México ha cumplido con la enorme misión de fortalecer el esquema comercial a través de cumbres internacionales que, al final de cuentas, son una puerta de acceso. Si echamos un vistazo a cada una de ellas, sabremos que son, en lo inmediato, un soporte para seguir afianzando nuestra estructura económica y la cuarta transformación. Eso, en efecto, pasa cuando confiamos en el potencial con el que contamos. Todo eso se puede observar con el progreso que hemos ido logrando, especialmente en términos económicos, manteniendo ese nivel de manera significativa. Por ejemplo, nos hemos habituado a un desempeño óptimo, especialmente de ciertas secretarías de Estado que, como columnas del desarrollo, sacan adelante el cargo para continuar fortaleciendo nuestro territorio. Los acuerdos comerciales que México ha ido logrando, en particular la apertura y el robustecimiento del mercado interno, son lo que confirma esa realidad.
Es posible percibir, en efecto, todos los procedimientos que se han iniciado para robustecer la economía mexicana. Justamente, es muy significativo el respaldo al Plan México, especialmente ahora que las instituciones gubernamentales, por medio de programas de asistencia y acompañamiento, ofrecen un modelo de financiamiento junto con la iniciativa privada, particularmente con el Consejo Coordinador Empresarial. La magnitud de esa estrategia, junto con otras funciones, no restringe el trabajo arduo. Los propios liderazgos que encabezan estas tareas, que tiene como labor dar la mayor solidez a la economía, ha tenido un manejo que está marcando un precedente en la vida pública. Una forma para hacerlo, desde luego, radica en los canales de comunicación. El mismo T-MEC, que se concretará este año, claramente tiene un progreso con la visita que tuvo el equipo negociador hace poco a Washington.
Ese espíritu ha hecho que las circunstancias sean favorables. Algunos lideres, quienes han firmado compromisos significativos como el foro de APEC, consiguieron que México sea la sede en 2028. Sin duda, México, que ha demostrado al mundo su habilidad para la innovación, la tecnología, el emprendimiento y la industrialización, tendrá mucho de qué presumir. Por lo tanto, a partir de lo que se delineó en términos de apertura comercial, surgirán nuevas oportunidades. Hace poco, de hecho, en el APEC los países que son miembros activos demostraron su pleno respeto por México. Y qué se puede decir acerca del STP Forum, que tuvo lugar en diciembre. Por eso y por muchas cosas, estamos atravesando un momento inmejorable en nuestra economía, que cada vez luce más fuerte, no solamente con el fortalecimiento de la industrialización y la apuesta de lo que producimos con manos mexicanas, sino por la enorme vitrina que significa recurrir a cumbres internacionales que nos harán llegar a muchos lados, básicamente a seguir traspasando fronteras.
Eso no es todo: la misión comercial que se ha dado en México, específicamente con Canadá, rompe todos los paradigmas. Fue, además de un hecho sin precedentes en la vida pública de México, una palanca de impulso para que cientos de empresas canadienses volteen a ver al territorio nacional y, con ello, el flujo de inversiones crezca. De hecho, se llevaron a cabo trabajos bilaterales para incrementar significativamente la apuesta de compañías que ven en el territorio un área de oportunidad. Es, para no ir más lejos, un fomento para que cientos de compañías tuviesen esa participación en esa misión de multiplicar la promoción en la apertura y diversificación.
Y vaya que sí: el comercio bilateral entre México y Canadá, en los últimos años, ha crecido doce veces más, alcanzando cifras históricas. Desde luego que eso se reforzó con la visita de una nutrida y robusta delegación canadiense. Eso es el preludio de mejores escenarios para que empresas de ambos países busquen invertir y colocar los productos que elaboran. México, por ejemplo, ha demostrado tener un potencial ahora que la insignia Hecho en México vive su mayor apogeo con el apoyo del gobierno y de la iniciativa privada, principalmente del Consejo Coordinador Empresarial, que le apuesta con todo para proyectar y pautar información en medios de comunicación nacionales; o sea, es una vitrina de oportunidad para no conformarnos y superar las expectativas.
Hace poco, de hecho, supimos, con registros detallados, que México rompió récord de inversiones. Eso es parte de la planeación, máxime cuando hay cumbres de esta naturaleza como la Misión Comercial con Canadá. Ellos, en efecto, son uno de nuestros principales socios comerciales y pieza fundamental en el engranaje del T-MEC, que muy pronto se firmará con la representación tripartita que incluye a los Estados Unidos, básicamente cuando el principal interés es colocar más y mejores productos de calidad en los supermercados de EU y Canadá; eso sí, aprovechando los buenos oficios que ha mostrado el equipo negociador para aminorar el tema arancelario y, con ello, que el rendimiento sea mucho más superior.
Siendo así, podemos decir que es, en definitiva, el fortalecimiento de la apertura económica que ya existe con uno de nuestros principales socios comerciales. Tanto México como Canadá, hablando del flujo de inversiones, tendrán una mayor perspectiva para invertir ahora que el compás se abrió para promover nuevas e innovadoras áreas de oportunidad. Esa participación, por ende, traerá mejores oportunidades de empleo y, siendo francos, más ingresos para mejorar la calidad de vida de miles de familias que dependen de esta actividad; o sea que sirvió de mucho la Misión Comercial, sobre todo para colocar la mirada en algunos puntos de la geografía que muy pronto serán partícipes en la instalación de compañías y empresas, que incluyen en el objetivo de esta cumbre global.
En concreto, este trabajo conjunto con Canadá, desde que comenzó otra etapa en turno, ha sido posible con los buenos oficios de los liderazgos de la cuarta transformación.


