Los frutos no caen lejos del árbol.
Sabio refrán
Quizá, uno de los pocos actos de Hitler que pudiera ser recordado como positivo por la historia, fue el haber trasladado los restos de Napoleón II de su natal Austria a Francia cuando la invadió, para que descansaran junto a Napoleón Bonaparte su padre, como un gesto de honorabilidad y respetabilidad para ambos.
También analizar que uno de los únicos países de la época post Guerra Fría que ha tenido como presidentes a un padre y a su hijo fue los Estados Unidos con los Bush, y claro, sin mencionar a las monarquías que todavía existen en el mundo, donde la herencia de poder siempre ha sido de padres a hijos o a los familiares más cercanos.
Pero en México pareciera un tema prohibido de hablar: la sucesión de poder familiar, y en la actualidad hasta se denomina: nepotismo, pero hubiera sido muy interesante saber que hubiera pasado si Miguel Alemán Magnani y Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano hubieran sido presidentes de México como sus padres, ambos recibieron educación paterna y presidencial simultáneamente, pero no tuvimos la oportunidad ni nosotros ni la historia de saberlo, ambos aceptaron otros puestos políticos como todos lo sabemos.
Ahora, que se critique a Andrés Manuel López Beltrán (II, the second, como se nombraría en Inglaterra formalmente), por aspirar a una diputación local en su natal Tabasco, me parece personalmente catastrófico en muchos sentidos.
El licenciado Andrés Manuel López Beltrán tendría todo el derecho de ganar dicha diputación y hasta la presidencia de México, democráticamente, si así lo desea, únicamente por el hecho de ser hijo de un expresidente mexicano, además de su experiencia personal y familiar al respecto, y de su preparación académica como egresado de la carrera de Ciencias Políticas de nuestra muy querida UNAM.
Finalizo el presente texto con una reflexión que va a ser entendida primordialmente sólo por mexicanos en cualquier parte del mundo que se encuentren: no es cierto que los cangrejos mexicanos no permiten que sus compañeros salgan de la cubeta, es una leyenda que personalmente me atrevo desmentir con cientos de miles de hechos y de acciones recientes y pasadas.
