos ahora, una crisis que prenda las alarmas tanto en el gobierno como en el partido. Con el apoyo del que hablamos, evidentemente, se sigue sosteniendo un gobierno incluyente e integral, que siempre actúa bajo el interés colectivo. De hecho, todo eso es un motor para salir adelante bajo la representación de una mujer que ha sabido guiarnos al desarrollo y la prosperidad. Todo eso, que lo ha demostrado por casi dos años, es lo que sostiene este enorme respaldo que se aprecia con mucha claridad. Para demostrar todo eso, indudablemente, basta ver las propias encuestas de opinión que, en sus niveles más altos, promedian una ponderación que ronda entre el 70 y el 72 % de aprobación. Por eso nosotros, hombres y mujeres, decidimos cerrar filas y defender, al igual que la presidenta, nuestra soberanía. Por eso rechazamos cualquier tipo de injerencia extranjera, venga del país que venga.
Entonces, pese a la insistencia de la oposición, no hay ninguna crisis en el gobierno. Lo que sí existe, considerando las muestras de respaldo, es un inmenso apoyo del pueblo de México. Lo veo y lo siento.
Notas finales
Ha comenzado un nuevo ciclo en la dirigencia nacional de Morena. Está más que claro que las cosas darán un giro preponderante. Basta ver el mensaje que pronunció Ariadna Montiel para saber que, en definitiva, cada uno de los espacios de participación se someterá a una revisión minuciosa. No habrá improvisaciones ni mucho menos candidaturas de personajes mediáticos que solo se trepan al movimiento por oportunismo. Se ve que la presidenta ha trazado la ruta que, a la postre, le traerá buenos dividendos al ganar el mayor número de posiciones. A mi juicio, se trata de la estructura o la cadena de mando más sólida que haya visto. Convencidos de ello, la decisión, por unanimidad, se dio en un clima de unidad, demostrando que hay organización para lo que se avecina. Basta ver a los protagonistas que asistieron al evento. Todos ellos y ellas, en efecto, cerraron filas. El más claro ejemplo fue la fuerza de respaldo que mostraron los gobernadores emanados de Morena. Entre ellos, por supuesto, Mara Lezama, Ricardo Gallardo, Julio Menchaca, Clara Brugada, Lorena Cuéllar, Delfina Gómez, Marina del Pilar, Salomón Jara, Joaquín Díaz Mena, Américo Villarreal, Alfonso Durazo, Eduardo Ramírez Aguilar, Indira Vizcaíno, Margarita González Saravia, Miguel Ángel Navarro, Layda Sansores, Evelyn Salgado, David Monreal, Víctor Castro, Rocío Nahle, Javier May y Alfredo Ramírez Bedolla.



