El tema del proyecto electoral sigue colocándose como el punto que mayor atención absorbe. Al analizar a detalle cómo se ha ido construyendo la previa, sin duda, podemos decir que, en intensidad, ha rebasado al asunto del Poder Judicial. En aquella ocasión, recuerdo, la oposición fue la única que mostró resistencia y, en algún momento, fijó posición en no darse por vencida. Las imágenes y la propia realidad, que desnudaron los confines del PRIAN, fue que las protestas diseñadas y financiadas salieron de las oficinas del PRIAN. De hecho, no resultó válida la narrativa que muchos de ellos hicieron hincapié en los medios de comunicación. Utilizando recursos como ese, inclusive, nada ni nadie impidió que el contenido se decretara oficialmente constitucional.
Esto es diferente. El proyecto de reforma electoral, además de tener matices sustanciales, reside en lo que puede llegar a pasar a futuro. Lo que se ha podido justificar, hasta ahora, es la inconformidad de los partidos aliados que han acompañado al proceso de transformación. La principal razón, en definitiva, radica en los espacios de representación proporcional. Cada uno, más allá de la agenda que comparten, tienen una concepción distinta. Sabemos que Morena, por el enorme auge que ha ido acumulando, tiene el mayor número de representantes en ambas cámaras legislativas. Los partidos aliados, en cambio, representan la segunda y tercera fuerza. Aun así, asumen un papel preponderante y, sin ellos, resulta imposible modificar la constitución. Debido a su importancia, sobra decirlo, la presidenta ha echado toda la carne al asador para negociar con ellos.
La pregunta es si esto puede llegar a agravarse de no concretarse un acuerdo. En política, como en la vida, todo puede pasar y revertirse. Hay un entramado de incógnitas y una constelación de enigmas que pueden cruzarse para cambiar o no el destino de las circunstancias. Si nos vamos a la lógica, la misión principal de Claudia es agotar los recursos para encontrar una salida. Para ello, claro está, la mandataria se ha dedicado a estar al pendiente bajo la consigna del ánimo conciliador. Ella, por ejemplo, puso en la primera línea de trabajo a la secretaria de Gobierno, Rosa Icela Rodríguez. De hecho, se aminoró la tensión con la reunión que sostuvo con el presidente nacional del PT. Resulta más que evidente que, en medio de un encuentro amable y cordial, se abordó el principal asunto que es, evidentemente, los votos que requiere Morena para alcanzar la mayoría calificada.
Para eso debemos entender una cosa sencilla: la negociación y el consenso serán claves para alcanzar el objetivo. A medida que pasan los días, de hecho, vemos que Rosa Icela ha tomado la batuta de las negociaciones con actores de primer nivel que, más allá de su protagonismo, tienen la capacidad de decidir e influir en las bancadas con sus pares. Una primera impresión de ello, desde luego, estriba en los comunicados que han circulado de los partidos aliados. Uno y otro, a los cuatro vientos, han dicho que cerraron filas con la presidenta de México. Eso es justamente el indicio de que hay entendimiento y mesas de trabajo. En pocas palabras, vemos la relevancia de la titular de Bucareli, que ha sido muy responsable en la encomienda que le delegó la jefa de Estado.
La presidenta, efectivamente, solo designó dos operadores cruciales para este tema. Uno de ellos es Rosa Icela y, el otro, el coordinador de los diputados en San Lázaro, Ricardo Monreal. Ambos, de hecho, se están encargando de tener reuniones y cabildeo en un terreno que dominan a la perfección. La secretaría de Gobernación fue elegida para operar la política de estado, pero, de igual forma, encontrar una salida que claramente beneficia a todas las partes. De hecho, cualquiera diría que hace falta el líder del Senado en escena, Adán Augusto López Hernández. Ante la situación apremiante, queda claro, ha sido remplazada su función y, con ello, se alimenta más la versión de que su salida de la coordinación es cuestión de semanas. De ese modo, la posibilidad de que Adán participe en las negociaciones es mínima. De entrada, no se le ve en los medios de comunicación como sí figuran otros actores. Eso deja mucho a la imaginación y la especulación. Recordemos que, como tal, las apariencias en política suelen ser precisas para descifrar el fondo de las circunstancias. Es muy claro que quien está facilitando los puentes de interlocución es Rosa Icela. Eso, por lo menos en la previa, puede marcar el destino de un asunto que tiene la atención de toda la población civil. Ya hemos dicho que eso, como tal, será un parteaguas para las 17 gubernaturas que son, naturalmente, una prioridad para la presidenta de México. La principal alternativa, en efecto, es encarar una contienda con las tres fuerzas que, en términos políticos, son una aplanadora. Eso, inclusive, tiene un peso específico para concretar gobiernos de coalición.
En concreto, muchos pueden criticar las formas de negociar con los partidos aliados; sin embargo, es evidente que debe reinar la flexibilidad. No se trata de firmar un cheque en blanco ni mucho menos una moneda de cambio. Cuando se conforma una sociedad con más fuerzas, indudablemente, todos tienen derecho a levantar la mano para solicitar espacios de participación popular. Se habla de que las negociaciones han sellado entidades cruciales para los partidos aliados. Hablamos de abanderar gubernaturas, diputaciones locales y federales, lo mismo que ayuntamientos. Para evitar desgaste y pugnas, está claro, Morena estaría dispuesto a ceder la estafeta en enclaves cruciales que están por definirse en los próximos días. Todo es cuestión de voluntad para dar el salto definitivo y, de una vez por todas, encontrar un faro de luz que ilumine el camino que, hasta ahora, es sinuoso, pero con esperanzas.
Todo dependerá de los buenos oficios de Rosa Icela, quien se ha convertido en la principal operadora de la presidenta y, de paso, en una mujer fuerte de la administración actual.
Notas finales
En entrevistas mañaneras, fiel a su estilo, la presidenta de México sigue informando los avances sustanciales del proyecto de transformación. Hace unos días, de hecho, supimos que los dígitos de inseguridad han bajado preponderantemente a cifras que no se habían alcanzado en años.
La administración de Claudia, que ha conseguido bajar los homicidios dolosos con estrategias bien definidas, tiene una buena coordinación con las entidades. Se puede decir que ha encontrado la brújula para darle continuidad a las políticas públicas. A estas alturas, en efecto, esa oleada de buenos resultados sigue saliendo a flote, mucho más ahora que nuestra estructura económica luce fuerte y vigorosa.
Los anuncios millonarios de inversión, por ejemplo, dan mayor certeza para que la calidad de vida siga afianzándose y, por ende, el campo de las oportunidades sea un trampolín para enfrentar los desafíos y retos venideros. Al ver los detalles, a propósito de ello, sabemos con exactitud que las naciones siguen manteniendo firme la confianza. Se consiguió, a través de la Secretaría de Economía, una inversión de mil trescientos millones de dólares, que una compañía de Brasil pondrá en marcha en varias entidades.
Y qué decir de General Motors, que anunció mil millones de dólares para los próximos dos años. La enorme ventaja de todo ello, en definitiva, es la numerosa cantidad de empleos que se generarán y, por consiguiente, el futuro de numerosas familias se verá recompensado para planear una mejor calidad de vida.


