Sobran preguntas. Hagamos 11 a partir del siguiente diálogo —de mayo de 2025— entre Donald Trump, presidente de Estados Unidos, y Gianni Infantino, jerarca de la Fédération Internationale de Football Association.
Trump: ‘¿Es cierto que Rusia no puede jugar el Mundial? No lo sabía. ¿Me lo puedes explicar?’.
Infantino: ‘Es cierto. Por el momento tienen prohibido jugar. Pero esperamos que ocurra algo, que haya paz y que Rusia pueda ser readmitida’.
Trump: ‘Oye, eso podría ser un buen incentivo, ¿no? Queremos que se detengan. Están muriendo 5 mil jóvenes a la semana, es increíble. Vamos a detener esa guerra’.
1.- ¿Las grandes salas de conciertos de Europa vetarán al virtuoso violinista estadounidense Joshua Bell, director musical de la Academy of St Martin in the Fields de Londres, tal como ocurrió con el ruso Valery Gergiev, quizá el mejor director de orquesta del mundo —famoso por haberse atrevido a usar palillos de dientes en vez de la batuta—, un artista de primer orden que fue despedido de la Münchner Philharmoniker y perdió sus contratos con la Wiener Philharmoniker y el Teatro alla Scala, de Milán, como castigo a su país por la guerra de Ucrania?
2.- ¿Castigará a Estados Unidos el Consejo de la Unión Europea, que ha renovado oficialmente las sanciones económicas y comerciales contra Rusia hasta el 31 de julio de 2026?
3.- ¿Por la invasión a Venezuela se excluirá a los bancos de Estados Unidos del sistema SWIFT, tal como se hizo con los de Rusia después de que Putin ordenara la invasión a Ucrania?
4.- ¿Cuántos activos estadounidenses se inmovilizarán en el resto del mundo, siguiendo el ejemplo de lo que se hizo con Rusia, nación a la que le han inmovilizado cientos de miles de millones de dólares?
5.- ¿Se entregarán a Venezuela, para que financie su defensa ante el agresor extranjero, los intereses de los activos que se le inmovilicen a Estados Unidos, tal como se ha hecho con los intereses de los activos rusos, que se destinan a la defensa y reconstrucción de Ucrania?
6.- ¿La Unión Europea hará con los aviones de Estados Unidos lo mismo que ha hecho con los de Rusia, esto es, prohibirles que sobrevuelen o aterricen/despeguen en el territorio de la UE?
7.- ¿Se impedirá la participación de Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026, que empiezan el próximo 6 de febrero; es decir, algo como lo ocurrido con Rusia en los juegos de verano París 2024?
8.- ¿Cuando se programen cantantes estadounidenses habrá protestas en el Royal Opera House, de Londres —como las hubo en septiembre de 2025 en una actuación de la soprano rusa Anna Netrebko—?
9.- ¿Expulsará la FIFA a EEUU del Mundial 2026 para incentivar a esa nación (Trump dixit) a que recupere su vocación pacifista, si acaso alguna vez la tuvo, algo que podría hacerse trasladando todos los juegos programados en estadios estadounidenses a los de México y Canadá?
10.- ¿O no habrá sanciones de ningún tipo a Estados Unidos porque a este país se le tiene muchísimo miedo y a Rusia no tanto; es decir, miedo a las respuestas de la potencia norteamericana, que metió en problemas a la mitad de la humanidad con su política de fuertes aranceles y que, desde ayer, ha aterrorizado por completo al mundo por la facilidad con la que sus fuerzas armadas entraron a Venezuela y arrestaron, para juzgarle en Nueva York, al dictador Nicolás Maduro, a quien protegía una guardia pretoriana integrada por militares cubanos de élite?
11.- ¿Servirá todo esto para impedir que se siga castigando a las sociedades —empresarios, artistas, deportistas, etcétera— con sanciones durísimas cada vez que sus gobernantes toman decisiones terribles, como las invasiones a Ucrania y Venezuela?
Posdata. Por reacciones tempranas a mi columna creo que debo precisar el punto que me ha interesado destacar: que las sanciones contra una potencia que entra en guerra no la llevan a hacer la paz. La Rusia de Putin se ha pitorreado de los castigos que le impuso el mundo supuestamente más civilizado. Lo único que se ha logrado con eso es incrementar el sufrimiento de la ciudadanía rusa, incluyendo figuras del deporte y la cultura muy importantes, que no tenían por qué pagar el costo implícito en los afanes imperialistas de don Vladimir. Por lo demás, a Estados Unidos no se le va a sancionar nunca, ni siquiera si lanzara bombas atómicas: tiene demasiado poder y por esa razón nadie se atrevería a retarle. No comparé las atrocidades de Ucrania cometidas por Rusia con lo que hizo Estados Unidos en Venezuela. Carece de sentido hacerlo.


