“El operativo y la comunicación”. Este es un interesante artículo de Liébano Sáenz —quien fuera un poderoso funcionario en el gobierno de Ernesto Zedillo—, destacable sobre todo por su ingenuidad, cualidad de la que Sáenz normalmente es inmune. Cito lo fundamental de su texto:
1. “El abatimiento del líder del grupo criminal CJNG, Nemesio Oseguera, es un logro de dimensiones mayores. Era un criminal emblemático de la impunidad y de la incapacidad de los tres niveles de gobierno a lo largo de casi tres lustros para llevarlo ante la justicia”.
2. “Sin embargo, el trascendental éxito de la operación no tuvo y no ha tenido un manejo consecuente en materia de comunicación”.
3. “Los vacíos de información fueron colmados con especulación y noticias falsas, propagadas principalmente en redes sociales, lo que confirma una crisis de confianza y de credibilidad persistente. Un gobierno que confunde el silencio con la prudencia termina por entregarle, con su omisión, el micrófono al caos”.
4. “El gobierno federal y la presidencia de la república se podrían beneficiar de una estrategia de comunicación que trascienda las mañaneras o los mensajes de la presidenta Sheinbaum en sus giras. La carga recae en la mandataria, lo cual resulta inconveniente porque la desgasta y expone innecesariamente”.
5. “La presidencia carece de una vocería formal, indispensable en este tipo de situaciones”.
6. “El profesionalismo en la comunicación debe tener como eje la credibilidad; para ello, la veracidad y objetividad son un imperativo. Existe un deterioro en los estándares de calidad de la comunicación institucional, indispensable para una sociedad informada, particularmente en coyunturas críticas como la vivida en el país desde el pasado domingo”.
El análisis de la realidad
Liébano Sáenz, político experimentado, no es ingenuo. Sabe —no puede ignorarlo— que la “especulación y las noticias falsas” tras la caída del Mencho no solo fueron difundidas en redes sociales, sino también en los medios de comunicación que se suponen más serios.
Estamos ante un nado sincronizado ejecutado como guerra sucia contra la presidenta Claudia Sheinbaum. No fue la primera vez en el sexenio que está lejos de haber llegado a su primera mitad, y no será la última; la causa, de ninguna manera, reside en las conferencias de prensa diarias de la titular del poder ejecutivo.
La verdad es otra: gracias a las mañaneras, la gente termina por no creer ciegamente en lo que lee, escucha y ve en la prensa tradicional, las redes sociales, la TV y la radio. Si la ciudadanía considerara creíbles todas las patrañas difundidas, no tendríamos cifras como las actuales: según la encuesta de MetricsMx, el 80.7% respalda el operativo contra Nemesio Oseguera, y en una medición de De las Heras Demotecnia, el 48% mejoró su opinión sobre la mandataria tras los hechos del pasado domingo.
Guerra sucia, no falta de comunicación
Tantas mentiras en redes y medios no obedecen a una mala comunicación presidencial —que podrá no ser perfecta, pero ha resultado sumamente eficaz—. La inmensa mayoría de las falsedades a las que hace referencia Liébano Sáenz surgen de un fenómeno muy distinto: una guerra sucia orquestada por sectores interesados en golpear a la 4T. Entre ellos se cuenta un número tristemente elevado de periodistas profesionales, la oposición política en su conjunto y, lamentablemente, un sector de los hombres y las mujeres de negocios. El comunicado emitido el domingo por el Consejo Coordinador Empresarial fue, francamente, de los que provocan náuseas.
Sin ingenuidades, querido Liébano: sabes muy bien que ninguna estrategia de comunicación evitará las falsedades generadas por la falta de responsabilidad, de seriedad y —en el caso del Mencho— de patriotismo de quienes participan en la política de oposición y en los medios que tantos privilegios han perdido con la 4T.


