Empecemos con estadísticas.
Perros por hogar (PPH), país por país. Ordenados de mayor a menor PIB per cápita (PPP) en 2024 en dólares
1° Suiza: PIB per cápita $98,729. Perros por hogar 0.13.
2° EEUU: PPP $86,173. PPH 0.68.
3° Alemania: PPP $71,797. PPH 0.25.
4° Canadá: PPP $64,610. PPH 0.43.
5° Reino Unido: PPP $63,072. PPH 0.40.
6° Chipre: PPP $61,754. PPH 0.15.
7° Chequia: PPP $56,964. PPH 0.47.
8° España: PPP $54,675. PPH 0.49.
9° Japón: PPP $54,369. PPH 0.12.
10° Polonia: PPP $52,206. PPH 0.67.
11° Croacia: PPP $48,736. PPH 0.50.
12° Portugal: PPP $48,324. PPH 0.68.
13° Rumania: PPP $46,788. PPH 0.54.
14° Bulgaria: PPP $39,290. PPH 0.25.
15° Chile: PPP $36,181. PPH 1.10.
16° Montenegro: PPP $34,063. PPH 0.19.
17° Serbia: PPP $32,832. PPH 0.19.
18° Argentina: PPP $30,431. PPH 1.00.
19° Macedonia del Norte: PPP $27,835. PPH 0.15.
20° México: PPP $26,185. PPH 1.24.
21° Bosnia y Herzegovina: PPP $25,043. PPH 0.17.
22° Brasil: PPP $22,338. PPH 0.75.
23° Albania: PPP $21,813. PPH 0.14.
24° Moldova: PPP $18,517. PPH 0.20.
Países más perreros:
1° México: Perros por hogar 1.24. PIB per cápita $26,185.
2° Chile: PPH 1.10. PPP $36,181.
3° Argentina: PPH 1.00. PPP $30,431.
4° Brasil: PPH 0.75. PPP $22,338.
5° EEUU: PPH 0.68. PPP $86,173.
6° Portugal: PPH 0.68. PPP $48,324.
7° Polonia: PPH 0.67. PPP $52,206.
8° Rumania: PPH 0.54. PPP $46,788.
9° Croacia: PPH 0.50. PPP $48,736.
10° España: PPH 0.49. PPP $54,675.
11° Chequia: PPH 0.47. PPP $56,964.
12° Canadá: PPH 0.43. PPP $64,610.
13° Reino Unido: PPH 0.40. PPP $63,072.
14° Alemania: PPH 0.25. PPP $71,797.
15° Bulgaria: PPH 0.25. PPP $39,290.
16° Moldova: PPH 0.20. PPP $18,517.
17° Montenegro: PPH 0.19. PPP $34,063.
18° Serbia: PPH 0.19. PPP $32,832.
19° Bosnia y Herzegovina: PPH 0.17. PPP $25,043.
20° Chipre: PPH 0.15. PPP $61,754.
21° Macedonia del Norte: PPH 0.15. PPP $27,835.
22° Albania: PPH 0.14. PPP $21,813.
23° Suiza: PPH 0.13. PPP $98,729.
24° Japón: PPH 0.12. PPP $54,369.
México ocupa el lugar 20 por PIB per cápita entre estos 24 países, pero el primero en perros por hogar. La situación de Suiza es la contraria: 1° en ingreso y penúltimo en mascotas caninas.
Me pregunto por qué una nación extraordinariamente progresista, culturalmente avanzada, científicamente muy desarrollada, admirable en mil aspectos, como Suiza —que tiene algunas de las universidades más importantes del mundo y a la que sin duda se considera paradigma en desarrollo tecnológico e inclusive en justicia social—, es una sociedad muy poco perrera, como queda claro en estas estadísticas.
Y en esta lista de países, los cuatro más perreros son latinoamericanos: México, Chile, Argentina y Brasil, todos con un PIB per cápita considerablemente inferior al suizo, al estadounidense, al alemán o al japonés.
¿Qué sugieren las dos listas? No hay evidencia suficiente para establecer una relación de causa y efecto entre riqueza y amor por los perros. Pero…
Lo cierto es que varias de las sociedades más ricas y desarrolladas tienen relativamente pocos perros por hogar. Suiza tiene 0.13; Japón, 0.12; Alemania, 0.25, y Reino Unido, 0.40.
En cambio, países europeos de ingreso relativamente menor en el llamado Viejo Continente presentan cifras bastante más elevadas: Portugal, 0.68; Polonia, 0.67; España, 0.49, y Chequia, 0.47.
