México vuelve a anunciar planes para impulsar el gas natural y fortalecer su seguridad energética. El diagnóstico es correcto: el país importa alrededor del 75–80% del gas que consume, lo que lo hace vulnerable a choques externos y limita su competitividad industrial.

El problema no es el objetivo. Es el modelo.

Porque la inversión en energía no depende del discurso, sino de certeza jurídica, reglas claras y retorno sobre capital. Y hoy México no ofrece plenamente esas condiciones.

El marco legal: donde se define la inversión

El freno principal no es técnico, es normativo.

1. Ley de la Industria Eléctrica (LIE)

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Tras sus reformas, el sistema eléctrico:

→ prioriza a la CFE en despacho.

→ limita la participación privada efectiva.

→ genera incertidumbre en generación renovable.

Esto afecta directamente:

→ inversión en energía solar.

→ proyectos privados de generación.

→ contratos de largo plazo.

2. Ley de Hidrocarburos

Establece:

→ facultades amplias del Estado.

→ control sobre exploración y producción.

→ posibilidad de suspensión de permisos.

Esto genera:

→ riesgo regulatorio.

→ incertidumbre operativa.

→ menor interés privado.

3. Ley de Expropiación

Permite:

→ ocupación temporal.

→ expropiación por causa de utilidad pública.

El problema no es la figura legal. Es la percepción de su uso.

En un entorno de baja confianza institucional, el inversionista percibe:

→ riesgo sobre propiedad.

→ compensación incierta.

→ asimetría frente al Estado.

4. Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC)

El T-MEC exige:

→ trato no discriminatorio.

→ certeza para inversión extranjera.

→ reglas claras en energía.

Pero en la práctica:

→ se ha privilegiado a Pemex y CFE.

→ se han modificado condiciones regulatorias.

→ existen controversias activas.

El problema de fondo: control vs. inversión

El modelo actual busca:

→ mantener control estatal.

→ permitir participación privada limitada.

Pero la inversión no funciona así.

El capital privado exige:

→ control proporcional al riesgo.

→ estabilidad contractual.

→ certidumbre jurídica.

Cuando eso no existe:

→ la inversión se reduce.

→ los proyectos se retrasan.

→ el capital se va a otros mercados donde hay seguridad y credibilidad institucional.

Energía insuficiente: el riesgo industrial

México enfrenta un riesgo real:

1. Energía eléctrica insuficiente

→ retraso en generación.

→ saturación de redes.

→ falta de inversión privada.

Esto impacta:

→ manufactura.

→ nearshoring.

→ centros de datos.

→ industria tecnológica.

2. Gas natural limitado

→ alta dependencia de EU.

→ falta de infraestructura interna.

→ baja producción nacional.

Sin gas suficiente:

→ la industria pierde competitividad.

→ aumentan costos.

→ se limita el crecimiento.

Coahuila: la oportunidad real… y el riesgo político

Coahuila es el estado con mayor potencial energético y además con alta vocación industrial del país.

Ventajas claras:

→ frontera directa con EU.

→ infraestructura industrial existente.

→ reservas de gas.

→ condiciones ideales para energía solar.

→ cercanía con cadenas productivas del norte.

Coahuila podría ser:

  • El nodo energético-industrial del norte.
  • Pero enfrenta riesgos.
  • El principal no es técnico.
  • Es institucional.

Existe preocupación sobre:

→ uso de figuras de ocupación o expropiación.

→ compensaciones por debajo de valor real.

→ falta de certeza sobre propiedad privada.

A diferencia de EU, donde:

→ hay reglas claras.

→ compensaciones de mercado.

→ protección efectiva de propiedad.

En México, la percepción es distinta:

  • Riesgo político sobre activos estratégicos.
  • Sur vs. norte: el dilema estructural.

El gobierno ha priorizado el sur-sureste:

→ obras emblemáticas.

→ inversión pública.

→ desarrollo regional.

Pero la realidad productiva está en:

→ norte.

→ bajío.

→ frontera.

El capital sigue la productividad, no la narrativa.

El problema de credibilidad

Las empresas del Estado:

→ Pemex.

→ CFE.

  • No están en posición de liderar la inversión.
  • Pemex mantiene niveles altos de deuda cercanos a 100 mil mdd.
  • Depende de apoyo fiscal constante.
  • Presenta resultados financieros cuestionados por su creatividad.

Esto genera una percepción clara:

  • Contabilidad optimista, pero credibilidad limitada.

Y eso pesa en decisiones de inversión.

La decisión del inversionista

El inversionista global no evalúa discursos.

Evalúa:

→ retorno.

→ riesgo.

→ control.

→ certeza.

Hoy México ofrece:

→ oportunidad.

→ pero con incertidumbre.

Y en ese contexto: el capital se mueve a donde haya mayor claridad.

  • México necesita inversión energética.
  • Pero mantiene un modelo que la limita.
  • El problema no es la falta de recursos.
  • Es el diseño institucional.

Mientras no se corrija:

→ la inversión será insuficiente.

→ la energía será limitada.

→ la industria perderá competitividad.

Y la mayor contradicción será esta:

  • Buscar soberanía energética sin inversión suficiente para lograrla.
  • Sin certeza jurídica no hay inversión.
  • Sin inversión no hay energía.
  • Y sin energía no hay crecimiento.

Mario Sandoval. CEO FISAN SOFOM ENR. Banquero y abogado especializado en recuperación de activos financieros, con más de 30 años de experiencia profesional a nivel directivo.