“Las personas más poderosas de Francia son los jueces de instrucción”.

Napoleón Bonaparte

La respuesta al título del presente artículo es definitivamente afirmativa, lo explico.

Ahora que aparecieron los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) con trajes mexicanos tradicionales, los mismos que usaban en este gran país sus pobladores cuando llegaron los españoles y compararon a la Gran Tenochtitlán con el templo del Rey Salomón por su magnificencia y su popularidad, muchos reflexionamos sobre lo importante que es la reforma judicial, primordialmente porque antes de la elección de los integrantes del actual Poder Judicial, los juicios a nivel nacional se influenciaban en sobremanera por lo mediático que resultaban las problemáticas que los originaban, y por la influencia de las redes sociales, que nunca fueron tan benditas como alguna vez las describió el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Por mencionar algunos casos en los que la presión mediática y de comentarios en internet influyeron en las decisiones jurídicas del anterior Poder Judicial, podemos mencionar el del empresario Miguel Sacal, que en su momento se influyó bastante por los noticieros, incluyendo el de Joaquín López Dóriga, quienes creían que tenían la capacidad de juzgarlo y hasta de emitir sentencias, muy similar a lo que sucedió con la cantante y modelo Celia Lora, hija del genial Alex, caso que también se influyó bastante por los comentarios noticiosos y de redes sociales, o más reciente el de “El Fofo Márquez”, de quien escribí un comentario en SDPnoticias, el 17 de abril del 2024.

Y si hacemos un análisis de todas las personas que han filmado con teléfonos celulares a implicados en problemas sin su consentimiento, y que los videos obtenidos se vuelven vírales, llamándolos en muchas ocasiones: “lords” y “ladies”, entendemos cómo dicha viralización influyó bastante en decisiones jurídicas, antes de la actual reforma judicial.

Muy afortunadamente, el nuevo poder judicial, analizándolo superficial y profundamente, se está dejando influenciar mucho menos en sus decisiones jurídicas y en sus veredictos por los comentarios noticiosos bien o mal intencionados, y por las publicaciones en las redes sociales al respecto.

Honor a quien honor merece.