“Los libros han ganado más batallas que las armas”.
Leonardo de Argensola.
Johannes Gutenberg fue formalmente el inventor de la imprenta, ya que aunque existían prensas para imprimir libros antes que la de él, la imprenta que diseñó fue la más efectiva, y a partir de la publicación de 200 tomos de la llamada Biblia de Gutenberg en 1455, la edición de libros se convirtió en un sistema humano necesario para su propia existencia.
Con la imprenta de Gutenberg se imprimieron todos los libros que le dieron forma y continuidad al Renacimiento, incluyendo las obras de Andreas Vesalio el anatomista, de William Harvey, también médico y anatomista, de los astrónomos Nicolás Copérnico y Galileo Galilei, obras de Leonardo Da Vinci, y hasta de Isaac Newton, por lo que se podría considerar que fue realmente Gutenberg quien aplacó a la Edad Media con su invento.
También Gutenberg podría ser considerado uno de los principales oponentes de la ideología nazi, la misma que inútil e irracionalmente intentó desaparecer la cultura judía al quemar sus libros, incluyendo los del psicoanálisis de Sigmund Freud, en las plazas públicas de Alemania principalmente, pero gracias a la publicación infinita de dichos libros con la imprenta de Gutenberg, estos ya se encontraban en librerías y bibliotecas de todo el mundo, incluyendo a las de Inglaterra, de Estados Unidos y de México, ya que en nuestra patria un siglo antes de que apareciera el nazismo se fundó la Academia Nacional de Medicina, en la cual se estudiaban y difundían los libros de Freud y de otros autores médicos judío-alemanes.
El único problema que tuvo Gutenberg fue que desde un punto de vista de manufacturación, su imprenta era muy fácil de fabricar, cualquiera la podía reproducir e imprimir libros, y así Gutenberg no pudo amasar la riqueza que merecía por haberle aportado a la humanidad tan importante invento, y desafortunadamente, más para la historia que para el mismo Gutenberg, dejó este plano terrenal endeudado y en pobreza.
Pero finalmente Johannes Gutenberg ganó una de las mayores riquezas que puede obtener un ser humano en esta vida terrenal: ser recordado por siempre, no solo como uno de los mayores genios de la historia, también como promotor de una de las libertades más relevantes que existen: la libertad de expresión.
Anécdota interesante: el doctor Jesús Kumate, quien fuera director del Hospital Infantil de México “Federico Gómez” y secretario de Salud, contaba que en una ocasión que asistió a la Universidad Autónoma de Puebla visitó la biblioteca de esa honorable institución, y encontró en los estantes un libro original de Andreas Vesalio, el cual trasladó por su importancia, al Museo de Historia de la Medicina en la Ciudad de México.
