El abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), representa un golpe significativo al crimen organizado en México. Sin embargo, la reacción inmediata de grupos criminales —con bloqueos carreteros, quema de vehículos, suspensión de actividades y episodios de violencia en estados como Jalisco, Michoacán, Guanajuato, Tamaulipas, entre otros— ha detonado un escenario de tensión nacional que pone a prueba la capacidad de respuesta de las autoridades.

En medio de ese panorama, Yucatán emerge como un oasis de estabilidad. El estado continúa registrando condiciones de paz, con normalidad en la vida cotidiana, transporte público funcionando sin interrupciones y actividades comerciales, turísticas y educativas desarrollándose con tranquilidad.

Esta realidad no es producto de la casualidad: es resultado de una estrategia sostenida de coordinación entre autoridades estatales, federales y sociedad civil, que ha privilegiado la prevención, la inteligencia y el cierre de espacios al crimen organizado. Y, por supuesto, del conocimiento, la experiencia y el trabajo operativo que encabeza Luis Felipe Saiden.

Paradójicamente, justamente porque Yucatán se mantiene como referente nacional de seguridad, se ha convertido también en blanco de desinformación. En redes sociales circulan mensajes, imágenes y videos fuera de contexto o manipulados que intentan vincular la violencia de otros estados con supuestos hechos locales: falsos bloqueos en Mérida, rumores de suspensión de clases, cierres de carreteras o situaciones inexistentes. Son narrativas diseñadas para sembrar miedo, generar confusión y erosionar la confianza ciudadana.

Es momento de poner un alto a las fake news. La desinformación, ya sea promovida por intereses políticos, por oportunismo o incluso por la delincuencia, busca un solo objetivo: desestabilizar. La seguridad no debe ser rehén de disputas políticas. Al contrario, es un tema que exige unidad, responsabilidad y visión de Estado. Difundir información no verificada no solo alarma innecesariamente, también favorece a quienes desean ver caer a las regiones que hoy se mantienen en paz. En tiempos de crisis nacional, la responsabilidad ciudadana se vuelve aún más relevante.

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Informarse únicamente a través de canales oficiales —como la Secretaría de Seguridad Pública de Yucatán, el Gobierno del Estado, la Guardia Nacional y medios de comunicación confiables— es una forma concreta de contribuir a la calma y a la estabilidad. Yucatán no es ajeno a los retos que enfrenta el país, pero ha demostrado que la paz se construye con trabajo constante, coordinación y decisión política.

Mientras otras entidades lidian con las reacciones violentas tras la caída de un líder criminal, en Yucatán reafirmamos que la tranquilidad se defiende todos los días con hechos, no con rumores. El llamado es claro: serenidad, verificación y confianza. Porque preservar la paz que distingue a Yucatán es una tarea colectiva.