Y después están los latinoamericanos, si no pobres, lejos del desarrollo de las naciones líderes: Brasil, alrededor de 0.7 u 0.8 perros por hogar; Argentina, entre 0.9 y 1.1; Chile, entre 1.0 y 1.2, y México, 1.24 mascotas de ese tipo por vivienda.
La gran excepción entre los países muy ricos es Estados Unidos: 0.68 perros por hogar, a pesar de tener un PIB per cápita anual de más de 86 mil dólares.
Lo anterior pudiera explicarse, en parte, por el tipo de vivienda en Estados Unidos: predominan en la principal potencia mundial las casas unifamiliares, muchas de ellas con jardines o patios.
En contraste, mucha gente vive en departamentos en Japón, Suiza o Alemania y, por lo tanto, dispone de menos espacio para perros.
Pero tampoco parece una explicación suficiente. En México, particularmente en las grandes ciudades, abundan los perros inclusive en departamentos pequeños. Vivo en un apartamento en Santa Fe, Ciudad de México, y lo que veo a mi alrededor es un exceso de perros en viviendas que, si bien no son pequeñas, no se distinguen precisamente por su amplitud.
La hipótesis —en la que yo creía— de que las personas que viven solas necesitan más la compañía de un perro que quienes viven acompañadas la refuta México: nuestro país tiene, en promedio, 3.4 personas por hogar; Japón, 2.21; Suiza, alrededor de 2.2, y Alemania, alrededor de 2.0. Además, en Alemania más de cuatro de cada diez hogares están integrados por una sola persona y en Suiza alrededor de tres de cada diez. Y, sin embargo, México tiene 1.24 perros por hogar; Suiza, 0.13; Japón, 0.12, y Alemania, 0.25.
México tiene, entonces, más personas por hogar y, al mismo tiempo, muchísimos más perros por hogar.
Es un hecho: en México los perros no son sustitutos de hijos, padres, madres, hermanos o parejas. Hay mucha gente en las casas y también hay muchos perros.
Los perros son, simple y sencillamente, parte de la familia. ¿Eso es bueno? No lo sé. Solo me queda claro que en países más desarrollados las cosas son muy distintas.
¿Por qué en sociedades donde vive tanta gente sola, como Alemania o Japón, hay muchos menos perros? Lo ignoro. Habrá explicaciones económicas, culturales, urbanísticas, demográficas y seguramente muchas otras. Alguien las investigará y publicará un buen ensayo. Yo, simple y sencillamente, aquí dejo estos datos.
Para la comparación utilicé PIB per cápita de estudios basados en mediciones del Banco Mundial. Las cifras de perros por hogar proceden de distintas fuentes y estudios que pude encontrar en internet. Los datos de México son del INEGI.
En fin, el contraste más llamativo es el de México-Suiza: México tiene aproximadamente 9.5 veces más perros por hogar, mientras el PIB per cápita PPP suizo es 3.8 veces mayor. Y, por cierto, las ciudades suizas cuentan con abundantes y muy bien diseñados parques y espacios verdes para caminar y pasear a los perros, innegablemente más numerosas y en mejores condiciones que los de la mayoría de las ciudades mexicanas. Las cosas hay que decirlas como son.
Posdata.
Mientras escribo esto, la mañana del sábado 26 de septiembre, veo en la televisión el Mundial de Ciclismo femenil, categoría élite, es decir, las mejores ciclistas del mundo. Interesante la carrera, sin duda. No le he prestado demasiada atención a todo el recorrido, larguísimo. Pero de pronto vi que la transmisión canadiense —el Mundial se celebra en Montreal—, para promover a Canadá, presentó unas imágenes de bellísimas ballenas. Las vi a lo lejos.
Hay amor por las ballenas en Canadá y en todo el mundo. Y esto me lleva a pensar en el gran debate, en México, por proyectos de gas natural licuado en un lugar mucho más hermoso, en mares mucho más espectaculares que los canadienses: las aguas del Golfo de California, también llamado Mar de Cortés, donde viven y transitan distintas especies de ballenas.
No sé qué ballenas mostró la televisión canadiense ni si esas mismas llegan hasta el Mar de Cortés. Sí sé que ballenas jorobadas que pasan parte del año en aguas canadienses del Pacífico migran a México. Pero da igual: a todas las ballenas, canadienses o mexicanas —o de cualquier otro lugar—, hay que protegerlas siempre. El gas natural licuado no puede ni debe tener preferencia si sus desarrollos las agreden. Es el mensaje que me dejó el Mundial femenil de ruta.



