A cuatro meses exactos del arranque del campeonato mundial de futbol en Qatar, comenzaremos varias entregas, respecto a la participación de México y su selección en las copas del mundo que van desde 1930 hasta 1966, donde menos gloria de tuvo y gracias a los cuales en gran medida tenemos dos récords, para nada dignos de presumir: México es la selección con más derrotas en los mundiales de futbol y también el que más partidos ha disputado de los que nunca han resultado campeones del orbe.

Felipe "El Diente" López disputa un balón con el argentino Francisco Varallo y al fondo de ve a Juan "El Trompo" Carreño.

El portero mexicano Oscar Bonfiglio recibiendo el primer gol de todos los mundiales, de parte de Francia en el estadio CENTENARIO de Montevideo.

Sin ser una potencia, y eso en gran parte en ese entonces por la situación geográfica de Mexico, que prácticamente impedía el roce con selecciones de Sudamerica y/o Europa, nuestro país tuvo participación en las dos primeras copas del mundo de la historia del futbol.

Hay que empezar con decir que las Olimpiadas eran más importantes. En ese entonces, para el futbol que el muy joven campeonato del mundo, así que en la primera justa de importancia en la que participa Mexico son los Juegos olímpicos de Amsterdam 1928, con un solo partido jugado, triste y amargo debut y despedida contra España, perdiendo por siete goles a uno. El único gol mexicano fue anotado por Juan Carreño. El primer entrenador para un mundial (Uruguay 1930) fue el español Juan Luque de Serrallonga, en ese entonces, cabe señalar, ningún jugador vivía del futbol, por lo que se desempeñaban en distintas profesiones u oficios, solo entrenando en las horas y días libres.

Para el viaje a Montevideo se dio una lista final de 17 futbolistas, el tormentoso viaje duro, en total, nada menos que prácticamente un mes (28 días): de la Ciudad de Mexico a Veracruz donde se abordo un barco hasta Nueva York, donde se unió a la travesía la selección de las barras y las estrellas, con una única escala en Río de Janeiro, Brasil. En la embarcación se pudo entrenar hasta el límite de lo que un barco a vapor permitía, y al arribar a Uruguay no habían canchas de entrenamiento disponibles, por lo que se asignó una en un colegio de Sacerdotes, del cual a los tres días se pidió al grupo que lo abandonara, pues el D.T. Luque (al puro estilo del TUCA Ferreti) se dirigía a los jugadores con groserías ante los errores cometidos, y a voz de cuello les profería insultos, no solo a ellos sino incluso a Dios y a la Virgen misma.

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Tocó a Mexico el honor de inaugurar el Mundial, en el estadio del Peñarol, ya que el estadio Centenario solo estuvo listo unos días después, minutos antes del encuentro, contra la selección francesa, el mencionado Juan Luque de Serrallonga, arengo a sus jugadores con analogías con la guerra de invasión francesa en el Siglo XIX, al tiempo de poner un disco con el himno nacional y evocar la hazaña del general Zaragoza, llegando mas de un futbolista a llorar de la emoción, a lo que, extrañado, un masajista uruguayo que había sido allá contratado, pregunto algo contrariado si se iba a la guerra o al futbol.

Al termino del primer tiempo ya se caía 3 a 0, siendo Mexico el país en tener el dudoso honor de haber recibido el primer gol en la historia de los mundiales, hecho por el francés Lauerent al minuto 19, al portero nacional y militar (que llegó al grado de General) Oscar Bonfiglio tocó el recoger el balón de adentro de la portería mexicana; el partido terminó con marcador de 4 goles a 1, el único gol mexicano y primero en un Mundial para Mexico lo anotó el mismo Juan Carreño, que lo hiciera en la olimpiada en Holanda dos años antes. El siguiente partido, ante Chile, se perdió por tres a cero, en el estadio nacional de Montevideo.

El tercer y último encuentro se disputo contra Argentina, pero con un equipo mexicano mucho mas aclimatado y con mejor funcionamiento, dando la pelea a los argentinos de principio a fin, y aunque se perdió por marcador final de 3 a 6, Mexico dio una grata impresión a la prensa y afición internacional; en ese mismo encuentro se marcaron los primeros penales en la historia de las copas del mundo, y Mexico dejó su huella en la historia al cobrar y anotar la primer pena máxima, por parte de Manuel Rosas al minuto 42, de forma perfecta, pero fallando otro, mas adelante en el mismo ríspido encuentro. Cuando el marcador estaba 3 goles a 4, se marcó un penal en favor de Argentina, mismo que pateó el defensa de apellido Paternoster, correspondiendo al arquero mexicano, Bonfiglio el récord de ser el primer portero en detener un penal en las Copas mundiales. Narraba Bonfiglio: “dentro de lo violento del juego se marca penal en favor de Mexico (...) Paternoster, defensa argentino, es el encargado de cobrar la falta y se ve ya la ventaja definitiva de los argentinos. Sin embargo, en un gran esfuerzo, logró rechazar el tiro de Paternoster, quedando el balón a la deriva, como a medio metro de donde yo quede, doy entonces un salto y me apodero definitivamente de la pelota”.

Para el Campeonato siguiente, de Italia 1934, el entrenador era un futbolista que había jugado el anterior mundial en Uruguay, el popular en ese entonces Rafael Garza Gutierrez “Record”, el destino, Roma, y el periplo al viejo continente se efectuó en un lujoso barco de nombre “Orinoco”, con comodidades de todo tipo, como alberca, gimnasio, salón de baile, cine, etc., en el cual, en su salón de te y para orgullo de muchos, lucía un retrato del General Plutarco Elias Calles, partiendo de Veracruz a La Habana, con destino al Puerto español de Vigo y después a Francia, pasando por el Peñón de Gibraltar. La travesía marítima termino en Bolonia, donde se desembarco para tomar un tren rumbo a Roma.

El formato de ese Mundial hizo que en el primer encuentro, contra los Estados Unidos, México perdiera por cuatro goles a dos (en realidad se trató de un extraño partido eliminatorio de la zona, jugado en Italia tan solo menos de tres días antes de empezar oficialmente la justa, Cuba y Haití habían calificado de forma directa) por exceso de confianza, y algo de pánico escénico, pues no solo se protagonizo (en los hechos, no en la estadística) el partido inaugural sino también el del mismísimo estadio olímpico de Roma, con la imponente presencia del “DUCE”, Benito Mussollini; los EU jugaban, como casi siempre lo han hecho, con jugadores de origen de variados países, siendo Donelli, uno de origen italiano, una pesadilla para el cuadro nacional, haciendo el y una expulsión injusta al jugador mexicano Antonio Azpiri destrozos en la defensa tricolor. Siendo este el único partido disputado durante aquel Mundial.

Para el Mundial de Francia, en 1938, México decidió no asistir, por la celebración de los IV Juegos Centroamericanos y del Caribe, efectuados en Panama ese mismo año, donde México resultó como Campeón invicto. Sin duda, los largos viajes hacían mella en el accionar de las Selecciones mexicanas durante los primeros mundiales de futbol, en la ya lejana década de los años 30...