En México sobra ruido político. Todos los días hay gritos, acusaciones, escándalos, pleitos de partido y una conversación pública que parece diseñada para cansar al ciudadano. Pero mientras buena parte del país se entretiene en la politiquería, Nuevo León está jugando otra partida: la de salir al mundo, atraer inversión y construir certezas económicas en tiempos cada vez más inciertos.
La gira del gobernador Samuel García por Europa debe leerse desde ahí. No como una colección de fotografías en Suecia, Países Bajos, España o Francia, sino como una estrategia para posicionar al Estado en sectores que sí pueden marcar el rumbo de los próximos años: manufactura avanzada, energía, movilidad, tecnología, turismo y conectividad internacional.
Y los resultados no son menores. Empresas como Atlas Copco, Scania, Volvo, Ericsson, Heineken, Naturgy, Cox y Grupo Barceló anunciaron expansiones, inversiones o nuevos proyectos relacionados con Nuevo León. No hablamos de promesas abstractas. Hablamos de plantas, infraestructura, energía, empleos, hoteles, proveeduría y cadenas productivas.
En Suecia, Atlas Copco fortalece su presencia en el estado, impulsando sectores como manufactura avanzada, automotriz, infraestructura y tecnología. Scania ampliará operaciones con una nueva sucursal de más de 30 mil metros cuadrados. Volvo, por su parte, prepara el arranque de una fábrica que será de las más grandes de su tipo, con más de 200 mil metros cuadrados y entre 2 mil y 2 mil 500 empleos directos. Eso, para cualquier estado del país, sería una gran noticia. Nuevo León confirma que la entidad no sólo está atrayendo inversión, está consolidando un ecosistema industrial.
En Países Bajos, la inversión de Alpine Green y Van der Hoeven por 200 millones de dólares para un invernadero en Galeana abre una conversación interesante sobre innovación agrícola, tecnología sustentable y sobre todo empleos en zonas que históricamente necesitan desarrollo. Heineken, además, anunció un plan de expansión superior a 400 millones de euros. No es cualquier empresa ni cualquier señal: es una compañía global reforzando su apuesta por Nuevo León.
Por otro lado, en España, Naturgy anunció 5 mil 500 millones de pesos para infraestructura energética clave. Y Cox confirmó una operación de 4 mil millones de dólares por plantas de energía, además de mil millones adicionales para proyectos renovables en municipios como Sabinas Hidalgo, Salinas Victoria, Mina y Ramones. En un mundo donde la energía define competitividad, esto es columna vertebral de un modelo de desarrollo con mira al futuro.
Pero quizá uno de los movimientos más inteligentes ocurrió en Francia. Samuel García celebró la actualización del acuerdo comercial entre México y la Unión Europea, destacando algo fundamental: reducir impuestos y barreras comerciales en prácticamente el 99 por ciento de los productos abre una ventana enorme para las PyMes de Nuevo León. Y ahí hay visión estratégica. Porque diversificar mercados ya no es un lujo, es una necesidad. Depender exclusivamente de Estados Unidos en un contexto global tan volátil sería un riesgo enorme.
La nueva conectividad aérea con vuelos directos a Madrid y París también entra en esa lógica. No sólo se trata de turismo. Se trata de comercio, inversión y presencia internacional. De conectar a Nuevo León con más de 140 destinos globales y facilitar que empresas locales puedan exportar más y mejor.
La pregunta ciudadana es simple y legítima: ¿para qué sirve todo esto? Sirve para generar empleos mejor pagados. Para dar certidumbre. Para que Nuevo León no dependa sólo del mercado interno ni de ocurrencias políticas. Sirve para que, cuando el mundo se complique, el Estado tenga más herramientas para resistir.
Porque mientras otros discuten cómo repartirse las migajas del poder, aquí se está discutiendo cómo atraer empresas, energía, conectividad y empleo. Esa diferencia importa. Y ojo, no se trata de aplaudir todo sin crítica. Toda inversión debe vigilarse, todo proyecto debe medirse y todo Gobierno está obligado a rendir cuentas. Pero también hay que reconocer cuando una estrategia produce resultados.
En tiempos de ruido, Nuevo León está haciendo lo que le toca hacer: tocar puertas, cerrar acuerdos y pensar en el futuro. Y eso, para la gente, puede significar algo mucho más concreto que cualquier pleito político: trabajo, estabilidad, seguridad y esperanza.


