Perdimos la luz, pero no la fuerza…

Lema que surgió durante el calderonismo

En prácticamente toda la Ciudad de México, y en gran parte del Estado de México circundante, pueden observarse los cables de electricidad enredados, sobre-enredados, hechos nudos, y hasta enrollados en círculos perfectos, colgando así en los postes de luz y en sus interconexiones.

Yo no recuerdo que éste fenómeno existiera el siglo pasado, al parecer todo surgió con el panismo que duró 12 años históricos, habría que buscar en archivos fotográficos de la Ciudad de México si lo que detallo aquí es verificable.

La mayoría de nosotros, al ver el cablerío en esas condiciones, además de preocuparnos por la inseguridad que implica, y de esperar que algún día lo arregle la Comisión Federal de Electricidad (CFE), también nos preguntamos el porqué se presentó esta circunstancia tan patética, en una época en la que ya existen faros de la calle que se activan en la noche con recarga de luz solar por medio de paneles, al parecer, de procedencia israelí, sin cables, como en el inicio de la carretera a Toluca en Huixquilucan, Estado de México, a un lado del Hospital Ángeles Lomas; y a muchos nos consterna el porqué no se cablearon de manera subterránea más zonas de luz y electricidad, como se hizo en un inicio en la colonia “La Herradura”, también en Huixquilucan, y en Naucalpan de Juárez, Estado de México.

No quiero pensarlo, pero es probable que el descuido de los cables de electricidad descrito sea provocado por ese coraje de los trabajadores de Luz y Fuerza del Centro (LyFC) que se quedó silente, cuando un día, durante el mencionado panismo, amanecieron despedidos.

Si esta teoría sobre la problemática del cableado de electricidad es cierta, sería relativamente sencillo resolverla, por medio de un verdadero liderazgo sindical que logre recuperar las plazas de los trabajadores de LyFC con sus prestaciones y jubilaciones, y hasta les confeccionaríamos sus uniformes con su insignia de rayo con los colores nacionales, y así, con esta convicción personal y con la tranquilidad económica que obtendrían los trabajadores y los electricistas que en algún momento despidieron por decisión presidencial, hoy por hoy arreglarían todos los cables que están enredados en la Ciudad de México, y en el Estado de México.