Hice un gran esfuerzo por pagar la póliza de Gastos Médicos Mayores. El agente fue amable y raudo para realizar el cobro y entregarme la misma. El lema de esta aseguradora es: “Cuidamos lo que te importa”.
Venden la idea de protección, respaldo y seguridad ante enfermedad o un accidente. Me sentí segura, tranquila, si algo me pasa, tengo el seguro.
En julio comencé con molestias: Alcé el brazo y sentí un dolor agudo en el hombro, así como de dos segundos. Con el tiempo, ya me dolía haciendo un mínimo movimiento; durante la noche el malestar incrementa.
“Lo bueno que tengo mi seguro de gastos médicos...”
Fui con un médico ortopedista que me recomendaron, que por suerte está en la red de Mapfre... “así todo es más sencillo”, pensé entonces. Me mandó unos estudios: primero RX, luego resonancia magnética la cual reveló que tengo desgarrado el tendón supraespinoso más del 50% y también lesión en el manguito rotador. “Si no se opera, el tendón puede romperse por completo”, me dijo el médico. “No se espere porque vienen las fiestas ni nada”. Me comuniqué con el agente, y muy gentil me dijo que me enviaría el formato (informe médico) para que el doctor lo llenara. Fui a otra consulta, el médico lo llenó y la cirugía se programó para el 29 noviembre de 2025, fecha que en octubre veía lejana.
Y comenzó mi pesadilla…
Esperé unos días y lejos de autorizar la intervención, Mapfre solicitó un “resumen” de mi estado de salud, y que como conclusión ratificara qué lesiones tenía y por qué me tenía que operar. No, no era un simple resumen, era elaborar una historia clínica en la que se tenía que indicar cualquier padecimiento que pude haber tenido desde el día que nací. Todos. Desde hace 61 años. Se hizo lo que pidieron y se envió el documento.
El agente me aseguró que era lo único que faltaba. “En dos días hábiles tenemos la respuesta”, dijo. Nada… Pasaron los días y yo esperando con el dolor intenso que ya bajaba hasta el brazo, el tendón se sigue rasgando, el brazo comienza a colgarse. Le mandé mensaje para preguntarle qué pasaba con la carta de autorización. “Todavía no tengo respuesta, pero teniéndola ya solo dos días hábiles y la tendremos, usted no se preocupe. ¡Ah!, recuerde que el 12 de diciembre no trabajan los de la aseguradora”, señaló.
Seguí esperando. El dolor subió al cuello. No fue suficiente la historia clínica. Pidieron que llenara otro formulario en el que hacían las mismas preguntas una y otra vez: “¿ha sido intervenida? Sí. Diga de qué y cuándo y si estaba asegurada. ¿Con qué aseguradora? ¿Padece de alguna enfermedad crónica? ¿Tiene hipertensión? No. ¿Diabetes? No. Le vamos a mandar otro formulario, ya teniendo este, con eso tenemos la carta de autorización. ¿Cesáreas? ¿Cuántas? ¿Tipo de sangre? ¿Se ha roto algún dedo de un pie o de una mano? Indique cuál… ¿Qué intervenciones ha tenido? ¿Indique la fecha y hospital?
Formularios y más formularios. Requisitos, cuestionarios, uno tras otro, más preguntas.
El 20 de diciembre me dijo el agente que ya habían autorizado la cirugía. ¡Por fin! Después de haber sido interrogada una y otra vez. Eso sí, utilizando diferentes estrategias para realizar las mismas preguntas. Para ver si no me contradecía… como si hubiera cometido un crimen, un ministerio público de la aseguradora... Una tortura psicológica que hace que quieras renunciar y ya no exigir su cumplimiento. ¡No más preguntas!
La autorización aún no la dan, siguen con los interminables requisitos. Que si una entrevista vía zoom, que en persona en las instalaciones... que no... que debía enviar los originales de la póliza del seguro que tuve hace siete años.
Hasta la fecha no he obtenido la carta. El 30 de enero se vence mi póliza, ¿están esperando los de Mapfre que yo pague otro año y así asegurarse de otra venta?
“Cuidamos lo que te importa”… A ellos lo que les importa es vender y usar todo tipo de estrategias para cansar al enfermo, ponerle todas las trabas posibles. Lo que ellos cuidan son sus ventas y no pagar.
Yo soy funcional todavía, con dolor intenso pero lo soy. ¿Y qué pasa con los que tienen que someterse a tratamientos para salvar sus vidas? Con los trámites interminables que piden tendrán sus asegurados graves, tendrán que hacerlos, pero en alguna funeraria.



