Para ese Mundial, habiendo México ya dejado atrás el pensarse derrotado a priori en cada partido de copa del mundo, ya a Inglaterra 66 llegaba mucho más fogueado, profesionalizado el futbol nacional y habiendo ya cosechado tanto puntos como una victoria en los anteriores dos mundiales (Suecia 58 y Chile 62) y se esperaba ya una actuación más brillante, con la esperanza de empatar con Inglaterra, y ganar incluso los otros dos, es decir contra Francia y Uruguay.
Termino con este texto la saga de entregas, que va desde el primer Mundial, celebrado en 1930 hasta este en Inglaterra 1966, ya que los demás (de México 70 a la fecha) se vivieron con avances tecnológicos sustanciales, tanto en la transmisión y grabación de los partidos (desde México 1970 fueron a color), siendo así que se pueden recrear muy fácilmente sus acciones en plataformas digitales como YouTube o en programas especiales en televisión, y así también como en los balones, siendo en 1966 cuando se jugó por última vez con esféricos de cuero y a partir del 70 con balones hechos con fibras sintéticas (el denominado TELSTAR, de la marca alemana Adidas).
México abría su participación contra la selección de Francia, sobresaliendo el juego mexicano, dando incluso la impresión de ser más en número dentro de la cancha del estadio de Wembley. Los verdes impusieron su ritmo durante toda la primera mitad, teniendo tres jugadas claras, por parte de Chava Reyes y Enrique Borja en los primeros diez minutos, anotando incluso un gol anulado por fuera de lugar al 15, siendo por entero el primer tiempo para México.
Francia, para la segunda mitad, salía al ataque de forma desesperada, pero sin orden alguno, hecho mismo que fue aprovechado por los aztecas, para a los 3 minutos del segundo tiempo, Aarón Padilla colarse a la defensa gala, centrar a la izquierda, encontrar a Borja, que luego de dar una especie de media vuelta, anotaba al 1 a 0. Sin embargo, una defensiva mexicana que había lucido impecable cometió un despiste, dejando avanzar a un francés, Hausser, que solo frente al arquero Nacho Calderón no tuvo sino que empujarla, para el empate a uno que a la postre fue el resultado definitivo. Todo el equipo mexicano brilló, siendo las delicias de la prensa nacional y extranjera, dando calificación de sobresaliente a Isidoro Diaz, Borja, Chaires, Mercado y Chava Reyes.
Para el segundo compromiso, ni más ni menos que Inglaterra, el país anfitrión y que se alzó con la Copa Jules Rimet contra Alemania en la final, el DT Don Nacho Trelles salió con un dibujo táctico ultra defensivo, de plano a ultranza, terminado la primera parte con marcador ya por uno a cero en contra, aumentandose el marcador por un dos a cero final, que incluyó un gol del legendario Bobby Charlton, quien pudo incluso clavar el tercero, sino es por su remate fallido. Sólo los últimos diez minutos, México intentó atreverse a atacar, pero sin tino ni fortuna, lo que dejaba todo a resolverse en el último partido de la fase de grupos, que sería frente a Uruguay. Sólo una jugada franca de gol tuvo México en ese partido, en los pies de Aarón Padilla, quien tuvo un lance de peligro que atajó su portero, la figura Gordon Banks, que vinera a México cuatro años más tarde a hacer historia a México con sus impresionantes atajadas.

Contra la Garra Charrúa uruguaya, México necesitaba ganar por dos goles para poderse clasificar a la segunda ronda, es decir, los cuartos de final. Don Nacho Trelles alineó, en lugar del portero ya titular, Ignacio Calderón, a la leyenda aún en activo, Antonio Carbajal, que había jugado con México en los mundiales Brasil 50, Suiza 54, Suecia 58, y Chile 62, y jugando este tercer partido de fase de grupos, México lograba una marca que no sería igualada sino hasta Francia 1998, con el alemán Lothar Mattháus, de cinco copas mundiales jugadas, y que al día de hoy sólo ostentan los dos ya mencionados más el también mexicano Rafael Márquez, de Korea/Japón 2002 a Rusia 2018 (antes de Qatar 2022, donde todo apunta a que se sumarán tres más: Lionel Messi [Argentina], Cristiano Ronaldo [Portugal] y Andrés Guardado [de nuevo México] ), Toño Carbajal, de 39 años por entonces, dejó esa ocasión su meta en ceros, más el resto del equipo, pese a ser mejor y llevar al estadio de Wembley a más de 35 mil aficionados, considerando el juego que dió México esa tarde, cómo el más bello desplegado durante esa copa, al momento. Sin embargo, las mañas y la experiencia uruguaya, pudieron más que el buen futbol de los mexicanos, quedando empatados sin goles y (para muchos) injustamente eliminados en la primera fase del campeonato mundial.

